Ciencia

125 GeV más contentos

Peter Higgs
[Descubierta gracias a Xurxo Mariño y Chema.]

En la foto pueden ver a Peter Higgs, es el hombre del día aunque para que él sea el hombre del día más de 4000 científicos y 30 grupos de investigación diferente hayan tenido que trabajar sin descanso desde que comenzaran los experimentos en el LHC de Suiza (así de «injusto» es esto; todos ellos merecían estar en la foto). Y mejor ni echar cuentas de todos los que han trabajado en este tema desde que el bueno de Peter lanzara al vuelo su idea hace casi medio siglo, en 1964.

Hoy me van a disculpar que deje correr al científico amante de la cuántica que llevo dentro.

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Harvard se queja del precio de los journals y gira totalmente a Open Access

Harvard

Durante muchos años trabajé como investigador (aunque casi nunca saco a relucir ese Ph.D. del que otros hacen gala constantemente). Me encanta la ciencia y creo que si hay algo que tienen en común la ciencia y el tipo de consultoría y servicios que realizo habitualmente es que ambos requieren estar leyendo y estudiando constantemente. Durante años nos hemos venido quejando de que el precio de los journals es excesivo, al tiempo que lamentábamos el poco alcance de las iniciativas Open Access. La situación podría dar un vuelco con el cambio de posición Harvard a este respecto.

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Por qué se han perpetuado los monopolios de publicación científica

¿Porqué a pesar de que en todos los demás ámbitos la Red ha conllevado la erosión de las rentas de los editores, en el mundillo de la publicación científica eso no sólo no ha sido así, sino que no se prevé que la situación vaya a cambiar en el corto plazo?

Ya hemos hablado anteriormente del acceso libre a las publicaciones científicas, de las condiciones draconianas que imponen las editoriales, algo que conozco muy bien. Si al cóctel añadimos la posibilidad de patentar los resultados la bomba está servida.

It wasn't science

«Projects, snorted Gauss. Plans, intrigues. A whole palaver with ten princes and a hundred members of the Academy before you were even allowed to pup up a barometer somewhere. It wasn't science.

Oh, cried Humboldt. So what was science, then?

Gauss pulled on his pipe. A man alone at his desk. A sheet of paper in front of him, at most a telescope as well, and a clear sky outside the window. If such a man didn't give up before he reached an understanding, that, perhaps, was science.»

- Daniel Kehlmann, Measuring the World
(título original: Die Vermessung der Welt)

Measuring the World es uno de los libros que leí este agosto. Es un regalo que recibí de mi ex-director en Dortmund cuando defendí mi tesis hace unos meses y aún no había encontrado el hueco para leerlo.

Pensé hacer una crítica algo más profunda del mismo (la hice, pero está en borrador y no creo que le dé nunca a publicar), pero al final me limito a poner este pasaje, que me sirve para resumir más o menos algo de lo que sentía mientras leía el libro. Y así evito desbarrar sobre temas de los que ya no me apetece ni desbarrar :)

Y qué bien se lleva esta cita con la justo anterior de Bruce Sterling.

Funcionarios doctrinales

«Cuando Marco Polo llegó a China en 1271, se encontró con una civilización milenaria que había sido capaz de inventar el papel, la porcelana, la imprenta de bloques de madera, la pólvora, el compás, las cometas, la carretilla, los fuegos artificiales o los canales con compuertas. Un mundo maravilloso que parecía estar a años luz de esa lóbrega Europa medieval pero que… a pesar de que Marco Polo no se daba cuenta, estaba cambiando de manera irreversible: con la llegada de los mongoles y la dinastía Yuan, esa China que tantos inventos había producido empezó a dejar de generar ideas y se vio superada por una Europa que, en pocos siglos, fue capaz de hacer las revoluciones científica, industrial y social que dieron lugar al mundo occidental que hoy conocemos.

