He aquí un nuevo sistema de evitar que nos graben.

La imagen en sí es una intervención creativa de William Lamson que he visto en Recogedor, un blog fantástico con muchas ilustraciones interesantes.
Evidentemente, no sirve más que como expresión artística: las cámaras nos grabarán igual, tan sólo con poner un ventilador junto a la cámara. Pero estoy de buen humor, tengo fin de semana largo y me apetecía compartir una imagen simpática. No es la sección más importante del blog, pero aún hay algunos posts distendidos si (por una vez) no quieren leer malas noticias :)
Una tira de Dilbert que enlazó hace unos días Bruce Schneier.

El tema de la tira no es sólo la vigilancia en el trabajo, sino el desarrollo de tolerancia a esta vigilancia. Nos acostumbramos, comenzamos a contemplar los sistemas de vigilancia como algo habitual, cotidiano: algo que lleva con nosotros «tanto tiempo» (en realidad, puede que lleve poquísimo, pero ya estemos habituados) que no es más que mobiliario.
Yo estoy seguro que en mi curro ya pocos reparan en que hace menos de un año pusieron un par de cámaras que vigilan quién entra y sale del edificio.
Esta nota me ha resultado cuando menos llamativa. Un grupo musical británico (The Get Out Clause, Manchester) ha grabado un videoclip utilizando para ello las grabaciones de las innumerables cámaras de circuito cerrado (CCTV) de su ciudad.
Se desplazaron por toda la ciudad «actuando» delante de hasta 80 cámaras. A continuación demandaron el contenido de las grabaciones a los propietarios de las cámaras (unas eran públicas, otras privadas) en virtud de la «Ley para la libertad de información» británica (The Inquirer).
Un sorprendente «hackeo» del sistema legal de grabaciones que deja al descubierto un par de aspectos: hay numerosas videocámaras en las calles y, al menos en en UK, cualquiera puede acceder a las grabaciones en virtud de la libertad de prensa.
Por cierto, el vídeo puede verse en el perfil de Myspace del grupo (enlace arriba) y no tiene mala pinta del todo.

Instalar una cámara de vigilancia sobre cada una de nuestras cabezas. Eso es lo que pretende un nuevo proyecto de control de la Unión Europea, para lo cual han comenzado el periodo de pruebas (The Register). La idea es monitorizar en todo momento la cara y los gestos de cada pasajero terrorista.
Para evitar que los peligrosos terroristas que solemos coger el avión nos levantemos del asiento para trastear con las raquetas o el foie de destrucción masiva, 6 cámaras adicionales vigilaran los pasillos. Este sistema funciona bien ya que el reconocimiento facial hará posible seguir al trayectoria del pasajero a lo largo del avión analizando la señal recibida desde distintas cámaras.
No tengo mucho que añadir que no haya dicho (1)en (2)otras (3)ocasiones por aquí mismo.
En un estado donde las leyes permanecen secretas y los ciudadanos deben ser cada vez más transparentes la posibilidad de que el control que estamos permitiendo sea objeto de abusos es más que razonable.
*** ¿Conocen No sin zapatos? Es una campaña contra los injustos y molestos controles en los aeropuertos que conocí gracias a Daniel, que nos pasó el enlace.
Hoy no tenemos aquí una pintada, sino una ilustración con buen criterio. Al fin y al cabo, ¿quién paga los impuestos que utiliza el estado para vigilarnos? Nosotros mismos. ¿Y quién no se opone enérgicamente a esa vigilancia? Nosotros mismos (otra vez).

Como quiera que tengo el disco duro lleno de grafitis de Banksy no pude evitar comprar Wall and Piece, un libro que recoge un montón de fotografías de grafitis, y también algunas ilustraciones, de Banksy, acompañadas en alguna ocasión por textos o frases de él mismo (y es de agradecer que no sean demasiadas; para leer ya tengo otros libros).
Por cierto que nunca salió Banksy en la sección de pintadas, aunque sí comentamos sus 15 minutos de anonimato. Banksy pinta Stencils y a menudo los usa como medio de crítica. Uno de ellos salió en todos los medios recientemente y lo pudimos ver en el blog de Acalpixca.
Y perdonad que la ilustración no se vea muy bien, no es un escaneo sino una foto rápida. De todas formas si les gusta mucho este hombre, la red está llena de sus grafiti: busquen y encontrarán.

