¿Por qué tener un blog propio es importante?

Nada define mejor el espíritu de nuestro tiempo que el acceso fácil a la información que nos interesa. Dicen que ésta es la era de la información porque acceder a la misma te da poder y dinero. Eso no es cierto y, si lo fuera, ¡vaya descubrimiento! La información siempre dio poder. Desde los monjes y nobles que aprendían a leer hasta la utilización del acceso a esta información para conocer los aspectos privados de las personas, instituyendo en acto sagrado el contarle al sacerdote del pueblo todos tus secretos, incluso los trapos sucios que no le contarías a nadie. Cuando la iglesia perdió parte de su poder, es reemplazada por la estructura de poder de los Estados-nación, que ocupan su lugar. Éstos pasan entonces a controlar el flujo de la información, aunque de forma distinta: controlando quién puede imprimir libros y panfletos mediante la concesión de licencias estatales (en principio, para censurar las críticas a las monarquías), otorgando monopolios de explotación industrial (patentes), y por último controlando quién tiene derecho a copiar qué (restricción de copia). Este control asegura al Estado el control de la agenda pública, entendida como el conjunto de temas y preocupaciones que centran la atención de la población.

No. Cuando dicen que gracias a la electrónica digital y a internet estamos en la era de la información lo que quieren decir (aunque les de miedo afirmarlo abiertamente) es que estamos en una era en la que los ciudadanos de a pie podemos emitir información. Ésa es la revolución. Las personas anónimas como usted que lee ahora mismo, como yo que escribo estas líneas, podemos transmitir información sin que nadie nos diga qué está bien emitir y qué no. La prueba misma de esta realidad es que están leyendo este post. Los hilos del estado no llegan a cerrar este grifo de comunicación libre y humano, que por tanto camina alejándose de los grandes asuntos de interés geopolítico para impregnarse de cotidianeidad y de todo lo que una vez nos hizo luchar por mejorar nuestras vidas. Al fin, la red está habitada por personas que la van haciendo cada día. Y cuanto más ponen de ellas en la red, cuanto más de personales tienen sus páginas (llamémoslas blogs, si así todos dejan ya de contener la respiración porque en el segundo párrafo aún no he pronunciado la palabra mágica), más se alejan todas las conversaciones ahí contenidas de la agenda pública oficial que nos quieren vender. El camino que nos aleja de esa agenda ajena y nos acerca a nuestro propio mundo y nuestras propias preocupaciones y temas de interés se recorre paralelamente a nuestra capacidad para recibir y emitir información de forma autónoma.

Y nada personifica mejor el espíritu de nuestro tiempo (esa facilidad para recibir y emitir información) que internet. Y dentro de internet, la web. Y dentro de la web, nuestras páginas personales; incluidos los blogs. La blogsfera. O, mejor dicho: las miles de blogsferas en las que pequeños grupos de personas se relacionan y cambian sus mensajes y crean sus propios temas de debate, se cuentan lo que han hecho y lo que quieren hacer, expresan sus preocupaciones y actúan para solucionar aquello que los aqueja. No la conversación, sino las miles de conversaciones en las que las personas dan forma a su propia agenda. Los blogs. Siempre los blogs. Pero también los bloggers. Dicen que somos ególatras y narcisistas, y que aquellos que escribimos blogs nos creemos más influyentes de lo que somos en realidad.

¿Es la red, o son los blogs, un ecosistema ególatra, narcisista y poco influyente? Las primeras acusaciones carecen de importancia así sean falsas o no, son pura tontería. Me preocupa más el último punto por todo lo que lleva implícito. ¿Qué es influencia? La influencia no es una magnitud absoluta. Hay que medirla en referencia a alguna otra cosa. Influyentes en relación a qué. La realidad es que cunado se dice «los blogs no tienen influencia» se están dando por implícitas muchas cosas. Casi todas erróneas. La más importante de las cosas implícitas en esa afirmación es que los blogs pretenden modificar la agenda pública del Estado, cuando esto no es así. La frase, correctamente expresada sería: «los blogs no tienen influencia para modificar la agenda pública que transmite y dirige el estado». Y eso no es cierto en todo caso, pues hay momentos en que la rápida comunicación que hace posible la red sí puede modificar la agenda política.

En cualquier caso, resulta que ése no es el fin de los blogs. La red tiene capacidad para jugar a la mayor y limitarnos a eso sería jugar a la menor. La verdadera realidad es que los blogs no tienen por qué posibilitar la modificación de la agenda pública del estado, sino hacer posible el nacimiento de un sinfín de agendas públicas alternativas que afecten únicamente a los individuos que forman parte activa de un grupo determinado. Del canal único de gestión de la información y la vida personal en base a unas preocupaciones marcadas de forma artificial a la creación de un conjunto de asuntos (diferentes en cada caso) que realmente afecten a cada grupo de personas. De una agenda pública a miles de agendas públicas. Esa es la verdadera revolución que nace de la red.

Tendemos a pensar que este paraíso informacional en el que todos podemos comunicar nuestra visión de las cosas es algo nuevo, nunca visto. Sin embargo, esto que internet nos propone, capacidad para emitir y recibir información libremente, no es algo nuevo y ya sucedió al menos una vez. Al menos una vez ya se vivió algo parecido: fue con la aparición de la radio y de centenares de emisoras fuera de control estatal. Al estado le dio miedo, reguló el medio hasta el extremo y mató aquella posibilidad. Sucedió en 1912 en los Estados Unidos y desde aquel día hace falta una licencia del Estado para emitir por radio. El número de emisoras, varios miles ya en aquellas fechas, se redujo drásticamente a sólo unas decenas. La radio, que posibilitaba el cambio de arquitectura informacional, sucumbió a la embestida estatal.

