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Lo veo y no lo creo. Me pellizco, parpadeo, me froto [los ojos, malpensados] y sigo sin creer lo que veo. Me pasan un enlace aparecido en portada de Meneame donde se enlaza a una nota de prensa de la Agencia Española de Protección de Datos, descargable en formato PDF.
La nota de prensa se hace eco de la ponencia del actual director de la AEPD, Artemi Rallo, en el V Foro de las evidencias electrónicas. En ella, se dice que «el director de la AEPD propone el desarrollo de una norma con rango de ley que permita un equilibrio entre la protección de derechos de autor y el derecho a la protección de datos», y que para ello remitirá al gobierno una propuesta que regule legalmente este asunto.
Lo que sucede es que ese asunto ya está legislado. En España la copia privada no es ilegal, como nos quieren hacer creer. Sucede que mis comunicaciones deben ser privadas, acorde con la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pues es lo único que garantiza mi libertad. Y sucede que buscar el «equilibrio entre derechos de autor y proteción de datos» no es argumento suficiente para sacrificar mi libertad.
No señor. No estamos hablando de entrar a los ordenadores del CNI, robar información clasificada y usarla para desvalijar el oro del banco de españa. No. Éste hombre no quiere desvelar la identidad de peligrosísimos delincuentes, sino la tuya y la mía, la suya, la de todos aquellos a los que conozco: quiere traicionar todo aquello que el organismo que dirige dice defender. ¿Derechos de autor? Muy poco motivo para que sea el presidente de la Agencia Española de protección de Datos, el hombre que debe guardar mi privacidad a buen recaudo, el que azuce el fantasma de los derechos de autor frente al gobierno del Estado.
A todos los que estén respirando tranquilos sobre la solidez legal del carácter privado de sus descargas les recuerdo, muy puntualmente, que la pasada Ley de propiedad intelectual redefinió la copia privada de muy mala manera, pues la actual definición permite la ilegalización de las descargas y la eliminación de la propia copia privada legal. Les recuerdo, además, que tanto PSOE, como PP, como IU, como .... pleno en el congreso que teníamos entre 2004-8 votaron a favor de la mencionada LPI.
Háganse el favor de abandonar las luchas partidistas («y tú más») que tanto gustan a esa pandilla de mediocres que acostumbra a sisarnos los derechos con cada nueva reforma que nos hacen. Háganse el favor de mirar quién está a un lado y quién al otro de esa línea de tiza imaginaria: esto no es el PSOE malo ni el PP bueno (de IU ya ni hablo, cavaron su tumba ellos solos), ni viceversa. Esto es el poder contra el pueblo llano.
Señor Rallo, ¿cuál es su función? ¿Proteger mis datos o proteger los intereses de una escasa minoría frente al bien general? ¿Brindarme la privacidad que demando o erosionarla? ¿Trabajar para el Estado o para la SGAE (suponiendo que en tan sorprendente matrimonio exista régimen de separación de bienes)?
Pero, ¿nos hemos vuelto locos o este grado de estupidez es el que gastamos habitualmente? ¿Cuándo, sin darnos cuenta, pusimos al lobo a cuidar de las gallinas? Estamos jodidos.
He aquí un nuevo sistema de evitar que nos graben.

La imagen en sí es una intervención creativa de William Lamson que he visto en Recogedor, un blog fantástico con muchas ilustraciones interesantes.
Evidentemente, no sirve más que como expresión artística: las cámaras nos grabarán igual, tan sólo con poner un ventilador junto a la cámara. Pero estoy de buen humor, tengo fin de semana largo y me apetecía compartir una imagen simpática. No es la sección más importante del blog, pero aún hay algunos posts distendidos si (por una vez) no quieren leer malas noticias :)
Resulta que en el Reino Unido un grupo de seis ISP (los seis mayores, con lo cual eso prácticamente equivale a todo) han acordado colaborar con el Estado para filtrar el tráfico de los usuarios (TheInq) y detectar quién está usando programas de p2p. Vaya por delante que en Reino Unido no está permitida la copia privada (aunque lo legal no sea lo justo, esta situación sí que permite acciones policiales más duras), así que aquí ese tipo de medidas no serían legales a día de hoy. Para completar el pastel, valga decir que aunque no tienen copia privada y les van a filtrar y bloquear el tráfico, van a tener que pagar su canon, reuniendo así lo peor de las «dos doctrinas» del derecho en materia de propiedad intelectual (nuestro canon y su no-copia privada). Un error elevado al cuadrado.
