Nuevo iPhone 5 NSA

Cuando supe que el nuevo iPhone 5S trae un lector de huella dactilar para identificar al usuario y controlar funciones como el desbloqueo me dio la risa tonta: debía ser un regalo encubierta a alguien en la NSA. Está claro que la asociación es sencilla y no tengo la exclusiva, y que era cuestión deRead More…

El coste de la fragmentación

Una de las maravillas de la web es que resulta sencillo hacer aplicaciones interoperables entre plataformas. Esto es, podemos diseñar una página web, incluso una compleja aplicación web, y si nos atenemos al diseño con estándares, probablemente no habrá ningún problema para usarla, independientemente de que accedamos a la misma desde Linux, Windows, Mac, oRead More…

Lo cool, lo libre y lo privado

Android y iPhone, los juguetes de moda. Todos quieren tenerlos, a cualquier precio. Y no estoy hablando de dinero, aunque renunciar a apoyar al software libre tenga sus consecuencias, sino de libertades.

Ni los sistemas son libres (iPhone es completamente cerrado y Android es personalizado y cerrado por las operadoras) ni se pone empeño e interés en que las aplicaciones que uno instala en estos sistemas sean libres, donde las grandes empresas de Internet logra un éxito al imponer pasarelas controladas por ellos y la cultura de pago propia del mundo de la telefonía móvil en un entorno tan acostumbrado a lo libre y a lo gratuito como el de los repositorios.

De esta forma, unos se alarman de que ciertas aplicaciones para Android enviaran información a los anunciantes. Y unos días después se repite la historia, esta vez entre los usuarios de iPhone. Y no puedo hacer más que pensar que la culpa no es de los anunciantes ni lo de los desarrolladores de software privativo, aunque su comportamiento sea en ocasiones dudosamente ético. La responsabilidad, y la culpa, es de los usuarios que renuncian a cualquier cosa para tener el dispositivo y el software de moda.

Cuando hablamos de software, lo cool, lo no libre, no te puede garantizar nunca el control sobre lo que de privado queda en tus comunicaciones (cada vez menos, si los Estados se salen con la suya). Y no es que libre sea automáticamente sinónimo de privacidad, pero el código libre se puede auditar y, no sólo eso, se puede modificar y, si fuera necesario, se puede forkear para dar nueva salida a un código que se descubra maligno.

Cuando uno instala software privativo sin considerar las implicaciones y acepta sin leer los términos de uso del mismo, no tiene demasiado hueco para la queja.

iPhone y la indecencia política

Que me devuelvan mi dinero. Con el Estado al borde del colapso por falta de dinero, recortados los gastos en sanidad, educación, aprobada la reforma laboral, con el desempleo por las nubes y la cohesión social por los suelos, lo único que se le ocurre a los diputados españoles es autorregalarse un iPhone a cada uno de ellos. Porque un iPad es demasiado ostentoso, eso se lo dejamos a los eurodiputados. Eso sí: ni rastro de crítica al modelo ultracerrado, ultracontrolado, de Apple. Nosotros nos regalamos el gadget de moda, no importa que sea caro, no importa que sea un gesto insultante de ostentación y desconexión con la realidad de a pie. Y para qué hacernos preguntas sobre qué estamos apoyando. Si se lo van a gastar en iPhones, por favor: que me devuelvan el dinero de mis impuestos.