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Month of Mayo, 2008



El fallo en la generación de claves SSL en Debian no afecta a GPG

Hace un par de días supimos que se había descubierto una «debilidad criptográfica» en la herramienta encargada de generar pares de claves para servicios SSL de Debian. Por supuesto, sistemas basados/derivados en Debian también estarían afectados. Habló de ello mucha gente y yo me quedo con la historia en Barrapunto, que ha hecho un buen seguimiento del asunto.

Dejando al lado la semántica minimalista de la «debilidad criptográfica» (si esto le sucede a Microsoft estaríamos hablando de un «agujero de seguridad crítico») yo lo primero que pensé, por la parte que me toca, es que soy usuario de Ubuntu (distro basada en Debian) y que quizá GnuPG estaría afectado por este problema que reduce las claves posibles desde 21024 a 215 (unas 30.000 posibilidades que serían asaltables en poco rato usando fuerza bruta, como cuenta kriptopolis).

La buena noticia es que GnuPG no está afectado por este problema.

Así que en el caso de que hayas generado tus claves de cifrado GPG usando GnuPG no tienes nada que temer. Ese debería ser el caso de la mayoría de usuarios de GNU/Linux, ya que GnuPG es la herramienta de cifrado asimétrico que viene instalada de base en la mayoría (¿todos?) de sistemas de este tipo.

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Publicidad, privacidad, telecos y otros dolores de cabeza.

La intercepción del tráfico web por parte de las telecos es una de las mayores amenazas para la libertad de expresión, para nuestra privacidad y también, por qué no decirlo, para la libre competencia. Esos tres motivos son suficientes (cada uno, por separado) para removernos en nuestro asiento de intranquilidad y conseguir que comencemos a buscar una solución a esta práctica rampante.

La intercepción y modificación del tráfico web (esto es, que tú solicitas ver una página web y tu ISP te la entrega modificada, siquiera mínimamente) ya ha alcanzado titulares en los medios en alguna ocasión. Recientemente, el caso de Phorm sacudió todo el mundo anglosajón y fue muy discutido en medios y círculos hispanos como una advertencia de lo que nos podría suceder a nosotros más pronto que tarde; una advertencia de lo que hay que comenzar a combatir ya para evitar que suceda.

¿En qué consiste el escándalo de Phorm? Básicamente, tu ISP se pone de acuerdo con una empresa de publicidad dirigida para interceptar tus peticiones web para analizar lo que lees y trazar perfiles vinculados a los gustos, aficiones e intereses de las personas que lo utilizan. Publicidad personalizada basada en hábitos y aficiones.

Lo malo de este tipo de prácticas es que bajo su discurso de la opcionalidad encubren un poderoso boomerang que puede volver contra nosotros de forma violenta si aceptamos el juego (en realidad está lejos de ser un juego) y lo lanzamos: si todas las compañías de telecomunicaciones alcanzan pactos similares con Phorm o empresas del estilo para realizar este análisis del tráfico web obtenemos la imposición de facto de un control que viola nuestros derechos más básicos (la privacidad y la libertad de información entre ellos, pero también -como ya menciono más arriba- la libre competencia.

El problema es que, siendo ilegal esta intercepción, resulta difícil evitarla. Más aún, las compañías pretenden utilizando la laxitud legal al respecto incluir estas cláusulas en las condiciones de uso del servicio. El último caso conocido es el de Charter, un ISP de Estados Unidos que ha anunciado que va a comenzar a analizar el tráfico web de sus clientes y a sustituir los anuncios que crea conveniente. (TheInq). Otras voces, por contra, comentan que aunque la tecnología permite el reemplazo de anuncios no piensan hacer eso por el momento sino que plantean acordar con los publicistas actuales la cesión de la información (más gente al tanto de todo lo que lees/piensas) para personalizar aún más los anuncios. Esta última posibilidad es sostenida según las fuentes de ArsTechnica.

Esta práctica tiene todos los problemas éticos del caso Phorm, añadiendo otro: atentar contra la libre competencia, ya que si Charter decide incluir una determinada publicidad en su lista negra y añadir sus propios anuncios, aunque una determinada web tenga publicidad contratada, ésta no se mostrará. Por supuesto, esto es un problema derivado de la violación que la intercepción y modificación del tráfico web supone del derecho básico a la neutralidad de la red. De hecho, de confirmarse este paso, Charter daría un paso tan grande que hace que todo lo que Phorm tiene de malo se vea pequeño, pese a la enorme magnitud de aquello.

