Si ves algo, di algo

La TSA estadounidense (Agencia de Seguridad en los Transportes) tiene un nuevo director, John S. Pistole, que se estrena en su primer día en un acto cuyo lema es See something, say something. [si] Ves algo, di algo. Lo vemos en el blog de la TSA.

La TSA es bien conocida por la cantidad de falsas medidas de seguridad mal implementadas que lleva a cabo, y que repercuten la mayoría de las veces en molestias, malestar y recorte de libertades (como las no-fly lists).

Forzar ahora a la delación masiva (como sucede en Reino Unido con campañas oficiales incitando a ello) no es sino otra mala medida de seguridad: lo que nos llama la atención no es lo peligroso, sino lo diferente. Al incitar a la delación masiva de aquello que nos llama la atención estamos fomentando la delación masiva de los diferentes: minorías étnicas, raciales y culturales. En la práctica, esto se traduce en linchamiento de minorías que serán objetivo prioritario de acoso policial y vigilancia. No suena bien.

Y para colmo sobresatura los servicios de seguridad con ingentes cantidades de llamadas irrelevantes, falsos positivos que harán que los vigilantes no presten la atención debida cuando haya una amenaza de seguridad real.

Eso no mejora la seguridad de nadie, pero reduce drásticamente los derechos de todos y conlleva un alto coste (campaña de publicidad, mantenimiento de servicios y atención de falsas alarmas, personal asociado), de forma que se reducen las contingencias disponibles cuando éstas realmente hagan falta.

Y esto no sería relevante si los EE.UU. no tuvieran la enorme capacidad que tienen para exportar estas ideas mal desarrolladas, pero la tienen. Y que el nuevo director de la TSA se estrene apoyando una campaña como ésta es toda una declaración de intenciones. ¿Vamos hacia sistemas de vigilancia distribuida? El mundo ya ha pasado por ahí antes, y no salió bien. Pero es la consecuencia lógica cuando el Estado prefiere infligir miedo a ganarse nuestro respeto.

Una derrota de 18 meses

5 meses de esfuerzos de la policía brasileña y 12 más de empeños por parte del FBI se han cerrado con la incapacidad por parte de estos cuerpos policiales de romper el cifrado del disco confiscado a un banquero sospechoso de haberse enriquecido haciendo alguna que otra trampa. Al final, está claro que escoger buenas contraseñas es algo tan importante como el cifrado mismo. Y no dejéis de leer un reciente post de Bruce Schneier que se relaciona mucho con esto.

¿La Europa de las libertades?

Europa, jardín vallado

Esta tarde tiene lugar en la Casa de América de Madrid uno de los actos que se celebran para conmemorar la clausura de la presidencia española de la Unión Europea. El acto se celebra bajo el título de una Europa para los ciudadanos Balance de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ante la sociedad civil.

El meme oficial es que la presidencia europea ha servido para salvaguardar las libertades de los ciudadanos de la UE. Hay gente que no lo tiene tan claro.

La realidad es que durante la presidencia española de la Unión Europea se ha aprobado el «Programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de «radicalización»». Documento 8570/10 de 26 de abril [pdf], aprobado en Luxemburgo.

El problema es que por radicalización se va a entender cualquier movimiento que no esté amparado y directamente bajo el paraguas de la política oficial de los Estados. Y el problema es que esa sospecha de experimentar un proceso de radicalización es algo tan vago y tan borroso que se lo pueden aplicar a cualquiera, someterlo a vigilancia intensiva y que todo sea perfectamente legal.

La misma presidencia que tenía planes desoladores para la red, ya en el mes de enero. La misma presidencia que está apretando para que haya penas de cárcel para las violaciones de restricción de copia sin ánimo comercial, en el marco del ACTA, y que impulsa una tasa Alierta de ámbito europeo. La misma presidencia europea que, pervirtiendo absolutamente los principios que rigen nuestro sistema jurídico –que no persiguen la venganza sino la reinserción–, pretende continuar vigilando a según qué criminales, incluso después de que hayan cumplido sus condenas.

Pues sí. La presidencia europea es la presidencia de las libertades: la presidencia de las libertades perseguidas y las políticas de control social, visto el legado de estos seis meses que justo hoy tocan a su fin.

¿Prisa se queda sin comprador?

Mañana tendrá lugar la junta anual del grupo Prisa, cuyo mayor orden del día era confirmar la adquisición del grupo por parte del fondo estadounidense Liberty, como colofón a un proceso de venta de activos del grupo (Santillana, Media Digital). Todo indica, sin embargo, que la adquisición por parte de Liberty no se cerrará ya que en los meses transcurridos desde el anuncio de la oferta las acciones del grupo han caído casi un 40%. Falta por ver cómo influye la presumible resolución de los derechos del fútbol a favor de Prisa en esta perspectiva.

