Influencer

«Influencer: dícese de aquel individuo que tiene acceso a Internet y que un día se abrió un blog que abandonó cuando apareció Twitter. Hizo acopio de seguidores, y ahora le llaman las marcas para que hable en su perfil de productos, tuitee sobre tales servicios o haga fotos a tal comida.»

Pascual Drake, en Expansión
(vía Gonzalo Martín).

Doctor en Química laser. Consultor especializado en gestión de conocimiento con software libre. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red. Fundador de Cartograf.

2 Comments

  1. Y, mire, resulta que yo también hago fotos de los platos que como, pero no me pagan (¿aún?) por eso. La otra diferencia es que no dejé el blog, caray. Las marcas no me llaman (soy un fracasado) más que unas pocas veces y son gente tecnicucha, que si esta mesa redonda o presentamos esta serie: un rollo, vamos. Aquí lo que es agotador es explicar que eso de la influencia es un misterio a priori y que si te quieres llevar bien con los que parece que tienen opiniones interesantes que otros toman en cuenta lo mejor es una tecnología muy antigua: “Hola, qué tal?”. Y lo puedes hacer llamando por teléfono o enlanzando y comentando lo que hace. Ah, que en Twitter esto no se hace muy bien…

    • Gran comentario, jeje. El post de Drake me parece excesivo en sus formas, pero está bien que estire el guión para que podamos ver lo que da de sí, porque efectivamente hay mucho de querer crear un credencialismo facilón, del tipo «primero te digo que éste es influyente y, ¿cómo no vas a hacerle caso a un influyente? Mira, ahora mismo está diciendo que compres mis galletas y no las de la competencia, ¿lo vas a ignorar». Porque luego bueno… influyente es tener 3 mil suscriptores (perdón, «followers») en twitter o influyente es estar en una situación que pueda ayudar a cambiar cómo funcionan (algunas) cosas, para bien o para mal? Hay mucho de lo primero que no ni pincha ni corta, y hay muchos de los segundos con apenas 100 contactos en ese servicio… y que vaya si tienen poder de decisión en esas macrocompañías en las que trabajan, o quizá la mitad de esos 100 contactos valen su peso en oro. El problema es lo grosero y lo simple (no sencillo, simple de verdad xD) de la lógica que se vende como verdad… porque como es agotador dar una respuesta justificada, es costumbre cortar por la calle de en medio.

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