Para los escépticos que aún piensen que Charter hace bien proponiendo esas condiciones (libre mercado, laissez faire) pues ya habrá otros que no lo oferten y ganen la cuota de mercado, un par de reflexiones: la primera hace alusión a la concentración del mercado de ISP. Si la red está cada vez más concentrada, el mercado de ISP adolece de una falta de frescura abrumadora con no más de 5 grupos (antiguos monopolios estatales privatizados-vendidos-regalados a amigos de los políticos de turno) que se reparten la mayor parte del mercado continental (BT, Vodafone, Deutsche Telekom, France Telekom, Telefónica). Si todos adoptan técnicas de este estilo, ¿dónde queda nuestra libre elección?

Si la primera no fuera suficiente, aquí va la segunda: imagina que el ISP de turno decide que no va a mostrar más anuncios de AdSense y que cada vez que aparezca un anuncio de AdSense lo sustituirá por un anuncio de su elección, cuyos beneficios no serán para el proveedor de la web sino para él mismo. ¿Qué consecuencias tendría eso para la libre competencia? Dramáticas. Por supuesto, Charter debería hacer frente a un aluvión de denuncias, pero mientras tanto uno por otro y la casa sin barrer: con el rendimiento económico de esas actividades podrían bien defenderse y los pequeños anunciantes/generadores de contenidos estarían inmediatamente fuera del mercado.

Pero es que siempre hemos dicho que en cuanto la neutralidad de la red desaparece, internet deja de ser lo que hemos conocido para convertirse en un coto cerrado, un medio absolutamente bajo control donde nada se publica si no tiene un músculo financiero enorme detrás. Un jardin vallado. Una televisión 2.0 donde nada se publica si no tiene el suficiente respaldo detrás.

Y todo eso, además, con violación flagrante e impune de nuestra privacidad. Si en Reino Unido se permite esto, habrá que estar preparados porque aquí las telecos ya hace tiempo que quieren romper la baraja y seguro que más pronto que tarde intentan adaptar este sistema.



Cómo funciona el sistema de publicidad de Phorm

Phorm es una empresa de publicidad que ha saltado a la fama por su asociación con algunos de los ISP más grandes de Reino Unido, motivo que le ha llevado en los primeros meses de 2008 a ser objeto de críticas feroces por parte de los activistas pro-privacidad y pro-libertades debido a un sistema de intercepción de tráfico de internet que usaba para recopilar información de los usuarios con el fin de construir perfiles sobre sus hábitos, aficiones e intereses que luego serían utilizados para ofrecer publicidad personalizada a estos usuarios.

La idea es que los anunciantes puedan conocer mejor al público objetivo de sus campañas de modo que se te muestren anuncios cada vez más adaptados a lo que realmente te interesa. Esta publicidad tiene mayor éxito y acaban contigo gastando más dinero del que esperabas gastar. Por supuesto, todo esto tiene lugar sin que el usuario siquiera tenga un atisbo de conocimiento al respecto, como es habitual. Volvemos al final al primero de todos los problemas: las técnicas publicitarias modernas están fuera de control y nadie les pone coto.

El sistema utilizado por Phorm redirigía todas las peticiones web hasta tres veces hacia su sistema (usando HTTP 307) para recoger todas las cookies de forma que pudieran saber si el usuario había optado por salir del sistema, o identificar al usuario si éste no había salido y, finalmente, colocar una nueva cookie en el tráfico que recibe el cliente. Esta última cookie simulará provenir del sitio web original pedido por el usuario, pero habrá sido colocada ahí por Phorm. Esto podría ser ilegal en todo régimen que contemple la libertad de información y de expresión como parte básica del estado de derecho, ya que la comunicación está no sólo siendo interceptada sino también modificada por una tercera parte con el desconocimiento de los dos comunicantes. Mucho más allá que lo que han osado ir otros sistemas publicitarios como el de Facebook (sobre todo porque Facebook no es tu ISP y no goza de tanto poder).