Por qué la civilización china quedó tan atrasada en tan poco tiempo es uno de los rompecabezas más fascinantes de la historia. Entre las muchas teorías existentes, la más convincente es la de Geoffrey Lloyd y Nathan Sivin: los conocimientos en China estaban en manos de una burocracia feudal (el mandarinato) cuya misión era controlar y administrar ese gigantesco país. Los burócratas decidían a través de un complejo y durísimo sistema de exámenes, no sólo quien era apto para acceder a los conocimientos sino qué tipo de conocimientos eran aceptables. Es decir, el estado decidía qué se debía estudiar y cómo se debía estudiar. La monopolización de los conocimientos y la educación por parte del funcionariado hizo que desapareciera el pensamiento libre e independiente y el escepticismo sistemático que se requiere para que surjan las ideas y la innovación. Los “sabios” chinos eran poco dados a buscar nuevos conceptos por miedo a irritar al establishment doctrinal.

(...)

Les explico todo esto porque parece que estamos asistiendo, en directo, a una nueva pérdida de liderazgo intelectual: la de Europa. Las grandes universidades de Alemania, Francia, Inglaterra, Suiza o Italia, que eran las mejores del planeta hace sólo 50 años, han dejado de liderar el mundo intelectual. ¿Por qué? Pues por la misma razón que chinos, islámicos o grecorromanos perdieron su hegemonía: el control monopolístico por parte del estado

- Xavier Sala-i-Martin, catedrático de la Universidad de Columbia.

El artículo entero es una lectura interesante (gracias, Pululante).

¿Se acuerdan del post del otro día sobre Investigación, competencia y precariedad? Una de las tesis del otro día es que la decadencia de las condiciones en que se da la investigación es consecuencia de que el Estado es el único contratista de investigadores. El mismo Estado que después de maltratarte durante años compra tu voluntad de queja con una plaza por la que, para colmo, habrás de estar «eternamente agradecido» (sí, no puedo decir esa frase sin pensar en los muñecos de Toy Story).

En fin, cuanto menos, el artículo de Sala-i-Martin es interesante. La sensación que deja es de hastío.

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Investigación, competencia y precariedad

Un post sobre ciencia, investigación y precariedad.

A cuento de la crisis habrá quien diga que la cosa está parda, y que pronto estará negra. Y cosas peores. Que el empleo será precario, que vamos a peor. Que los banqueros se comen los niños crudos y todo eso. Dirán que la crisis (ese monstruo difuso, con cuernos y tridente) nos devora por momentos.

Aquellos que piensen que estamos a punto de hincar el hocico, deberían revisar el historial de premios Nobel de los últimos cien años y descubrir que nadie que se haya quedado investigando en ejpaña ha ganado el premio Nobel desde 1906 (Ramón y Cajal); Severo Ochoa ganó el Nobel cuando trabajaba en EE.UU. Más de cien años, cero premios Nobel.

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Programa piloto de Open Access en toda la Unión Europea

No suelo hablar mucho de ciencia en el blog, aunque a menudo podría contar alguna que otra cosa. Sin embargo hoy vamos a hablar de ciencia y, más exactamente, de la forma en que la ciencia se viene construyendo desde hace siglos: mediante la publicación de los resultados de investigación de forma revisada y autorizada por otros científicos que tengan un cierto bagaje investigador en el ámbito científico relacionado. En esencia, eso es el método científico: poner los resultados de investigación a disposición de otras personas para que puedan verlos, repetir el experimento si quieren y comprobar que dices la verdad (o descubrir si mientes). Vamos a hablar de cómo conseguir que estos resultados de investigación sean más accesibles para todos (al menos en los casos en que la misma ha sido sufragada con dinero público, que son una amplia mayoría de los mismos incluso en los sitios donde las leyendas urbanas afirman que está privatizada como EE.UU. y Suiza). ¿Cómo hacer que los resultados de investigaciones pagadas con dinero público sean más accesibles? Publicando los mismos en repositorios de acceso libre o en revistas Open Access.

A Open Access le dediqué un post bastante largo en diciembre de 2007, que sigue siendo plenamente vigente: Open Access y porqué los resultados de la investigación científica deben ser libres.