Dicho esto vayamos ahora al razonamiento para bloquear el p2p: ¿Tienes un cuchillo? Entonces está claro que pretendes asesinar a alguien. Se da por hecho que todo el tráfico p2p es de obras protegidas y se da por hecho, además, que este tráfico provoca lucro cesante; es mucho dar por sentado. Así que tráfico controlado, tributo obligatorio, aunque sea un impuesto que regule una actividad ilegal en ese país. Con tal de recaudar, aquí todo sirve. Siempre le podrán echar la culpa a Europa, como si Europa no la estuvieran construyendo ellos, sin contar con nosotros (obviamente).
Lo mejor de todo es ver lo bien que se apañan el estado y estas corporaciones cuando todos tienen algo que ganar; cuando van todos en el mismo barco aquí no hay problemas, pelillos a la mar y lo celebramos sin acritudes. El estado gana control sobre una herramienta que ha demostrado ser capaz de modificar la agenda pública y los ISP van ganando la posición de proveedores y amos absolutos de los contenidos o, mejor dicho, del grifo que los deja pasar (ambición que comparten con empresas como Nielsen o Nokia).
Quizá alguien en una discográfica esté celebrando estas medidas sin saber que, en realidad, aquí los ganadores son los ISP, cuellos de botella de todo el tráfico que podrán comenzar a exigir a unos y a otros qué se transmite y qué no. ¿Neutraliqué? Neutralinada. Lo próximo será obtener poderes para bloquear absolutamente la conexión (salvo si pagas el diezmo) o expulsar a los internautas. Echarlos fuera de la red y mandarlos directamente a la soledad analógica de 1965, como en Francia.
Está claro que todos quieren ser el proveedor de los datos, entendiéndose como tal el que posee la llave última que abre el grifo (o lo cierra) hacia el usuario. En España los ISP también se dejan querer, evidentemente están esperando su momento. Y en esta europa, su momento les llegará. Los lobbistas tienen la guerra ganada contra una población que aunque saliera del estado de febril opiosidad televisiva, no tiene ya una posición de fuerza en las negociaciones del nuevo contrato social, pues ha sido apartada de una producción industrial cuya huelga podría paralizar nuestros países.
¿Cuándo llegará este momento? Recuerdo haber leído en alguna parte (no tengo la fuente porque ni la recuerdo) que en una de esas reuniones donde gente de todas partes del globo se había acordado extender a todas partes del mundo la legislación ultrarrestrictiva predicada por los EE.UU., que a pesar de hablar constantemente de libre comercio pretende con esta medidas implantar un férreo proteccionismo para su industria. Eso lo leí hace mucho y la realidad parece ir por ese camino, con el G8 aprobando el ACTA.
En fin, que el trasvase del control y ordenamiento de la vida pública a empresas con «labor policial» privada sigue progresando. Por nuestro bien, no sea que votemos a los políticos equivocados y acabemos viviendo mejor. Y pelotazo asegurado (para algunos), saqueo para todos los demás. ¿Alguien se imagina cuántos votos recibiría un ISP si se presentara a las elecciones? ¿Por qué entonces los estados los facultan para llevar a cabo injerencias en la intimidad de las personas y para controlar el tráfico de internet de esas personas?
Está claro que no nos dejarán elegirlos, pero los ISP pueden acabar teniendo más poder que cualquier partido en la oposición, sin un solo votos; una cita electoral tras otra (es lo que tiene que no tengan que votarte).
Una noticia que ya tiene casi un mes pero me parece tan importante que no la puedo dejar sin publicar. El gobierno holandés pide a los investigadores que encontraron deficiencias de seguridad en el chip rfid de la oyster card(*) que no publiquen los resultados (TheRegister).
Me recordó peligrosamente al caso de unos investigadores estadounidenses que averiguaron cómo romper un sistema anticopia y que, en virtud de la DMCA, fueron censurados bajo la amenaza de cortarle toda la financiación y perder su puesto de trabajo si incumplían la ley. Con ese buen rollito da gusto, por cierto, que sea el Estado el que te pague... y te extorsione. Esto muestra, además, cuál es el verdadero fin de mucha legislación sobre propiedad intelectual.
