El hype de la impresión 3D

Al igual que los cupcakes, el último disco de Daft Punk y las bayas de Goji, las espectativas al respecto de la impresión 3D están acusadamente sobredimensionadas.

Nick Allen en Gizmodo
(vía Breves de La vigi)

Y eso es así aunque la NASA esté financiando una impresora 3D que fabrique comida. Lo cierto, como comentábamos con Querolus el otro día al hilo de la prohibición en la UE de las satrilleras de aceite de oliva, es que con la impresión 3D vendrán las prohibiciones, las regulaciones, la necesidad de empaquetar todo acorde a unos estándares… Vamos, que no todo el monte va a ser orégano, como se predica en los mentideros del hype habituales.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

11 Comments

  1. “Internet” fue uno de los mayores hypes de la historia probablemente. Lo son muchas herramientas novedosas… Sin duda la impresión 3D tiene toda la pinta y, sin duda, los que pretenden controlar todo lo que puede ser potencialmente disruptivo, lo intentarán también con la impresión 3D. Lo único que tengo claro (y lo podemos ver en algunos ámbitos en los que la información es “mas pura” y no se acompaña de factores tecnológicos limitantes que puedan hacer de cuello de botella capturable por los grandes) es que se abren muchas vias de agua para quienes pretenden controlarlo todo… se abren vias de agua en la informacion (blogs personales, medios digitales muy sectorizados y especializados, medios corporativos…), en la creación (la creación y distribución de musica, cine y literatura, podrá ser mas o menos libre, pero ya no será tan vertical como era), la ciencia (con algunos pasos atrás, pero firmemente dirigidos hacia la Ciencia completamente abierta), la economia (sharing, cooperativismo, crowdfunding, nuevas monedas…) y así en muchas otras cosas… Es decir, desde luego que los grandes siguen peleando por sus silos… pero eso sí, no dan abasto a tapar grietas. Así que, seamos optimistas…. Tu hypea, que algo queda ;)

    • Sip, entiendo lo que comentas pero lo matizaría. Es verdad que hay una transformación en curso, y que muchos procesos están ya siendo transformados de forma fundamental, pese a la negación pública.

      Pero desde el punto de vista de la divulgación de oportunidades hay que tener en cuenta dos cosas: una, que no es posible crear un mundo nuevo si no lo sueñas antes (aquí habría un cierto espacio para dar rienda libre a la imaginación); dos, que generar espectativas enormes (posteriormente insatisfechas) sobre tu propio mundo soñado es contraproducente. El segundo punto es crítico a menos que lleves la vida del trilero (engañando a gente que no conoce tu negocio, y nunca engañando dos veces a la misma persona), y desde el punto de vista social, con un par de trileros que haya en la ciudad pueden arruinar mucho negocio legítimo, por simple desconfianza. La externalidad la pagan todos :) Supongo que hay una especie de dilema del prisionero y estamos condenados a que se resuelva de la peor forma posible, por puro egoísmo.

  2. Estoy esencialmente de acuerdo, pero con matices tambien. Lo importante no es lo que pueda hacer la mayor parte del sistema, de la población, lo que pueda hacer el común. El común jamás dedicará más de media hora a instalar Linux si alguien vende un MacBook Air que funciona a las mil maravillas desde el minuto cero que te lo compras. Lo importante no es lo que desconfie la gente de determinadas tecnologías. Lo importante son las herramientas que tengan disponibles las periferias del sistema, los outsiders, la gente motivada, para llevar a cabo sus propósitos, los cuales, en pocas, pero algunas ocasiones, arrastran también a las mayorías (vease Napster o Kazaa)… Si aparecen elementos distorsionantes de un sistema establecido, sea en la transmisión de la información o en el modelo productivo, esas tecnologías acabarán reorganizando (de manera mas o menos revolucionaria) dicho sistema. Y, no es que quiera alimentar el hype, pero en un sistema de producción a gran escala de material sanitario esto jamás habría sido posible:

    http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/05/23/actualidad/1369304154_122812.html

    Y si es posible producir esto en el laboratorio de al lado, no tardarán muchos laboratorios, hospitales, etc, en comprarselo… O sea, sistema distorsionado, a priori, para bien…

    • De acuerdo en todo. Lo que yo querría resaltar es que estas revoluciones que tanto venden y cuyos discursos (positivos y esperanzadores) estamos psicológicamente preparados para aceptar sin mucha crítica, en realidad hay que ponerlas en perspectiva. ¿Los blogs cambiaron la forma de hacer las cosas hace una década? Sí, y no. Cambiaron cosas, sin duda. Pero una década después la utopía pseudo-marxista de cada persona siendo propietaria de los medios de comunicación no ha llegado a cumplirse. De hecho, está mucho más lejos de cumplirse que hace una década. Hay una minoría informada que no va a renunciar a lo que la tecnología trajo. Pero serán minoría. El sistema en su totalidad ha sido transformado de forma sutil, sí; pero sólo de forma sutil… Con la educación universitaria y los «moocs» hay otra burbuja parecida. Parece que en 10 años la formación superior va a ser toda al estilo Coursera… y la realidad pondrá esas afirmaciones en su sitio. Las grandes universidades tendrán «sus courseras», pero su vieja estructura no se va a desmoronar como por arte de magia, como si Frodo hubiera arrojado La tenure única a los fuegos de la montaña del destino :D

      En todo caso, yo estaré de parte de quien defienda que cada uno pueda imprimir en casa lo que quiera. Sólo entiendo que no va a ser una guerra sencilla. (La batalla que presenta Universal & Cía. con la propiedad intelectual no va a ser nada al lado de la que presentarán General Electrics e IBM con las patentes industriales je je je.)