Además, Phorm dice revisar el robots.txt para ver si el sitio web permite el análisis por parte de sistemas automáticos que indicen el contenido. Esto es una acción falaz, pues una cosa es que yo utilice (o deje de utilizar) un robots.txt y otra bien diferente que permita a Phorm interceptar y modificar la comunicación con los visitantes de mi sitio de forma que ellos puedan obtener un beneficio a base de violar los derechos de estos visitantes. Son dos asuntos distintos, por mucho que Phorm se escude en esto para justificar la legalidad (bastante dudosa, de paso) de su actividad. Phorm se excusa también diciendo que el sistema es opcional, pero esto es una falacia: si todas las telecos incorporan este tipo de prácticas, ¿es opcional es una imposición de facto?

Ante todo este escándalo, Phorm se esfuerza en decir que todo su trazado de perfiles es anónimo pero eso no es cierto. Los datos se asocian a un perfil, no son anónimos. Otra cosa es que no conozcan mi nombre (que lo dudo), pero desde luego no son datos anónimos que se puedan asociar a cualquiera. Están claramente identificados. Hay muchas formas de identificar a una persona y sólo unas pocas requieren saber el nombre real de esa persona: si quieres mi nombre tendrás que leer el DNI, si quieres saber si soy yo el que cada tarde revisa una determinada cuenta de webmail tan sólo tendrás que leer la cookie de la web que solicito. Ambas cosas me identifican, y ambas cosas sirven para los planes publicitarios de Phorm. Por supuesto, ambas cosas son nocivas. La gente tiende a pensar que si alguien no sabe su nombre ya se conserva el anonimato; nada más lejos de la realidad.

Y es que todo lo malo que os podáis imaginar en cuanto a registro de lo que leemos, lo que decimos, hacemos y nos interesa se hace realidad con este sistema. Evidentemente, desde la lógica de la democracia miramos a todo con confianza: esto es sólo un sistema publicitario (dirán algunos). Pero no hay que olvidar que el capitalismo que tenemos se vira autoritario por momentos, que los sistemas de vigilancia y control centralizados que nos describió Orwell dejan paso a sistemas descentralizados bajo dominio no solamente del estado sino de empresas privadas y que entre todos forjan una sociedad de control indeseable.

Por concluir, no es sorprendente los activistas pro-privacidad y pro-derechos, como el OpenRightsGroup, se opongan enérgicamente a este modelo desarrollado por Phorm. Me tomé el asunto de Phorm con mucha calma y de hecho no he comentado este asunto hasta ahora (unas semanas después), pero espero haber aclarado algo este tema espinoso que seguro dará mucho que hablar pues mucho me temo que habrá más escándalos de este tipo a los que tendremos que hacer frente.

*** Los detalles técnicos fueron estudiados a fondo en Light Blue Touch Paper.



Lo social, lo público y lo privado

Es un tema recurrente cuando hablamos de web social, el intentar averiguar dónde queda lo privado, hasta dónde llega lo público, cuándo lo social se convierte en vacío y cuando una invitación deja de ser tal para convertirse en spam.

Voy a hablar de una molestia que no dudaré en calificar de spam, y que está muy relacionada con el ritmo impuesto en la expansión viral de las redes sociales; que es precisamente eso, una expansión viral. Hace ya mucho tiempo que recibir invitaciones por parte de tal o cual contacto para que pruebes/te registres/encuentres un amigo en un cierto servicio web es algo habitual. Pero con el aumento de componente «social» y del número mismo de webs dedicadas a compartir aspectos específicos de nuestras vidas con nuestros «amigos», el número de invitaciones/spam que recibo es cada día mayor. Y más molesto. Porque el hecho de que sea más habitual no lo convierte en más aceptable.

¿Qué quieren que les diga? Mola mucho lo social, pero ¿dónde queda lo privado? Cuando te doy mi dirección de correo-e a tí, o te añado [a ti, otra vez] como contacto en twitter (o facebook, o ponga-aquí-_______-su-red-preferida), te lo estoy dando a tí y te lo estoy dando en ese contexto y no quiero que cada vez que te registres en una página web me invites a registrarme y a añadirte como contacto mientras le regalas a esa red la valiosa información que representa tu red de contactos a cambio de nada. No digo que no puedas hacerlo (técnicamente lo difícil es precisamente lo contrario, evitar que lo hagas) tan sólo me gustaría llamar la atención ante un acto que la mayoría de personas llevan a cabo de forma irreflexiva y acelerada. ¿Quieres buscar amigos en tu red de MSN Messenger/GTalk/Yahoo! Messenger? Y para colmo lo regalas todo a una página cuyo servicio aún no has probado (generalmente te preguntan durante el proceso de registro) y que quizá no te gustará. Y automáticamente nos spammeas a todos. Si quiero contactar con alguien lo buscaré, no necesito martirizar a mis 200 contactos de la agenda de correo. De hecho, esta es una forma mucho más natural de buscar contactos: buscarás sólo aquellos que realmente te importan, tendrás 25 contactos en lugar de 700, pero serán 25 contactos muy relevantes para tí, sin ruido y sin tonterías. La relevancia es un parámetro a tener en cuenta en esos casos.

