Blackhat, la película

Es la ingeniería social, estúpido

Acabo de ver el trailer de Blackhat, una nueva película sobre «hackers» (por supuesto, en el sentido más criminalizado del término) que al parecer está recibiendo buenas críticas.

El trailer promete una película muy hollywoodiense: acción, protas con buen porte, un malo que quiere conquistar el mundo, un bueno que no es tan bueno (estaba en la cárcel) para que el personaje no sea tan plano pero que… resumiendo, una peli dentro del canon de acción de Hollywood. No van a reinventar nada.

Lo que me llama la atención es que pasen los años, y las pelis de hackers sigan estando saturadas de ordenadores negros con letras verdes indescifrables. Entiendo que el espectáculo es el espectáculo, pero si hacer una buena película de época requiere vestuario bien documentado, cuando una peli de hackers pretende ser buena de verdad requiere algunos monitores menos y algunas escenas más de ingenieria social pura y dura en la que el objetivo se traga el anzuelo sin más.

Porque admitámoslo: ésa es la puerta de entrada más vulnerable, la que utilizan la mayoría de atacantes informáticos. Pero con semejante falta de glamour a ver quién hace un blockbuster, dirán en Los Ángeles.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

11 Comments

  1. Las películas han hecho mucho daño. Desde las conspiranoias que “demuestran” que un atentado es falso “porque un Kalashnikov no suena de este modo” (porque claro, todos tenemos uno en casa y lo disparamos en domingo) hasta las pelis de hackers con pantallas de fósforo.

    Recursos cinematográficos para verificar la autenticidad de lo real…

    • Jajajaja, el jefe de producción se va a poner contentísimo cuando le digamos que ya tenemos lo que hace falta para que incluso Antonio Resines parezca hacker delante del ordenador ;)

  2. Salud

    Lo que comentas, en el tema informático, pasa demasiado. Alguna vez en CSI han dicho verdaderas burradas (CSI NY: «Crearé un interface gráfico en Visual Basic para ver si localizo la IP» -sic-), igual que en NCIS (contando veces en que dos personas teclean en el mismo teclado para poder picar el código más rápido, con lo que van contrarrestando un ciberataque en tiempo real con lo que van escribiendo). Por no mencionar que los sistemas van mostrando como procesan todo; no con una barrita de progreso o líneas que pasan rápido, sino con todo tipo de gráficos o mostrándote las fotos que van procesando (no sé para qué, la verdad).

    Comentas que se documentan bien para las pelis históricas… pues no; no hay peli en que no metan la pata hasta el fondo (bueno, habrá alguna). Algunas están increíblemente bien documentadas pero luego en producción o dirección deciden que esa ropa queda mal y la cambian; o simplemente se saltan la etnia a la que deberían pertenecer los personajes (o las edades, contexturas o lo que toque) y ponen a quien llame al público. Las ropas son una suma de las que una cultura determinada usa durante toda la historia y no en el momento concreto. La última de Exodus hasta salen templos que no se construyeron hasta generaciones después del fallecimiento de ese faraón. Por eso tenemos ideas tan distorsionadas de la historia.

    ¿Y otras cosas se documentan mejor? Diría que no, en España tienden a quejarse (y con razón) de cómo se localizan las series o pelis extranjeras en territorio español; no solo esa mezcla de las Fallas con la Semana Santa Sevillana (¿rodada en Bilbao?), sino por esa tendencia de mostrar a España como si fuera México (calles, gentes, ropas, música, pronunciación) o asimilado (contando el capítulo de McGiver con los vascos). En Perú nos pasa algo parecido, tienen una gran facilidad para mostrar Lima como si estuviera en la selva o en la sierra.

    Pero es que en general, como decían en los Simpson: si quieres vacas en la TV lo que muestras son caballos pintados de vacas. En el cine o la TV tienden a mostrar todo con un ritmo y forma visual que se aleja de la realidad y lo hacen porque quieren. En una serie de abogados española, recuerdo, se cargaron al procurador; se nota que ese papel no está en el imaginario colectivo y queda mal en pantalla, así que prescindieron de ellos. También de los plazos (como en todas las series, sería impensable plazos realistas). También del procedimiento penal o el civil en su casi totalidad (copiaron lo que se ve en las series gringas; no lo que realmente pasa en España). También el funcionamiento de los despachos (no, no son centrales de detectives; esos se contratan). En otras palabras, una serie que se documentaría fácil se saltan a la torera TODO en favor del guión que querían. Eso sí, presentaron la serie como realista.

    Veo que me alargo un poco por gusto, ya lo dijo mejor el primer comentarista…

    Hasta luego ;)

    PD: Me ha encantado la web esa que pone el segundo comentarista.

    • Je je, muy de acuerdo en que la documentación es deficiente también en otro tipo de producciones, pero bueno, yo sólo lo marcaba como requisito, no quería decir que en otras pelis se haga mejor o peor (más que nada, porque en muchos temas, como los que tú dominas mejor, yo no tengo criterio en absoluto para juzgar el trabajo realizado).

    • Qué gran documento con esos vascos que a ratos parecen indígenas de la amazonia y a ratos cavernícolas embrutecidos… Al principio me pensaba que era un vídeo de broma, en serio xD

  3. “Pero con semejante falta de glamour a ver quién hace un blockbuster, dirán en Los Ángeles.”
    Si algo caracteriza a Hollywood, es su capacidad de convertir cualquier cosa en glamour. Hace muchos años David Mamet hizo una película que se llamó “House of Games” donde un grupo de estafadores practicaba lo que aquí llamamos “ingeniería social” para ganarte al poker. Es decir, si no lo han hecho es porque no ha aparecido un guión susceptible de invertir en él que lleve los problemas de seguridad al mismo nivel que los buscavidas de cientos de películas como esa (Catch me if you can, es exactamente lo mismo: un tipo con técnica para falsificar que se aprovecha de la debilidad del factor humano; todo el subgénero de estafadores formaría parte de este grupo). En algún lugar alguien concebirá una historia así y tendrá el mismo glamour que tuvo El Golpe. Esperadlo más del cine independiente que del gran Hollywood porque sus decisiones de inversión tiene que ver con visiones de tendencias demográficas y otras cosas propias del gran marketing. Pero si llega un Spielberg con una historia de hackers que te sacan las claves jugando a los dados, veréis que se hará.

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