Déjà vu social

Pertenezco a una generación que, sin haber vivido la infancia con internet masiva, se ha desarrollado como personas dentro de ella y en el mundo que la red nos ha dejado. Un mundo que apunta maneras post-nacionales y en el que se puede aspirar a superar las alambradas que crecieron tras el 29 y la segunda gran guerra mundial. Quizá por eso el tufo nacional-proteccionista a uno y a otro lado del atlántico y el sordo rumor de nacionalizaciones masivas incluso en países donde esta palabra despierta sarpullidos da tanto repelús. Quiero vivir en ese mundo más humano que los que nuestros gobiernos han creado antes y parece que ahora mismo caminamos hacia atrás. Puede que, quizá, no caminemos hacia atrás y tan sólo estemos en un pequeño lapso, como cuando vas en el autobús y te coge el semáforo y te adelantan los peatones que habías dejado atrás sólo hace un minuto, y tienes una sensación de déjà vu que sólo solucionan los escaparates, que han cambiado. Esperemos que, como en el autobús, tardemos sólo otro minuto en dejar atrás definitivamente a los peatones y la sensación que nos provocan. Esperemos que el precio no sea elevado en libertades.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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