Sin embargo, el gobierno holandés tendrá que soportar no sólo las culpas por haber extendido un sistema RFID poco fiable, sino la vergüenza de ver cómo los tribunales le dan la razón a los investigadores, que podrán publicar sus datos a partir de octubre (TheReg).
El caso del DRM lo leí hace ya mucho tiempo en El anarquista en la biblioteca. Imagináos que en Europa aún no tenemos una ley como la odiosa DMCA, aunque el G8 quiera introducirla con calzador, la UE quiera ampliar hasta 95 años la duración del privilegio de explotación musical y las enmiendas torpedo quieran subyugar a la sociedad digital. ¿Tendremos la misma suerte cuando todo esté en marcha? Mejor no comprobarlo.
Nota al pie:
(*) en la Oyster y en otro montón de tarjetas que usan chips similares.
O mejor dicho, los clientes de la filial británica de telefónica (O2) han visto publicados en internet todos sus MMS (TheInq). Sucede que O2 ofrecía la posibilidad de ver los mensajes multimedia (ese gran fiasco que nunca nadie usó demasiado) a través de su web. Esta posibilidad estaba pensada para gente con teléfonos con varios años de antigüedad, incapaces de visualizar estos mensajes, aunque también es la única posibilidad de ver un MMS si tienes un iPhone (un teléfono con grandes prestaciones, ja ja).
Pues el fiasco proviene de que la web para ver los MMS no requiere autentificación, con lo cual... cualquiera que hiciera una búsqueda en condiciones podría ver tus MMS. Para colmo, la compañía ni siquiera había puesto un robots.txt con lo cual los mensajes están todos en la cache de Google.
¿Creías que tus mensajes multimedia eran privados? Pues si eres cliente de O2 tus mensajes están en internet, accesibles para todo el mundo junto a tu número de teléfono. Un desastre para la privacidad de miles de personas.
La compañía, incapaz de asegurar la aplicación, ha cerrado el servicio pero, como digo, los resultados están cacheados en nuestro buscador preferido, aunque no pongo el enlace porque no creo que sea pertinente hacer ese fisgoneo aún más sencillo.
Supongo que en los próximos días escucharemos información sobre denuncias por culpa de esa inadecuada utilización de los datos de los clientes.
¿Tienes un hijo pequeño? ¿Está creciendo con la falsa esperanza de vivir tranquila y libremente? Con el Control de aeropuerto de Playmobil podrás ayudarle a fantasear con un estado policial, ¡incluso antes de que crezca y tenga la ocasión de vivir en uno!

Por supuesto, esto va dentro de la serie de Desarrollo de tolerancia a las medidas de control. Si puedes divertirte con los controles de aeropuertos, es que no pueden hacerte daño.
Ah, sé lo que estáis pensando, pero ya os doy yo la respuesta: no es un montaje. Pasen y vean en Amazon, a dónde llegué revisando viejos posts en Science Addiction que estos días parece haber resucitado (es lo bueno de los RSS, que si no actualizan no ocupan lugar).
Esto sí que es educación para la ciudadanía. Cuando yo era pequeño los clics venían con bicicletas y barcos piratas.
Uno a uno, los estados europeos van introduciendo los pasaportes con chip RFID (España hace ya un par de años que los emite). El último del que tengo conocimiento es Francia, que planea comenzar a emitirlos en junio de 2009 (rue89).
Por supuesto, a mí me parece mala idea meter en documentos oficiales información biométrica que puede ser leída a distancia y por cualquiera, ya que la seguridad de esta tecnología ha sido probada insuficiente en repetidas ocasiones (clonado, lectura y modificación de datos en el pasaporte). Además, ni siquiera sirve que el chip cifrado (aunque nos proteja del scamming ocasional, no servirá frente a alguien que quiera llevar a cabo suplantación de identidad). Por la propia naturaleza del funcionamiento del chip: no sirve de nada que esté cifrado porque emite siempre la misma información y el atacante no necesita saber qué información hay, tan sólo necesita poder copiarla en otro chip que luego engañe al sistema.
En fin, tan sólo informar que la cosa sigue ahí, aunque ya no salga más en las noticias. Si yo fuera francés, ¿qué haría? Renovar mi pasaporte antes de que me den el nuevo con RFID, así lo tendría sin chip durante un tiempo. Y si no llego a tiempo para eso, pues pillarme una funda anti-RFID, que funcionan muy bien.
Y por supuesto, si de mí (y de mucha más gente, que lo sé bien) dependiera: estos chips no estarían en documentos oficiales.