¿Qué ha cambiado desde que escribí ese post? Pues que la UE acaba de aprobar un programa piloto según el cual se obligará a que los resultados de investigación obtenidos con fondos europeos estén disponibles con acceso libre con mucho retraso a los 12 meses de su publicación (Europa.eu, via). Así, tras un periodo de entre 6 y 12 meses, las empresas e instituciones que se beneficien de fondos europeos para investigar, estarán forzadas a permitir el libre acceso a sus resultados de investigación. La UE sigue así los pasos de los Estados Unidos, que este mes de enero aprobaron una medida similar para investigaciones biomédicas, pero la superan por cuanto generalizan a todos los ámbitos.

Pero seamos críticos con la propuesta, porque siendo un innegable paso adelante, tiene puntos flacos que le quitan casi toda la fuerza.

¿Qué me gusta y qué no me gusta de este programa piloto?

  • Libre acceso. La primera consecuencia de esta medida es evidente: libre acceso para artículos de investigación con más de 1 año de antigüedad. Muchas universidades con pocos recursos agradecerán poder acceder a las revistas que compran habitualmente y a los números más viejos de esas que no se pueden permitir pagar. Es sin duda la mejor consecuencia del conocimiento libre y este programa (aún en pruebas) promete alcanzar algo que muchos pedimos hace tiempo. Al obligar a hacerlo de este modo, se permite que esto tenga lugar. De no ser así y tener que producir los investigadores el cambio por sí mismos, nunca tendría lugar pues están inmersos en una guerra de publicación cualificada en la cual publicar en un diario de acceso libre y poco conocido puede dar al traste con tu próxima financiación. La única forma de conseguir que Open Access avance es imponerlo de forma que los investigadores no vean peligrar su proyecto por publicar los datos en un repositorio de libre acceso. De verdad es necesario, ¿sabían que los trabajos que publicó Einstein y que comentamos el otro día aún no son de libre acceso? (aunque la red lo haga posible así casi sin querer...).
  • ¿Por qué 12 meses de plazo? Para contentar a los editores. El sector de las publicaciones científicas con peer-review está copado por muy pocas editoriales que controlan la mayoría de revistas. Obligar inmediatamente a publicar los resultados de investigación bajo condiciones de libre acceso aniquila su negocio. Los 12 meses de plazo están destinados a callar la boca de las editoriales.
  • El golpe sin fuerza. Pero al dar un plazo de 12 meses para acallar a las editoriales, la medida pierde una parte importante de su finalidad. Esta medida tiene como fin que el dinero público que ha pagado la investigación no se tenga que seguir gastando en acceder mil y una veces (tantas como centros de investigación) a estos resultados. Pero dar 12 meses de ventaja al editor permite que éste siga cobrando su suscripción, ya que en estas publicaciones se valora mucho tener acceso a los resultados más recientes. Más aún, si el editor decide que su negocio está ahora amenazado, subirá el precio de las mismas y comenzará a cobrar por el acceso al último año de resultados (los anteriores serán libres) el precio que antes cobraba por toda la colección. En un ecosistema abundante eso no sería posible (subir los precios de forma especulativa), en el pequeño oligopolio editorial científico (capaz de imponer condiciones draconianas de distribución a sus artículos), será una realidad antes de que tengamos tiempo para pestañear.
  • ¿Qué conclusión tenemos? Es un paso adelante, pero de momento es tibio porque el plazo de retención de 12 meses nos forzará a seguir pagando por algo que ya hemos pagado (la investigación se hace casi toda con dinero público, incluso la que supuestamente se hace vía fundaciones, pues éstas suelen depender enormemente de los fondos que les da el estado). Por tanto, el proyecto debía haber sido más ambicioso pues este tipo de información debería ser plenamente accesible por cualquiera. Además, no hay que olvidar que es sólo un programa piloto que no es definitivo (aunque confío en que se instalará de forma definitiva). Open Access está ahora un poco más cerca de hacerse realidad, como siempre debió ser: la investigación científica debería ser de dominio público.

    Enlaces:
    Nota de prensa.
    Toda la información sobre el programa piloto.

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