      • Yo creo que el principal problema que tenemos es la impaciencia. Una tecnología (o costumbre) disruptiva no tiene por qué generalizarse de forma inmediata. Ni siquiera tiene por qué generalizarse y ser dominada por cada individuo para ser disruptiva (pongamos por caso la aviación). Me imagino a Gutemberg pensando en lo bueno que sería su invento para democratizar el conocimiento para luego morir profundamente decepcionado por su alcance cuando todavía hoy existe analfabetismo, me imagino a Watt pensando en que “el remar se va a acabar” y todavía hoy hay gente que rema… o, al revés, no imagino a Turing pensando que yo estaría escribiendo hoy con una de sus máquinas o a los creadores de ARPANET usando su red para lo que la usamos hoy. Y sin embargo, todas ellas tecnologías disruptivas tardaron décadas (o siglos) en serlo. Lo que no podemos pretender es que el sistema productivo o las relaciones de fuerza entre poderes cambien inmediatamente. Estuvimos siglos (casi milenios) con las mismas casas dinásticas. Hoy ser poderoso asegura muchas cosas, pero menos que entonces y la movilidad social es mayor que nunca (bidireccionalmente). General Electric planteará una batalla que no tendrá parangón con la de Universal, pero quien le iba a decir al rey Sol que la casa de Borbón acabaría metamorfoseada en garante de la democracia y, poco después estaría en franco entredicho en el país de al lado… Yo no se si será la robótica o los blogs o la impresión 3D lo disruptivo, lo que si se es que lo disruptivo, si es, permanecerá y se generalizará. Habrá un periodo de tensiones, de altibajos pero dudo mucho que la influencia que El País ejerce en las decisiones políticas de los ciudadanos esté al mismo nivel que hace 20 años. Tendremos que esperar a que las tensiones vayan resolviendo pero no me cabe duda que lo útil, lo revolucionario, lo que de verdad haya de cambiar un paradigma, prevalecerá. Esperemos que no tardemos en verlo lo que Gutemberg tardó en ver lo que se generalizó la impresión editorial a gran escala.

        • En cambio yo veo a Gutemberg y a Watt, sobre todo a Watt, contando los billetes que podían ganar. La codicia es tan humana y tan necesaria como la solidaridad. Así que dependemos del contexto: como la democracia, los corderos y los lobos, se trata de las reglas de juego. Con las correctas, imagino que alguien buscará una ventaja competitiva en ser el mejor para dummies.

        • La radio fue disruptiva. A pricipios del s. XX había miles de emisores… hasta que la ley los paró en seco.

          Con las leyes de copyright hemos visto cómo la defensa de los derechos de autor se hace a costa de las libertades de todos. Porque es imposible hacerlo de otra forma, además. Y si en el ocio hay dinero de por medio… mucho más hay en estos otros sistemas.

          Y por eso a mí tampoco me cuesta imaginar a Watt o a Gutenberg (o a Martin Cooper, que no hace falta irse tan atrás en el tiempo) pensando en lo bien que uno va a vivir de su invento. Por mucho que fuera un invento fruto de la pasión y la dedicación y todo eso.

          Las cosas no son blancas o negras y, sobre todo, las revoluciones no tienen lugar por decreto. Con fenómenos como la tabletización vemos que hay una enorme mayoría encantada de nada cambie para no tener que hacerse preguntas. Sé que eso no impide que una minoría sí se las haga, pero obviamente nos obliga a cuestionar eso de que todos vayan a tener una impresora 3D en casa y a bajarse diseños de circuitos integrados libres y fabricarlos en casa, como si se tratara de un avión comercial que aunque no pilotemos nosotros nos lleva y nos trae porque, como dicen más arriba, it just works.

          • Yo creo que ellos SÍ creen que cambia. Y es cierto que cambian cosas: cambia el acceso. Pero tienen incertidumbre sobre cómo conservar los precios (profecía: no funcionará, aun con todo el apoyo de leyes a medida). Lo interesante es que no se plantean el cambio de relación con el contenido, que es importante para el 1%. Pero qué uno por ciento. La cosa es si generacionalmente es sostenible la tabletización: cuando se mueran los mismos que imprimían los mails veremos qué hace la gente en un entorno donde los monstruos no han podido defender el precio.

          • yo me apunto a la profecía de Gonzalo… aunque la realidad sea tozudísima al respecto de la “tabletización” forzosa de la vida en general:

            http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2013/05/28/actualidad/1369755419_436138.html

            la batalla de los reguladores para encauzar la demanda por dónde les da más beneficios está siendo brutal, pero para mí lo mejor de todo es que, librando esa batalla, los reguladores lo único que hacen es perder legitimidad…y, al final, cuando se mueran los que imprimían los emails, morirán también ellos…

  3. “l común jamás dedicará más de media hora a instalar Linux si alguien vende un MacBook Air que funciona a las mil maravillas desde el minuto cero que te lo compras”

    Lo que nunca comprenderé es por qué el hackerismo ha considerado que desarrollar hacks para que lo abierto funcione para dummies no formaba parte de su mundo. No hay diseñadores de front y usabilidad que presuman de hackerismo y compitan por quien hace el interfaz más usable y que menos conocimientos técnicos exija para eso que en inglés queda tan rotundo: it just works.

    • yo siempre pienso lo mismo… es posible que cuando a uno le fascinan las líneas de código, los números, el rendimiento de una máquina o la eficiencia de un algoritmo y la máquina le recompensa obedeciendo como espera, no creo que se pare ni un segundo en pensar cómo presentar eso de colorines, sino en seguir exprimiendo las capacidades de código y máquina para seguir recibiendo satisfacciones.
      Otra cosa es cuando a uno lo que le motiva es ver que una manzanita mordida de 1100 euros llega antes a una favela que una manzanita de verdad.

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