Cinco pasos para la libertad de las fuentes
Hay algo absurdo respecto a la tipografÃa en la web. Piense en los siguientes casos: Usted no necesita poseer una fuente para leer un libro impreso en Goudy. No necesita poseer Futura para ver una pelÃcula de Wes Anderson. No necesita poseer Times para leer The Times. No necesita poseer ninguna fuente para ver la televisión. ¿Por qué no? Porque eso serÃa insano. Y aún no aplicamos esa misma lógica a internet. En la red, una persona necesita poseer una versión completamente licenciada de una fuente con objeto de verla en un navegador web. Estás leyendo Arial ahora mismo. Está bien, Arial. ¿Por qué? Porque todo el mundo tiene una versión licenciada de Arial en su computadora. La gran democracia de Internet ha fallado a la hora de producir tipografÃas mejores que el mÃnimo denominador común que son las fuentes de sistema. Como diseñador, espero que estés furioso y ofendido. Asà que, ¿Qué puede usted hacer al respecto?
A primera vista, la situación parece inevitable. Las empresas que hacen fuentes poseen las fuentes y cualquier intento de convertirlas en algo gratuito va a encontrar una fuerte oposición. Pero, ¿Qué sucederÃa si hubiera formas legales de darle fuentes a las masas? ¿No ayudarÃas a incrementar el número de fuentes disponibles en la web? Por supuesto que lo harÃas. Descansa seguro el hecho de que la selección limitada de fuentes online es un problema solucionable. Aquà exponemos cinco ideas para echar a rodar la bola y conseguir una internet rica en tipografÃas.
1. Convencer a las Empresas de Fuentes para que rindan su monopolio
Antes de comenzar la revolución, debemos avisar a las compañÃas de su inminente caÃda. Una vez acepten su sino, podrán controlar su destino. Al hacer gratuitas las fuentes mantendrán aún un fuerte nivel de autoridad en la industria y podrán controlar su producto. En tanto esta serÃa la solución ideal, es poco probable que suceda. Recuerden la fea guerra que la industria de la música ha mantenido con sus fans. Afortunadamente tenemos un plan B...
2. Crea versiones de sólo-lectura de las fuentes
No necesitas poseer una fuente para verla en Flash o PDF. Las fuentes trabajan con esta tecnologÃa porque la fuente está empotrada en el archivo. Si pudiera crearse una versión de solo-lectura de la fuente y distribuirla gratuitamente, la propiedad de la fuente dejarÃa de ser un problema. Esto podrÃa tener la forma de un plug-in lector de fuentes. Otra posibilidad serÃa una base de datos centralizada de fuentes de sólo-lectura localizada en algún lugar de internet. Ahora, ¿Cómo hacemos eso? No me pregunten, yo tan sólo expongo la idea...
3. Adopta la versión gratuita de las fuentes
Realice una búsqueda de fuentes gratuitas en google y recibirá millones de resultados. SÃ, hay infinidad de fuentes gratuitas disponibles. Desafortunadamente, como ustedes saben, la mayorÃa de esas fuentes son basura. Pero seguramente, entre toda esa basura existen algunas buenas fuentes de calidad enterradas... en algún lugar. Si pudiésemos reunir una buena colección de fuentes de calidad gratuitas para su distribución fácil el impacto serÃa enorme. El paquete de fuentes podrÃa ir incluÃdo de serie en Firefox, o quizá descargarse como una extensión para Firefox. ¡El Poder para el pueblo!
4. Comparte tus fuentes
Esta es probablemente la idea más controvertida de mi lista, pero serÃa extremadamente efectiva. Si todo el que poseyera una fuente la pusiera en una red de p2p, la posesión de una fuente dejarÃa de ser un problema. En tanto los usuarios las empleen únicamente para ver documentos online esto no estarÃa rompiendo la ley. ¿Correcto? ¿Correcto? Correcto. De acuerdo, tú compartes primero... ;)
5. Construye versiones gratuitas de las fuentes clásicas
Si no podemos convencer a las empresas para que hagan de sus fuentes algo gratuito, las re-crearemos nosotros mismos. Las grandes fuentes están basadas en diseños con siglos de antigüedad que no pueden ser protegidos por las leyes de Derechos de Reproducción. Aunque esto serÃa una tarea mayor, el poder colectivo de la comunidad podrÃa crear versiones de calidad de las fuentes clásicas. Poco a poco, podemos construir una biblioteca de fuentes clásicas open source. ¿Tiene alguien un juego completo de las Garamond originales que yo pueda tomar prestado? Comencemos...
Asà que aquà lo tenéis. Cinco pasos hacia la libertad de las fuentes. Suficientemente locos, ¡de modo que podrÃan funcionar! Hagamos que la revolución comience.
(NOTA: ArtÃculo traducido del original en inglés publicado en Be a Desing Group (descubierto vÃa http://allthecodeyounevergaveme.com/))





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