En los puertos

«Se sentó sobre una bala de algodón y contempló molesto la actividad de toda aquella gente ruidosa y completamente despierta que lo rodeaba. Niños de piel oscura, corriendo, gritándose entre sí en una mescolanza de lenguas mediterráneas y arrojando trozos de col a un mercader barbudo e indignado; marineros bronceados que se paseaban por losRead More…