El problema de las licencias

El problema de las licencias. Escoger una licencia cada vez que hacemos algo es una rutina a la que debemos acostumbrarnos. Para escoger bien, claro. Por culpa de este sistema restrictivo del copyright todo el mundo (escritores, músicos, diseñadores, programadores, …) debemos jugar a ser abogados y saber qué texto legal protege mejor nuestra obra, pero yo no quiero ser abogado: yo quiero escribir cosas y publicarlas sin perder ni tiempo ni dinero en cábalas complicadas. Con el añadido de que en la mayoría de los casos, la mejor protección para la obra no vendrá, paradójicamente, de la protección que te da la restricción de copia, sino de todo lo contrario: permitir que tu obra se multiplique como las esporas y que llegue a todas partes.

Un caso muy reciente lo vivimos con Compiz, el popular sistema de escritorio 3D para GNU/Linux. Compiz aprovechó el motor 3D inicialmente desarrollado por Novell y liberado como software libre. Se desarrolló primero y era software libre, pero su licencia y su gestión obligaba a todos los cambios a pasar por el administrador del proyecto, marginando a la comunidad. El administrador quería su cuota de éxito sin entender que el éxito de Compiz ya era su éxito y nadie se lo iba a arrebatar. La comunidad se cansó y sacó un fork: Beryl. Beryl progresó mucho más rápidamente que Compiz, como era de esperar. Pero se equivocaron con el tipo de licencia escogida, de forma que ésta no permitía que fuera incluído por defecto en Ubuntu. Para ese momento, la administración de Compiz había captado el mensaje y abierto la gestión: fue incluído en los repositorios de Ubuntu 7.04. Beryl estaba más avanzado, pero Compiz ganó la batalla por cuestión de licencias.

El resto de la historia lo he seguido de lejos porque no estaba yo pa mucho leer, pero el folletín de verano acabó en Fusion. Pero la fusión se hizo bajo el nombre de Compiz, porque ellos habían ganado la batalla al ganarse un socio del peso de Ubuntu. Pero esa es la lección que hay que aprender: usar licencias que dificulten la adaptación de lo que haces, el bricolage que diría David, ahora mismo más que favorecerte te mandar tu proyecto a dormir el sueño de los justos. Es el mismo motivo por el que hace unos meses modifiqué la licencia de este blog hasta hacerlo más libre.

Doctor en Química laser. Consultor especializado en gestión de conocimiento con software libre. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red. Fundador de Cartograf.