Lo social, lo público y lo privado

Es un tema recurrente cuando hablamos de web social, el intentar averiguar dónde queda lo privado, hasta dónde llega lo público, cuándo lo social se convierte en vacío y cuando una invitación deja de ser tal para convertirse en spam.

Voy a hablar de una molestia que no dudaré en calificar de spam, y que está muy relacionada con el ritmo impuesto en la expansión viral de las redes sociales; que es precisamente eso, una expansión viral. Hace ya mucho tiempo que recibir invitaciones por parte de tal o cual contacto para que pruebes/te registres/encuentres un amigo en un cierto servicio web es algo habitual. Pero con el aumento de componente «social» y del número mismo de webs dedicadas a compartir aspectos específicos de nuestras vidas con nuestros «amigos», el número de invitaciones/spam que recibo es cada día mayor. Y más molesto. Porque el hecho de que sea más habitual no lo convierte en más aceptable.

¿Qué quieren que les diga? Mola mucho lo social, pero ¿dónde queda lo privado? Cuando te doy mi dirección de correo-e a tí, o te añado [a ti, otra vez] como contacto en twitter (o facebook, o ponga-aquí-_______-su-red-preferida), te lo estoy dando a tí y te lo estoy dando en ese contexto y no quiero que cada vez que te registres en una página web me invites a registrarme y a añadirte como contacto mientras le regalas a esa red la valiosa información que representa tu red de contactos a cambio de nada. No digo que no puedas hacerlo (técnicamente lo difícil es precisamente lo contrario, evitar que lo hagas) tan sólo me gustaría llamar la atención ante un acto que la mayoría de personas llevan a cabo de forma irreflexiva y acelerada. ¿Quieres buscar amigos en tu red de MSN Messenger/GTalk/Yahoo! Messenger? Y para colmo lo regalas todo a una página cuyo servicio aún no has probado (generalmente te preguntan durante el proceso de registro) y que quizá no te gustará. Y automáticamente nos spammeas a todos. Si quiero contactar con alguien lo buscaré, no necesito martirizar a mis 200 contactos de la agenda de correo. De hecho, esta es una forma mucho más natural de buscar contactos: buscarás sólo aquellos que realmente te importan, tendrás 25 contactos en lugar de 700, pero serán 25 contactos muy relevantes para tí, sin ruido y sin tonterías. La relevancia es un parámetro a tener en cuenta en esos casos.

¿Hasta que punto tienen derecho los usuarios a llevarse todos sus contactos de una red en un contexto A a otra en un contexto B que me spammeará por haber concedido a un cierto contacto mi información en una web/contexto A? La gente hace palmas con Data Portability, y yo entiendo que la idea parece buena, pero tengo mis reservas precisamente por las implicaciones mismas que crean este problema: yo no te doy mis datos para que los utilices en la página B, sino en la página A; ¿darías mi teléfono móvil a cualquiera que te lo pida o le dirías «mira, cuando te lo cruces se lo pides tú mismo, o hazlo en un comentario en su blog»? Pues mi correo-e me identifica tanto como mi móvil, por favor: no se lo des a cualquier página que te registres. Hazte el favor a tí mismo (que tampoco te conviene que todo el mundo de tu dirección a cualquier página en que se registren) y adopta el buen hábito de no enviar invitaciones masivas a tus «amigos de msn/gtalk» cada vez que te registres en una web; si están registrados en esa web podrás buscarlos o preguntarles cuando los veas por messenger, pero no des sus datos a priori (y ahórrales el continuo spam y la pérdida de tiempo que conlleva).

Y sé que es un tema espinoso, porque en el fondo la portabilidad de los datos no es más que una brizna del problema real, que no es otro que la propiedad de los datos, pero de eso hablaré en los próximos días porque el tema se complica y me alargaría demasiado. La solución vendrá, por supuesto, de la extensión de buenos hábitos: nunca de intentar técnicamente que estos datos no puedan viajar, sino de conseguir que seamos conscientes de lo que nuestros actos conllevan y sólo demos el paso cuando lo valoremos adecuadamente (que no debería pasar del grado de «muy poco/casi nunca»). El resto del tiempo recurrir al método de buscar poco a poco a los contactos que más nos interesan será mucho más interesante para nosotros (instintivamente seleccionaremos los contactos que más nos importan, ahorrándonos el ruido).

Para todos aquellos curiosos que piensen mal: sí, este post-quejica surgió debido a las molestias que me ocasionan las continuas invitaciones que recibo por parte de gente que va registrándose por ahí y pensando que pueden darle tu correo a todas las empresas del mundo (precisamente lo que estas páginas persiguen) mientras te llenan el buzón (es un decir, claro) con correos que no me interesan y me hacen perder tiempo. Hay gotas que derraman ríos.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

One Comment

  1. Salud

    Muy buena la carta abierta. El problema (al margen de la inconsciencia o despreocupación sobre el tema de la privacidad) viene dado por el propio modelo de estas “redes sociales”, que no es mantener redes de tus conocidos o gente con tus intereses, es que es mantener mil millones de personas para el ego-popularidad (o porque es visto como un juego, una competición, un entretenimiento…), y que los datos personales que tanto defendemos cuando se los damos a las empresas (¡hasta leyes inventamos para protegerlos!) luego son regalados sin problemas por parte de nuestros conocidos (o contactos).

    También es curioso cuando en la “red social” lo individual no tiene cabida (ir escogiendo uno por uno a los contactos a los que invitarás, y como bien recuerda, normalmente se invita antes de probar el servicio)… ¿Qué sentido tiene la red si los nodos se vuelven invisibles por tanto ruido?

    Hasta luego ;)


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