Me pasa Chuso un enlace al Diario del viajero donde se comenta que el ayuntamiento ha instalado 3 cámaras web que permitirán saber lo que pasa en algunos lugares de la ciudad en todo momento a aquellos tan curiosos como para mirar esas cámaras a través de internet. Supongo que la idea es que las miren visitantes «potenciales».
Partiendo de la base de que la idea está enfocada únicamente desde el punto de vista turístico (no quiero que parezca que esto hace que me sienta más vigilado ni más seguro) no puedo negar que ni acabo de entender el fin ni acabo de verle las ventajas ni acaba de convencerme por las implicaciones que tiene (sobre todo en lo relacionado con la interiorización de las cámaras como mobiliario urbano y el desarrollo de tolerancia a las tecnologías de control).
Pero claro, las cámaras se suponen útiles de cara al turismo (no lo veo claro) y eso hace que todas las implicaciones negativas ya no sean un bug, sino una feature; pagada con dinero público, además.
Las cámaras son sólo tres y están ubicadas en Gibralfaro, en calle Larios y en el Club Naútico junto al puerto. Ahora analicemos, ¿qué hacen esas cámaras que no se pueda tener con una fotografía normal? La típica vista desde gibralfaro no aporta nada por el hecho de ser una cámara, salvo los costes de la misma y de su mantenimiento. No es una amenaza para la privacidad en sí misma, es una toma lejana; lo mismo sucede con la cámara del club naútico. La de calle Larios es más problemática, sigue sin aportar nada que no se vea en una foto pero ahí sí que pueden verse personas pasar. Una vez más el problema no es esta cámara, sino el hecho de que nos habituamos a estar siendo grabados en todas partes y luego toleramos mejor la injustificada instalación de cámaras y demás medidas de control.
Por eso mi pregunta: ¿realmente hacía falta que el ayuntamiento malgaste mis impuestos en instalar cámaras que no sirven para nada en lugar de limpiar nuestros barrios? De verdad a mí me gustaría que limpiasen mi calle con algo más de frecuencia, que hacerlo cada 4 años una semana antes de las elecciones me parece insuficiente; y de muy mal gusto. Así que no me gusta que se instalen cámaras de mierda que para nada sirven.
Las encuestas las carga el diablo, es cosa sabida. Ahora lo vamos a ver.
El último barómetro del CIS habla bastante de privacidad, aunque esa palabra se usa sólo en un par de ocasiones. He llegado hasta él desde El Mundo, donde se señala que un 73% de las personas dicen estar a favor de la videovigilancia. El dato me ha parecido tan terrible que he corrido a comprobarlo con mis propios ojos; evidentemente, la respuesta no era tan sencilla como el no-redactor del El Mundo ha dejado entrever.
¿Está usted a favor o en contra de la videovigilancia? 73% a favor, 15% NS/NC, 9.5% en contra. El resultado no es tan malo como parece: pese a la propaganda continua hay un 25% de las personas que no están a favor de la videovigilancia. Sin duda, a poco que comience a verse que esto no sirve de nada es de esperar que este porcentaje subirá.
Sin embargo, el resultado curioso lo encontramos cuando se matiza la pregunta anterior y se añade un dónde. Se preguntan diferentes posibles ubicaciones para que se diga si se está a favor o en contra de la colocación de videocámaras en esa ubicación.
Las ubicaciones preguntadas son bancos, comercios, comunidades de vecinos, lugar de trabajo, guarderías y colegios, transporte público, calles y hospitales. ¿Se les ocurre una ubicación que no se incluya en todo lo anterior? Pues resulta que en todas esas ubicaciones hay más gente en contra que a favor de la instalación de videocámaras.
La conclusión parece clara: la videocámara está bien para vigilar cosas críticas pero no para el día a día. Y es eso lo que la gente dice si combinamos esas dos respuestas: no se pregunta por comisarías, cuarteles o bases militares, pero supongo que la gente estaría a favor de eso. Preguntados por si quieren una cámara en su mesa del trabajo, en el colegio de sus hijos, en sus barrios, en el autobús o en su carnicería, la gente está mayoritariamente en contra.
¿Queda claro que las encuestas las carga el diablo? Eso sí, algunos periódicos ya tienen el titular (y subtitular) que querían. No hay nada como no analizar lo que uno se lee.
Otras respuestas que me han llamado la atención son:
Está todo en el CIS de febrero de 2008.