Anonimato en Internet y vendedores de anuncios con lengua de serpiente

Dice la hermanísima de Zuckerberg que «el anonimato debe desaparecer de Internet», y el señor Page manda a los cancerberos contra los seudónimos (¿verdad, Marbu?).

Pero haríamos mal si creemos sus palabras, nos equivocaríamos si confiamos en que la opción preferida por aquellos que viven de construir perfiles publicitarios (y que sólo se ponen de acuerdo para estas cosas) sea no ya lo más seguro, sino tan sólo una opción remotamente deseable.

Obviamente, estos señores, en sus ordenadores, pueden imponer las condiciones de uso que quieran, pero de ahí a pedir que el anonimato desaparezca de la Red cuando no podemos garantizar ni la libertad ni la seguridad de las personas que se expresen abiertamente, me parece atrevidísimo. Ahora, ya saben cuál es el destino en el mundo feliz de una Red que se pierde en la nube propiedad de señores como éstos.

Para no vivir en una Internet tan limitada y censurada (que inevitablemente condicionará en qué se convierte nuestra sociedad digital), La alternativa, obviamente, es una Red con el hardware distribuido, no una nube para todos, sino muchas nubes cada una para unos pocos.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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