Cuando el dedo apunta al cielo...

La corrupción, y el tonto mirando el dedo

Con la corrupción instalada en muchos y variados ámbitos, desde el concejal de festejos de turno a la dirección del Fondo Monetario Internacional, la crítica fácil es decir «este sistema no funciona», y que la culpa es de los mercados, del capitalismo, de los ricos, o en general, de los demás (nunca nuestra).

Lo cierto es que el sistema no funciona muy bien. Pero fijarnos en la corrupción y no en qué hacemos con ella me recuerda a ese viejo refrán que nos recuerda que cuando el dedo apunta al cielo, el tonto mira al dedo.

Es grave que una persona de la responsabilidad internacional de Christine Lagarde esté imputada por corrupción, y es importante recordar la diferencia entre estar imputado y ser condenado, y está por ver si será condenada. Sería más grave que existiendo dudas razonables sobre su inocencia/culpabilidad, jamás hubiera sido imputada, o siquiera investigada.

Accountability. Ahí debe estribar nuestra valoración de la situación, y no en que exista o no corrupción, que es algo casi inevitable.

Existe corrupción en sistemas democráticos y totalitarios, en entornos de mercados más o menos abiertos y en sociedades autárquicas y pseudo-comunistas. Pero tengo la sensación de que en estos últimos los líderes son rara vez confrontados con la mismísima sombra de la duda; ni hablar de llevarlos frente a los tribunales. Pero en esos contextos, también se roba a manos llenas, ¿qué ha hecho la élite de países como Venezuela con el dinero del petróleo, cuyo precio aumentó y se mantuvo a nivel muy alto los últimos 20 años sin que la renta per capita de los venezolanos haya mejorado?

Por supuesto, si cruzamos los pirineos de vuelta, no encontramos ni rastro de esa responsabilidad vinculada a la gestión pública que observamos en otros países europeos: como se suele decir, «aquí no dimite ni cristo», porque ni se imputa ni se juzga ni se buscan culpables. Pero no confundamos términos: una cosa es que haya corrupción impune, y otra es soñar con una especie de gobierno alienígena e inmaculado que aparece de la nada y gobierna sin tocar nunca la bolsa común en beneficio propio. That’s not gonna happen.

No tengo motivos para pensar que ese gobierno alienígena capaz de aparecer de la nada haciendo borrón y cuenta nueva sea menos corrupto, sobre todo si consigue deshacerse de la mínima rendición de cuentas que podría llegar a imponérsele (y que ahora mismo no es que esté excesivamente presente), en virtud de un alejamiento de Europa y de un cierre de mercados «por nuestro propio bien».

Siempre recuerdo el tagline del blog de Jose Antonio Martínez Soler: la libertad produce monstruos, la falta de libertad produce infinitamente más monstruos.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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