¿Hasta que punto tienen derecho los usuarios a llevarse todos sus contactos de una red en un contexto A a otra en un contexto B que me spammeará por haber concedido a un cierto contacto mi información en una web/contexto A? La gente hace palmas con Data Portability, y yo entiendo que la idea parece buena, pero tengo mis reservas precisamente por las implicaciones mismas que crean este problema: yo no te doy mis datos para que los utilices en la página B, sino en la página A; ¿darías mi teléfono móvil a cualquiera que te lo pida o le dirías «mira, cuando te lo cruces se lo pides tú mismo, o hazlo en un comentario en su blog»? Pues mi correo-e me identifica tanto como mi móvil, por favor: no se lo des a cualquier página que te registres. Hazte el favor a tí mismo (que tampoco te conviene que todo el mundo de tu dirección a cualquier página en que se registren) y adopta el buen hábito de no enviar invitaciones masivas a tus «amigos de msn/gtalk» cada vez que te registres en una web; si están registrados en esa web podrás buscarlos o preguntarles cuando los veas por messenger, pero no des sus datos a priori (y ahórrales el continuo spam y la pérdida de tiempo que conlleva).

Y sé que es un tema espinoso, porque en el fondo la portabilidad de los datos no es más que una brizna del problema real, que no es otro que la propiedad de los datos, pero de eso hablaré en los próximos días porque el tema se complica y me alargaría demasiado. La solución vendrá, por supuesto, de la extensión de buenos hábitos: nunca de intentar técnicamente que estos datos no puedan viajar, sino de conseguir que seamos conscientes de lo que nuestros actos conllevan y sólo demos el paso cuando lo valoremos adecuadamente (que no debería pasar del grado de «muy poco/casi nunca»). El resto del tiempo recurrir al método de buscar poco a poco a los contactos que más nos interesan será mucho más interesante para nosotros (instintivamente seleccionaremos los contactos que más nos importan, ahorrándonos el ruido).

Para todos aquellos curiosos que piensen mal: sí, este post-quejica surgió debido a las molestias que me ocasionan las continuas invitaciones que recibo por parte de gente que va registrándose por ahí y pensando que pueden darle tu correo a todas las empresas del mundo (precisamente lo que estas páginas persiguen) mientras te llenan el buzón (es un decir, claro) con correos que no me interesan y me hacen perder tiempo. Hay gotas que derraman ríos.



Conferencia de Jorge Cortell en Málaga

Mañana día 13, a las 10.30h estará Jorge Cortell dando una conferencia sobre Tecnologías de control y espionaje en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Málaga. La actividad está organizada por los alumnos de esa facultad en el marco de la Semana de Cultura Creativa.

Si eres de por aquí, seguro que la conferencia será interesante. Yo no podré asistir porque me he enterado de esto este fin de semana y ya tengo la mañana ocupada con otros asuntos que no admiten retrasos. Un post muy breve, tan sólo por mandar el aviso a bloguerones y paseantes, pero es que estoy hasta arriba de laburo.



Bocados de Actualidad (60º)

Después de un domingo de ausencia, y cuando aún resuenan los acordes del concierto de Iván Ferreiro, aquí está la sexagésima ronda de los Bocados. Un conjunto de ideas y noticias que no tuve tiempo (o ganas) de comentar en su día.

