El viaje a la sociedad de control

En Marginal Revolution hablan de Return, un libro que estudia «el viaje de Rusia desde Gorvachov a Medvedev», y citan el siguiente pasaje (la traducción la improviso):

«Pero [bajo Putin], ¿la burocracia se volvió más efectiva y la población más segura? El Estado ciertamente creció. Durante los ocho años de Putin como presidente, alrededor de 363.000 nuevos funcionarios fueron contratados, la mayoría agentes federales estacionados en las regiones. Las fuerzas del orden crecieron como hongos. En los Estados Unidos, hay dos jueces y empleados judiciales por cada 10.000 residentes. Cuando Putin tomó el poder, había ocho; cuando se marchó había catorce. El gasto federal en fuerzas del orden y seguridad nacional se elevó desde 4.000 millones de dólares en 1998 hasta los 26.000 millones de dólares de 2007.

A pesar de este influjo de recursos, la mayoría de los indicadores sugieren que el Estado se volvio menos, y no más, eficiente. Construyó menos casas, pavimentó menos carreteras y tendió menos kilómetros de cañerías y gaseoductos que bajo el mandato de Yeltsin. El número de escuelas públicas y autobuses en servicio cayó más rápido que antes. Las reformas de los sistemas educativos y de salud se pospusieron repetidamente… Y acerca de la seguridad de los ciudadanos, pocos vieron alguna mejora.»

Hubo una época en la que se creyó que con la caída del muro de Berlín el comunismo y sus formas autoritarias cederían terreno ante el empuje de las democracias de Europa occidental.

Hace tiempo que sabemos que no fue así, que en el futuro de Europa hay más Stasi –y no menos–. Afortunadamente, también sabemos más cosas: sabemos que hay muchos futuros y, sobre todo, ahora sabemos que no será exactamente así.

En el fondo, lo que cuenta Marginal Revolution no nos resulta nuevo: en el marco de un Estado capturado por las élites (que prefiere desmantelar antes las escuelas que esa institución parásita que son las Cámaras de comercio) y utilizado por éstas para fines espurios el bienestar general es imposible de sostener y la forma de continuar el expolio es mediante la utilización de los recursos económicos y técnicos para instaurar un régimen de férreo control a los ciudadanos que poco, muy poco, tiene que ver con la democracia.

Creo que sobra decirlo, Return hace alusión al viaje ruso a la sociedad de control; este post y sus enlaces, no. No se crean que no va con ustedes. De todo podemos aprender.