Durotan, Warcraft

Por qué ir a una sala de cine es una mala idea

Después de mucho tiempo sin acercarme a las salas de cine, he acudido este fin de semana a ver una película. La experiencia me ha recordado por qué voy tan poco a las salas de cine, y por qué con alguna excepción (esta semana es el festival de cine alemán en Madrid y quiero ver alguna película) no creo que repita en el futuro más cercano (ni en el lejano, pero «para siempre me parece mucho tiempo» que decía la canción).

La película (Warcraft, the beginning) en sí ha estado bastante entretenida. No le van a dar ningún Oscar, pero como película resulta muy entretenida y si te gustan esos ambientes de fantasía medievaloide aún más. Para contrastar con la película, la parte de trabajo que corresponde a la sala ha sido peor que terrible:

  • La película comenzó con 15 minutos de retraso sobre la hora anunciada.
  • Durante esos algo más de 15 minutos nos sometieron a anuncios. Trailers, y no trailers. Anuncios, además, nada relevantes (cosas no relacionadas con la película, cross-selling propio de la sala, y trailers doblados al castellano en una sala de cine en versión original).
  • La entrada costó la friolera de 9.20€ por cabeza.

En Internet, al menos, uno puede elegir: o paga por los contenidos que consume y los servicios que usa, o tiene que aceptar que va a tener más publicidad de la que cualquier persona es capaz de soportar. En esta pseudo-experiencia en el mundo real, además de pagar el asiento a precio de tinta de impresora te toca tragarte los anuncios. Y no contentos con ello, y pese al retraso, no más aparecen los créditos encienden las luces y a meter presión para vaciar la sala a base de barrenderos. Resulta que los créditos también son parte de la película pero esa sala que se supone está en el negocio de hacer la experiencia de ir al cine más interesante que la de ver la película en casa han pensado que lo mejor era no cuidar la película hasta el final.

Ahora, comparemos esto con la experiencia de ver la película en casa:

  • La película empieza a la hora deseada.
  • ¿Anuncios? ¿Qué anuncios?
  • El coste de ver la película, por decirlo amigablemente, será mucho menor a esos 9.20€. Sobre todo si uno acude a cualquier distribuidor sueco que pueda conocer.

So much por la excepcional experiencia de ir al cine. No iba a una sala desde que vi la tercera parte de The Hobbit. Y no creo que vuelva (excepción mencionada arriba) si Peter Jackson no se compromete a rodar una serie de películas sobre el Silmarillion.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

4 Comments

  1. “Sobre todo si uno acude a cualquier distribuidor sueco que pueda conocer”, me parto!!!! Ahoy!!!!
    Yo estoy disfrutando volver al cine desde que la cadena Yelmo fue comprada por el grupo mexicano Cinépolis. La sala dedicada a VO’s en Barcelona (la de Villa Olímpica) está pasando una transformación a mejor: gracias al programa de puntos no pago más de €4,90 por asiento. Además, para comprar online ya no tengo que pasar por un revendedor que me clava 50 céntimos adicionales. Cuando compro en taquilla, no me tengo que “imaginar” qué asiento me están vendiendo: lo veo en una pantalla. ¡¡¡Hasta los paquetes de palomitas se están poniendo más interesantes!!! Y hasta el personal está más amable: el otro día en X-Men Apocalypse, incluso logré que le bajaran el sonido a la sala entera… Yo creo se oía desde la calle, ¡¡ y el cine está en el sótano…!!

    • Cuanto me alegro de que haya quien tiene testimonios más positivos que el mío :-) El cine al que fui es el cine al que siempre fui con asiduidad (cuando iba al mismo con más asiduidad, quiero decir jeje), y da la casualidad de que es Yelmo/Cinépolis. Vi los carteles de precio reducido entre semanas y demás, pero no he tenido la suerte de disfrutarlos.

      Lo cierto es que quizá por estar cada vez más acostumbrado a ver las películas en casa, los 15 minutos de anuncios no relacionados y el retraso de la peli aposta para meter esos anuncios me parecieron algo excesivos. Sobre todo porque ya hemos pagado por ver la peli… Quizá no es lo habitual (desde luego, no es lo que yo recordaba de cuando he ido otras veces) y tan solo tuve mala suerte, o quizá es que en cada cine tienen un poco de libertad con estas cosas… No sé :)

  2. Yo también me chapé los 15 minutos de anuncios, trailers en castellano, etc. etc. La diferencia es el precio, es lo que te hace más tolerante a ellos, o no. Por 10 euracos casi que quiero que me saluden por mi nombre y me lleven a mi butaca con la linternita, como antaño :) bueno, eso no, pero al menos que no me bombardeen a anuncios de esa manera. Por menos de 5, ya entiendo que la sala ha de sacar dinero de alguna parte.
    Ah, y manténte atento a las semanas del cine… 2,90, y las palomitas con refresco también a ese precio! (mi antídoto para no masacrar a los otros rumiantes de palomitas es convertirme en uno yo también!!)
    ¡Saludos!

    • Muy de acuerdo con que el precio es la variable relevante ahí :D

      Y lo de las palomitas… es que estoy rehabilitado, no me gustaría nada caer en ello de nuevo, están demasiado buenas jeje.

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