Amazon, Kindle, el DRM y el derecho a leer

El derecho a leer es un relato distópico que va camino de dejar de serlo, para convertirse en realidad. Fue escrito hace diez años (febrero de 1997) y no faltó quien se lo tomó a coña, a paranoias de un viejo demasiado loco.

Richard Stallman es odiado y amado a partes iguales, pero hay que reconocer que hay asuntos para los que tiene una visión premonitoria. Entendió hace ya más de 20 años que el futuro del software caminaba por el software libre; muchos no lo han entendido. Y entendió hace ya 10 años que la venta de libros digitales acabará con el tradicional y saludable acto de compartir libros.

Es algo que en «el anarquista en la biblioteca» queda bastante claro: la tecnología avanza a un ritmo que las leyes no están siguiendo. Si las leyes no se reforman y afianzan para fortalecer la democracia, la tecnología inundará todos esos nuevos espacios creando limitaciones que terminarán por transformar nuestro mundo.

Por eso me llama la atención que haya quien se lance a aplaudir el nuevo juguete de Amazon. Un lector de libros electrónicos con el que más que comprar libros, los licencias. Y las licencias ya sabemos los problemas que han traído en el entorno del software. ¿Queremos repetir la historia?

Por suerte opino, como Carlos, que los libros son muy superiores a cualquier lector de libros digital que se haya inventado hasta ahora. Pero la sola posibilidad de que ese modelo proteccionista y privativo se imponga debería ponernos a todos sobre aviso. Pero nada, todos a disfrutar nuestra tecnosexualidad con el dichoso juguete.

Conmigo que no cuenten, a mi me gusta cambiar libros con mis amigos. Y compro más de los que puedo leer, pero al menos puedo hacer con ellos lo que quiero, no lo que Amazon no me prohíba hacer. Amazon prohíbe revender, prestar, compartir, … los libros que le alquilas (los libros incluyen Gestión de Restricciones digitales).

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. ¡¡¡Y 400 dólares!!! Para dejártelo olvidado un día en el metro.

    Esto no va a ninguna parte. Para bajarte libros tienes que tener cuenta con Sprint. Nada de utilizar WiFi – a tarifar por minuto o por giga descargado. Solo te puedes bajar (pagando, claro) libros de Amazon. Que además vienen con un formato incompatible con todo lo demás.

    Espero que cuando se siga por este camino tan cerrado, tan obtuso, tan mercantilista, tan contra natura en una cosa como un libro, se fracase estrepitosamente.

    “Concern about freedom from tyranny is a trademark of democracy”
    http://lavigilanta.blogspot.com

  2. Además, lo que se lleva ahora es la integración, maldita sea! Un dispositivo para leer, escuchar música o hacer lo que queramos. A ver si se enteran de que haremos lo que nosotros queramos, no lo que ellos digan.

  3. Cuando leí sobre kindle me sorprendió bastante, parece un cacharro del siglo pasado! Pero no era 28 de diciembre.

    No creo que tenga el más mínimo éxito, cada día somos más exigentes con este tipo de cosas y está claro que dispositivos de este tipo tan cerrados y con DRM no van a triunfar. Ni siquiera el iPod, a pesar de lo bien diseñado que está (no me refiero a estética) es tan cerrado a priori.

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