El queso de cabrales y los chips de radiofrecuencias

Todos sabemos con claridad certera lo importante que es no perder las cosas. Algunas de estas cosas pueden perderse fácilmente pues son pequeñas y ya sabes que cuando se te cae un tornillo y miras debajo del mueble el tornillo no está con las manos levantadas gritando «estoy aquí, estoy aquí».

Eso mismo debieron de pensar los investigadores de la Universidad de Dortmund que sucedía con el queso de cabrales. Supongo que su reducido tamaño y su naturaleza inodora lo convierten en un queso perdido potencial. Eso no podía suceder. Por eso a partir de ahora cada queso de cabrales tendrá un chip RFID que lo identificará de forma única. Está guay, ¿no? ahora le podemos poner nombre al queso porque ya es diferente de todos los demás.

Así mismo, este chip tiene ventajas incontables como que permitirá al usuario saber si el queso dormió en una cueva y todas esas cosas que se suponen que hacen los quesos de cabrales antes de ir a parar a mi barriga. No podría recordar todas las ocasiones en que no me he comprado el queso de cabrales por no saber si éste había pernoctado suficiente tiempo a la sombra húmeda de un agujero excavado en la tierra.

Por si fueran pocas ventajas, el mismo chip que permite saber si el queso durmió en un agujero puede servir para saber si me lo compro y lo guardo en la nevera o lo como inmediatamente, si me lo como en casa con amigos o cuando me visitan mis padres o si a la vez que saco el queso saco una botella de vino tinto (que seguramente pronto vendrá equipado con esta gran tecnología), y permitirá saber en qué pasillo del super estoy durante cuánto tiempo. Ya puestos, permitirá saber dónde estoy, dentro o fuera del super. Todo pensando en mí, que necesito publicidad mejor dirigida a mis hábitos. Si lo pierdo existe capacidad teórica de encontrarlo (otra cosa es que compense pagar lo que costará usar el servicio de localización e ir por él, esta es la falacia de «con la RFID desde tu jersey hasta tu perrito todo podrá ser encontrado»).

En fin, todo ventajas. Si por un mal del demonio el chip que tiene el queso me lo como y no lo… expulso pues podréis encontrarme si me pierdo. ¡Exactamente como si fuera un queso! Y además me ahorro la pasta del verichip.

Si es que, lo mire por donde lo mire, el que los quesos de cabrales tengan RFID me hace la vida más fácil y ahora soy más féliz. Ahora que sé si el queso ha dormido en una cueva mi espíritu está tranquilo y no necesito nada más. Renunciaré a mi aumento de sueldo, total con un minipiso sin ventanas puedo sentirme como el queso de Cabrales que siempre soñé y que este chip me ayudará a encontrar. No tiene precio, oiga.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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