  • Le Post nos cuenta las claves del fiasco francés de Starbucks (y yo que me alegro, oiga).
  • Cyberfrancis y el capado de Microsoft a los enlaces a YouTube que se pasan en las conversaciones de MSN Messenger. Ridículo, pero no es la primera vez que hacen algo así.
  • NYTimes y Microsoft espiando lo que ves en el zune con la excusa del copyright.
  • En Referenta nos explicaron el nuevo circuito eléctrico desarrollado en HP, el Memristor, y que había sido predicho teóricamente hace años, sin que hubiera llegado a construirse.
  • Las Buenas Cosas y la homofobia en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía.
  • La Pastilla Roja y Network Access Protection, ¿el último intento de Microsoft para aislar a equipos con GNU/Linux en redes windows?
  • Otro blog más y Cubit, una superficie multitouch abierta.
  • Con motivo del primero de mayo, Blogpocket reflexionó sobre los logros en derechos laborales en el último siglo. Realmente pequeños (aunque importantes), muy pequeños.
  • La RIAA (SGAE estadounidense) atrapada en su propia cadena de denuncias, podría ver cómo el tiro le sale por la culata; lo comentó Gurús Blog.
  • Jomra nos cuenta cómo el gobierno de Perú expulsó a 64 ONG del consejo de Derechos Humanos de aquel país.

No es el mejor domingo del año, hay algo de nubes, pero aún se puede aprovechar. No me busquen por el teclado.



Generación de claves GPG explicada para niños

«En el interior del ordenador de Randy hay un reloj preciso. Cuando pulsa una tecla, Ordo usa ese reloj para anotar el momento exacto, con precisión de microsegundos. Pulsa una tecla a las 03:05:56,935788 y otra a las 03:05:57,290664, o 0,354876 segundos más tarde. Pulsa otra 0,372307 segundos más tarde. Ordo registra todos esos intervalos y elimina los dígitos más significativos (en este ejemplo, el 0,35 y el 0,37) porque esas partes tenderán a ser similares en una pulsación y la siguiente.

Ordo quiere azar. Sólo quiere los dígitos menos significativos, digamos, el 76 y el 07 justo al final de los números. Quiere un buen montón de números al azar, y quiere que haya mucho, mucho azar. Está tomando números más o menos al azar y pasándolos por una función hash que añade todavía más azar. Ejecuta rutinas estadísticas sobre los resultados para asegurarse de que no contienen estructuras ocultas. Su ansia de azar es asombrosamente alta, y no dejará de pedirle a Randy que pulse el teclado hasta que no esté satisfecho.»

- Neal Stephenson, Criptonomicón.

*** Relacionado: Cómo y por qué usar cifrado GPG, tutorial para novatos.



Chips minúsculos para ciudades enormes

Además del sistema NOX que comentamos recientemente, estos días hemos sabido de más planes y desarrollos en el ámbito de la vigilancia y el control de personas en las ciudades. Como en el caso de Sant Viçent dels Horts que comentaban en público hace unos días: un agente-robot vigilará y controlará una ciudad de 30.000 habitantes.

Lo de agente-robot suena a pelicula ochentera ambientada en Detroit, pero la realidad es diferente. Se trata de un sistema inteligente que, según los representantes políticos de la ciudad, pretende «gestionar mejor los recursos humanos y materiales de toda una ciudad». Todo ello, según cuentan, utilizando nodos que se comunican «como hormigas», separados unos cien metros unos de otros y conectados sin cables. No mencionan el mecanismo en sí, y todas los comentarios que veo en la red llevan a la misma noticia de publico.

El sistema electrónico será capaz de controlar mediante ultrasonidos si los contenedores de basura necesitan ser vaciados, mediante control de la humedad y la temperatura decidir si los parques necesitan ser regados y será capaz de aprender del flujo de vehículos diario para interpretar cuándo hay una desviación fuera de lo normal y enviar a la policía. ¿Qué impide que hagan lo mismo con los flujos de personas. ¿Un flujo de personas fuera de lo normal? Policía al canto.

La promesa para que se acepte es que este sistema permitirá un mejor funcionamiento de los transportes públicos, pero es que para eso no hace falta sistema electrónico sino voluntad. En Alemania, donde pasé una temporada, el transporte público pasaba con una puntualidad y regularidad impresionantes, sin sistemas electrónicos. La creencia de que la tecnología en sí misma solucionará los problemas, sin colaboración humana, es absolutamente estúpida.

Toda la info de los nodos de esta red inteligente está accesible en http://147.83.39.62/nodesList.php, usando un sistema de mapas perteneciente a Google, que de camino se entera de dónde está todo, así by-the-face.