New Yorker, la plataforma hundida de BP y Escher

New Yorker, la plataforma hundida de BP y M.C. Escher

Los medios estadounidenses se están poniendo dramáticamente pesados con el vertido de petróleo de BP. Puro egotismo cuando nunca prestaron demasiada atención a otros grandes vertdidos que azotaron costas ajenas (Erika, Prestige) ni a las fugas de grandes cantidades de petroleo que de forma constante tienen lugar en otras regiones del mundo desde hace años (como el delta del Níger).

Sin embargo, esta portada del New Yorker (via Daring Fireball) me ha gustado, quizá porque siempre me gustó mucho Escher.

Evaluación de riesgos (III)

«Es aterrador constatar que la mayoría de la gente se pasa la vida intentando protegerse de amenazas que son risibles –los vecinos, el ruido, un desamor–, comparadas con el poder omnipresente del Estado. El único poder real, de cuerpo presente, es el Estado.»

Eduard Punset.

Esta cita la recojo de varios amigos como Gonzalo Martín en Criticidades, David de Ugarte en su blog y El residente ausente dando tumbos.

Como divulgador científico Punset es más que cuestionable: mezcla churras con merinas de la forma más peligrosa posible, esto es sin avisarte cuándo pasan churras y cuándo estás viendo merinas… pero en esa afirmación voy a coincidir con él, exactamente, pues estoy de acuerdo en que a menudo se hace una evaluación de riesgos poco acertada en nuestra relación con el Estado.

La cita completa, en Criticidades, no tiene desperdicio.

Iberia y su FastTrack

Aeropuerto, Zona de derechos restringidos
[Está usted entrando a un aeropuerto, zona de libertades restringidas.]

El pasado viernes 18 de junio se activó en la T4 de Barajas el FastTrack, un modo de embarque exclusivo para los clientes VIP de Iberia que permitirá saltar los controles de seguridad en sólo dos minutos y acceder de forma rápida al área de viajeros. La info en la web de Iberia, a donde he llegado tirando (bastante) del hilo en un post de Daniel Seijo que nada tenía que ver con esto.

En realidad, este FastTrack no lo ha inventado Iberia. Ya existía al menos desde 2007 en otros aeropuertos la posibilidad de saltarte los controles de seguridad pagando 99 dólares (LPC) (nos hicimos eco de ello en unos Bocados allá por marzo de 2007).

Así pues, ya saben: el hacinamiento y las vejaciones en las colas para pasar los controles (que, por otra parte, suponen un riesgo de seguridad en sí mismos: si quiero matar a un buen número de personas no tengo más que plantarme en mitad de la multitud y detonar el explosivo) es para los pobres sin remedio. VIPs y demás gente de bien no sufren ese estrés.

Al final, claro está, en el fondo de estas medidas está introducir herramientas de control social que luego son exportables a ámbitos donde los riesgos son menores (trenes, autobuses, cualquier edificio en concreto) y convertir en facturable una externalidad establecida de forma arbitraria (en este caso, las colas; como impedir el paso de líquidos pretendía ayudar a salvar a los duty free que ya dejaron de ser duty free).

Así que sí: hoy hablamos de aeropuertos, estamos pues ante el retorno de un tema clásico, sobre todo desde que los convirtieron en zonas donde nuestras libertades quedaban sometidas al arbitrio estatal con fines espurios y de utilidad más que cuestionable.

Si alguien aún se pregunta qué medidas de las introducidas tras el 11-S (¡dioses, hace casi 9 años de eso!) han ayudado a mejorar nuestra seguridad, puedo decirle que ninguna relacionada con los controles de embarque. Tan sólo dos cambios son realmente útiles: el aumento de blindaje en la puerta de la cabina y la toma de conciencia por parte de los viajeros de que, en ocasiones, tendrán que luchar fieramente contra algún secuestrador/terrorista. (De esta segunda forma se han abortado algunos intentos como el chico del zapato, el chico de los calzoncillos, …)

Todo lo demás no ha mejorado nuestra seguridad, más bien todo lo contrario al suponer una fuente enorme de gasto de dinero que podría emplearse bien en medidas de seguridad reales o bien como reserva para contingencias en caso de emergencia (atención de heridos, víctimas, y restauración de servicios) en caso de tragedia.

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