Los límites del debate permitido

«La forma más inteligente de mantener a las personas pasivas y obedientes es limitar estrictamente el espectro de temas en el que se puede opinar, pero permitir debates muy acalorados dentro de ese espectro.»

Noam Chomsky, en The Common Good.

Hace unos días, en el metro que va del aeropuerto de Barajas a casa, un grupo de personas discutían intensamente. No pude evitar prestar atención a la conversación, y descubrí que el tema por el que parecían estar dispuestos a hacer rodar cabezas era sobre si un tertuliano cualquiera de esos de televisión tiene derecho o no a enfrentarse a los paparazzi tras haber cobrado voluntariamente y hacer el juego a esos mismos paparazzi.

Y entonces recordé esta cita de Chomsky.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

6 Comments

  1. Buena cita, aunque no estoy seguro de si es tanto un método cómo un síntoma.

    En una sociedad en la que los individuos carecen de los elementos culturales e intelectuales para establecer debates productivos las discusiones acaban siendo esteriles, incluso pueriles.

    • Pues sí, seguramente la causalidad (si es que hay tal causalidad) pueda venir en sentido contrario. Yo creo que ambas cosas son cierta: la incapacidad para mantener debates productivos se manifiesta con frecuencia, pero la creación de temás tabú que son intocables (transformar verdaderamente la administración, o la ley electoral, o la organización del Estado… Todos ellos temás que están en la raíz de la corrupción y el mal gasto que se hace de nuestros impuestos) también, al tiempo que se anima un debate inconsecuente (en el sentido literal, porque da exactamente lo mismo y no tiene consecuencias) pero muy intenso sobre si Messi es mejor que Cristiano, o viceversa. Los romanos lo llamaban pan y circo, Chomsky tampoco es que haya inventado nada, sólo aporta un rephrasing interesante.

      • Decía lo de síntoma porque no veo la manera de implementar la prohibición de debatir sobre ciertos tema sin recurrir a una censura demasiado evidente.

        Pensandolo un poco más, quizá tenga que ver con la indefension aprendida. Es decir, no te prohibió que hables de lo que quieras pero no te permito que hagas nada con. las conclusiones que saques. Esto lleva a una frustración que acaba orientando las conversaciones a temas intrascendentes.

        O no. Como tu dices, la causalidad puede existir o no :)

  2. El eterno debate sobre el huevo y la gallina :) Yo creo que es un círculo vicioso, la causalidad existe en ambos sentidos y el círculo se puede romper. Es difícil pero se puede romper por un lado con autoconocimiento y -control (y mucha valentía) y por otro lado con ética (no hacer ingeniería social porque no entra en tus valores).

    • Buenísima, es el concepto: las cosas clave son innegociables (y negociarlo es de gente peligrosa), pero hablando sobre tonterías podemos sacarnos los ojos unos a otros.

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