Razonamientos risibles

¿Cambia en algo la disponibilidad de tu información personal por el hecho de que compartas toda tu vida en internet de forma voluntaria(*) y no porque un hipotético poder malicioso te obligue a ello? Es una pregunta interesante ante todo gurú que pretende convencerte de que lo que parte y reparte en 2008 (ya veremos qué nos inventamos para 2009) es colgar tu vida en intenné porque al fin y al cabo, para burlarse del gran hermano ese del que hablan algunos, lo mejor es que seas tú mismo el que comparte toda tu vida en la red usando el último servicio de moda (el que sea). (ver nota sobre charla EBE Eduardo Arcos, me lo chivó Carlos M., ya que no fui al EBE).

Zas, en toda la boca de tu imposición, ¿me quieres obligar a compartir datos? Me parto de tu imposición porque soy yo el que los comparte. Zas, zas.

Es un razonamiento tan infantil que me recordó al rey benévolo del Principito. Ese que sólo ordenaba cosas razonables, pero que ordenaba al sol que se pusiera una vez al día, justo cuando era la hora de la puesta de sol.

Tres cuestiones a destacar.

  • Digo yo: una vez tus datos están por ahí, ¿cambia mucho el hecho de que hayan usado el sacacorchos para obtenerlos? No, así que más allá de los eslóganes, sé prudente.
  • Añado: me importa un carajo que cuelgues tu vida entera en tuenti o en friendfeed, con tal que no me mires como a un paria si no quiero seguir tu ritmo ni jugar en esa estructura de participación.
  • Añado más (y es el verdadero motivo de este post): si quieres pasar por ese aro o si no ves inconvenientes en colgar todas tus actividades en la web, hazlo. Pero que nadie te confunda con eslóganes marketinianos: tus datos estarán ahí, accesibles. No será el gran hermano, pero sí el director de recursos humanos de esa empresa con la que te entrevistas la semana que viene. Más te vale que no pueda ver las fotos de tuenti que tus amigos suben de tí (o las tuyas, si tú mismo te dignas a subirlas).

Dará igual si te han obligado o si las pusiste de forma voluntaria. Tu próximo trabajo dependerá de que tu hipotético contratante conozca (o desconozca) esos aspectos de tu vida que quizás no quieres que conozca. Si piensas que puedes burlarte del GH, prueba a burlarte de la gente de RR.HH. que buscan acerca de todos los que van a sus entrevistas. A ver quién gana :)

Nota:
(*): Y habría que matizar cómo de voluntaria es la participación en diversas redes sociales cuando el no participar puede dejarte al margen de las conversaciones y a ser visto como un bicho raro.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

2 Comments

  1. Reconozco que me senté en la sala de conferencias sin el más mínimo interés en lo que contaba E. Arcos (yo quería ver a Tom Raftery), pero cuando dijo “Esto es lo contrario al Gran Hermano”, le eché algo de cuenta y cuando vi que hablaba de emitir toda tu vida sin censura y sin repasar lo que emites… En fin todavía intento recomponer las sinapsis neuronales que se me rompieron intentando entenderlo.

    Tambié escuché un retazo en el que hablaba de enviar una foto a otro servicio de tu mesa favorita del “Starbucks” para que todos lo sepan… No sé, a lo mejor como no me considero un bloguer no entiendo vuestros intrincados esquemas cerebrales…

  2. A mi parecer, la única opción válida a la hora de dar información personal es la mentira. No rellenar dos formularios con los mismos datos, cambiar intencionadamente orden y género, cometer erratas, mentir descaradamente, …

    Desde este punto de vista mostrar TODA tu información (la de mentira) de forma voluntaria si que puede ayudar a preservar la intimidad. En el caso que nos presentas es como trabajar gratis para otros, pero sin el como.

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