En los últimos años, más intensamente en los últimos meses, los Estados de todo el mundo se esfuerzan por regular la red del mismo modo que hace un siglo regularon la radio. El objetivo no es otro que centralizar la red, dejarla de nuevo bajo control de forma que nada se emita en la red sin que antes lo aprueben una legión de abogados. El que no pueda pagar dicha legión, sencillamente, no podrá emitir. Conviene no olvidar que toda arquitectura informacional sostiene una estructura de poder: si la capacidad de transmitir información recae en un grupo reducido de personas, el poder también; y los demás estarán siempre subyugados y mermados en su capacidad de decisión. De esta forma, sólo una red en la que todos puedan transmitir información en igualdad de condiciones garantiza que el poder se reparta y que nada limite la capacidad de organización y decisión individual. Sólo una red que respete la neutralidad de todos los nodos será libre.

Aparte el riesgo de control estatal excesivo sobre la red, está el riesgo de que la misma quede centralizada en unos pocos nodos (sean o no públicos, estén o no bajo intensivo control estatal). En los últimos años, la cuota porcentual de visitas de los sitios más visitados aumenta sin parar. Esto significa que los diez sitios más visitados de internet acumulan cada vez más atención. Esto es debido en parte a la paradoja del control de internet. Pero también en parte sucede cuando dejamos de lado los mensajes estructurados propios de un blog para centrarnos en la mera banalidad. Si en lugar de elaborar un blog nos limitamos a abrir un perfil en internet o a escribir líneas de 140 caracteres [capaces de contener un titular, pero nunca un mensaje elaborado], la desestructuración del mensaje producida por estos entornos se utiliza para volver a centralizar la red y quitarle su componente irreverente y articuladora de discursos y agendas alternativas. Si además este tipo de comunicación desestructurada tiene lugar inevitablemente usando una herramienta privativa y bajo control de un único nodo de la red, estamos reincidiendo en el punto anterior. Parece que los blogs, al fin, sí que sirven para mucho más de lo que nos dicen aquellos que afirman que han muerto y que ya no son modernos.

En 2009, no cabe ya duda de que la red es un medio maduro. Incluso los blogs, una de las formas más exitosas y útiles de expresarse en la red, son un medio maduro. No cabe duda de que a todos nos gusta internet pero pocas veces reparamos en qué tiene la red que hace posible todas esas cosas que nos gustan. Y ese algo especial que hace que la red nos guste tanto es su carácter distribuido. Por decirlo de alguna forma: en la red nadie tiene derecho de veto sobre la opinión de los demás. Eso es lo que hace que nos guste tanto: nadie puede vetar nuestras opiniones por el simple hecho de que sean diferentes. Sin embargo, en 2009 se hace evidente que este carácter libre y abierto de la red irrita en demasía a determinados grupos sociales que hasta ahora ostentaban el monopolio de la información (estado, emporios de comunicación) y el monopolio de decidir qué cultura se puede consumir y qué temas debe tratar esta cultura (estado, editoriales). Por todo ello, la libertad de la red no está tan garantizada como tendemos a pensar; más bien está más amenazada de lo que nos queremos creer. También es bien cierto, que no cunda el pánico, que disponemos de los medios, la tecnología y el conocimiento necesario para defender todos estos nuevos poderes que nos han caído encima. Sin embargo, la red no se defenderá sola. Haces falta tú.

El poder político se empeña en controlar la red, como una mala prescripción a la esquizofrenia en que está inmerso. La parte buena es que, más allá de la crisis de identidad a la que están sujetas los partidos políticos [gestionados mediante una estructura centralizada y absolutamente jerarquizada que ya no se identifica con la estructura distribuida del mundo en que vivimos] y del castigo electoral a que habrá que someter a los que se empeñan en controlar la red, lo único que se requiere para que la red siga siendo libre y distribuida es tu pequeño granito de arena. ¿Quieres mantener una red distribuida donde todas las voces tengan su lugar? Bloguea; y si vez algo que no te gusta, cuéntaselo al mundo. Pero no olvides contarle también al mundo aquello que te guste de entre lo que vayas viendo. Traza conversaciones, traza lazos, crea redes. Interacciona. Sé cotidiano, reflexiona, articula. Bloguea. Aún más: si es posible bloguea desde una plataforma independiente que no pertenezca a ninguna de las grandes empresas de la red: usa tu servidor. Y aún hay más: si tienes los conocimientos o los medios necesarios, acoge en tus servidores a tus amigos. Enséñales lo que pueden hacer con muy poco esfuerzo.

Para que la red siga siendo distribuida y libre, frente al empuje del Estado y de las grandes corporaciones de internet, estamos nosotros. Si cada uno se hace fuerte en su propio sitio y fortalece su entorno, la red superará toda amenaza y subsistirá tal y como la tenemos, tal y como nos gusta, tal y como siempre la quisimos. Ningún texto de los que se han escrito sobre internet es tan emocionante como la declaración de independencia del ciberespacio. Aquí, como ahí, somos más y estamos mejor equipados. ¿Qué red quieres tener dentro de diez años? Aporta tu parte para conseguirla. Juntos podemos tenerla. ¿Qué mundo quieres tener dentro de diez años? Aporta tu parte para conseguirlo.

[Este artículo apareció originalmente en el BlogGuest 2, junto con otras interesantes reflexiones de amigos y compañeros de Antonio Cambronero. No quise ponerlo por aquí hasta que el mismo Antonio lo pusiera en BlogPocket y disfrutara unos días de la merecida exclusiva --suya fue la iniciativa--, pues me pareció mejor hacerlo así :) ]