Inteligencia de fuente abierta OSINT, ¿mejor in-company o como servicio?

Cuando evaluamos hacer uso de la inteligencia de fuente abierta en la empresa, y una vez que ya sabemos qué tipo de problemas nos ayuda a resolver, la primera gran cuestión que debemos responder no es si establecer una estrategia que incorpore la inteligencia de fuente abierta a nuestra toma de decisiones –algo que sin duda vamos a necesitar–, sino es qué alternativas tenemos para implementar estos procesos. Éstas van desde la creación de un equipo de analistas in-company a la contratación de inteligencia como servicio pero, ¿cómo y cuándo primar una opción sobre la otra?

OSINT in-company, tomando el control de nuestro rumbo al 100%

Es lo primero que nos planteamos, al fin y al cabo, ¿cómo vamos a delegar áreas críticas de nuestra gestión de conocimiento y nuestra innovación? Por supuesto, tiene sentido interiorizar esta actividad si nuestro core de negocio pivota sobre el mismo. Si estamos especializados en apoyo a la internacionalización Europa Central o América Latina, seguramente la mejor opción para mantener nuestra competitividad a medio plazo y no quedar obsoletos pase por formar un equipo de analistas especializados en los temas y áreas geográficas de mayor interés para nosotros, de forma que este equipo sea una pieza más (de hecho, una especialmente relevante) dentro de la empresa.

OSINT como servicio, complementando lo que mejor hacemos

Cuando nuestro core está en otro tipo de negocios, no tiene sentido formar un equipo de analistas e integrarlo dentro de nuestra estructura empresarial. Aún así, puede que necesitamos analistas especializados que nos permitan obtener conocimiento preciso sobre temas o cuestiones concretas, pero no de forma recurrente, o no con la demanda continua que justificaría formar un equipo propio.

Es cierto que la inteligencia competitiva y la inteligencia de fuente abierta son clave para nuestro desarrollo como empresa, pero nos digan lo que nos digan, no siempre son el core de nuestro negocio. En ocasiones, servirá para analizar tendencias, detectar oportunidades, y estudiar las innovaciones de la competencia, pero si nosotros fabricamos y vendemos zapatos, la frontera que determinará hasta qué punto necesitamos un equipo de analistas interno o podemos recurrir a alianzas con analistas externos que desarrollen para nosotros labores de inteligencia como servicio.

¿Cuándo una opción u otra?

Además del mencionado carácter core (o no) de este servicio de inteligencia dentro de nuestro negocio, el otro factor que va a determinar cuándo integrar estos servicios es la naturaleza del servicio que necesitaremos: ¿es recurrente o puntual, qué volumen/carga prevemos para estos analistas?

En Cartograf desarrollamos informes temáticos (en ocasiones se busca evaluar posibilidades de negocio realizando caracterizaciones detalladas de sectores completos, otras veces de cartografías de red para detectar agentes relevantes en un ámbito concreto). Los desarrollamos porque a menudo no merece la pena integrar un equipo propio para acciones más o menos puntuales.

No obstante, puede que por el rumbo de un proyecto, lo más conveniente sea formar uno o varios analistas e integrarlos en nuestra dinámica de empresa. En ocasiones, para continuar la labor que hemos obtenido previamente como servicio, cuando nuestra demanda se agudiza o comienza a ser rentable para nosotros tener nuestro propio equipo de inteligencia.