La UE podría realizar un seguimiento de todos los coches

¿Cuántas veces te han dicho que tener un coche es sinónimo de libertad? Hace cien años que desde el cine (ese gran herrero (de)formador de mentes) nos equiparan tener un coche con la libertad para irse de un sitio, dejar atrás todo lo que no nos gusta a base de acelerador y combustibles fósiles (o electricidad, claro).

No es que eso no sea falso, pero hasta hace relativamente poco una verdad sí que había detrás de todo eso: uno podía coger un coche y marcharse a cientos de kilómetros en poco tiempo, sin dejar traza en una aerolínea, sin decir nada a nadie.

No es que los chips RFID que llevan las ruedas del coche no te delaten lo suficiente. No es que los empeños de las aseguradoras por saber qué haces en todo momento no fueran a acabar consiguiendo que te instalaras un dispositivo de seguimiento: es que el Estado británico propondrá a la Comisión Europea que regule la inclusión de dispositivos de seguimiento en todos los coches que se vendan en la UE a partir de 2013. Lo leemos en The Guardian (vía ORG via Pyromancer). La comisión ya ha preguntado a los Estados miembros qué se organicen para reservar una porción del espectro de radiofrecuencias, así que está claro que su aprobación va a ser inevitable.

Recordemos que el estado británico hace ya tres años que anunció su intención de plagar sus carreteras de videocámaras para seguir a todos los coches, que pretende obtener la traza privada de las conversaciones de sus ciudadanos y cagarlos de miedo, aparte de espiar su correo electrónico (entre otras muchas cosas). Muchas de estas medidas ya funcionan en otros estados miembros de la UE, y con seguridad se extenderán al resto porque ésa es la Europa en que vivimos.

Y recordemos que la próxima revolución industrial pasa por convertir la vida privada en producto. Dos gremios tienen mucho que ganar con eso: los publicistas y las aseguradoras. Los primeros ya tienen lo que querían (RFID a mansalva y una internet banal en la que colgarlo todo sin reflexionar primero); a los segundos este tipo de dispositivos les allanará mucho el camino.

Si unimos eso al deseo insaciable que el Estado tiene por saber qué hacen las personas en todo momento, quizá tenemos una explicación al hecho de que no nos hayan preguntado a nosotros, contribuyentes, qué opinamos al respecto, no sea que les dijéramos que no estamos de acuerdo con este negocio en el que todos ganan excepto nosotros y se lo echáramos todo a perder. Al fin es más de lo mismo: purita sociedad bajo vigilancia.