En resumen, parece que es un uso de la tecnología bastante interesante que no pone -en sí mismo- en peligro nuestra privacidad, pero me gustaría saber las implicaciones de todo ese control de flujo de vehículos y movimientos. Desde luego, que un sistema (según comentan) del tamaño de una moneda de 5 céntimos sea capaz de gestionar todo eso es bastante susceptible de abusos si no se usa adecuadamente.



La SGAE y sus denuncias

«No se extrañará nadie ahora con la facilidad para la demanda que tienen estos señores, sabiendo que con cada juicio ganan dinero.»

- Rinzewind sobre la (hasta ahora) última denuncia de la innombrable, saliéndose acertadamente por la tangente del desastroso y mal intencionado funcionamiento de nuestra justicia en tiempo de cleptócratas.

Ojo, el dinero no lo ganan con cada juicio porque los tribunales den la razón a la Innombrable (de hecho esto no sucede tanto), sino porque cada juicio que se celebra en este país se conserva obligatoriamente en formato digital. Formato digital sujeto a canon, claro.



Sistemas de seguimiento no centralizados

La tecnología de identificación mediante radiofrecuencias (RFID) tiene muchas aplicaciones y es ya una realidad mucho más extendida que lo que podría parecer si atendemos al poco conocimiento que de la misma tiene el gran público (digamos, la ciudadanía). Sin embargo, entre estas aplicaciones no pocas entran en conflicto con la privacidad de las personas, poniéndola en peligro la mayoría de las veces tanto esta privacidad como otros derechos fundamentales.

No hay dudas al respecto: cuando hablamos de RFID y privacidad una de las polémicas estrella es el seguimiento detallado de personas. Esta idea no es nueva, aunque en Industry Wizards hablen de «nueva tecnología RFID»: el seguimiento de personas en espacios cerrados mediante RFID fue patentado por IBM [pdf]. Es el típico sistema que luego permite el seguimiento de todo tipo de personas y no sólo de aquellos que, en teoría, se decía que serían vigilados.

Si la tecnología no es nueva, lo nuevo hay que buscarlo en el grado de extensión, desarrollo u implantación de la misma. Esa es la verdadera novedad: se acerca la extensión sin tapujos de estos sistemas, no sólo en aplicaciones desarrolladas por y para el FBI, sino que va a ser puesta a disposición de empresas para que los apliquen en sus fábricas y en sus oficinas, como nos contó Natalia. El sistema en cuestión ha sido bautizado como NOX y Nat compartía una captura de pantalla de la interfaz que nos muestra los registros de monitorización de los chips espías.

NOX en acción

Este NOX, como todo sistema de vigilancia contemporáneo, está mucho más allá del panóptico de Bentham o del Gran Hermano de Orwell. Superan esa visión centralizada de la vigilancia para descentralizarla y convertirla en una vigilancia mucho más ubicua y fácil de llevar a cabo. De hecho, tanto el panóptico como el Gran Hermano son modelos de un centralismo tal que su puesta a punto es directamente inalcanzable, por lo que el trazado de un verdadero sistema de vigilancia social pasa precisamente por la solución descentralizada que avanza este plan: repartir la carga de la vigilancia y llevarla mucho más allá del Panóptico, para meterse de lleno en Foucault y su vigilar y castigar.

Cabría desear un poco de defensa legal ante estas medidas pero, ¿cabe esperarla? No parece probable cuando estos sistemas de vigilancia y las empresas que los desarrollan emergen en torno a la financiación pública.

De esta forma la obtención de una ley que preserve nuestras libertades se muestra como una batalla dura contra el estado y su semántica de combate. Conviene (es casi imprescindible) recordar en esos momentos de dura contienda dividida, que la privacidad no es un problema técnico, sino un problema legal.



Políticas

Hoy quiero compartir dos párrafos de Políticas, de Antoni Gutiérrez-Rubí. Es un libro que tuve la suerte de leer y el privilegio de poder hacerlo hace ya unas semanas (¡gracias!). Si bien muchos comentarán el capítulo dedicado a las mujeres más relevantes de la política internacional de nuestros días, yo voy a preferir quedarme con la parte final del libro dedicada a la política emocional (y emocionante) y renovada que necesitamos. Más allá de los perfiles de estas mandatarias, en esta parte final hay muchas ideas de Antoni que al menos compensa leer (si bien no puede uno estar de acuerdo con todo lo que expone ni con la postura que él toma al respecto de algunas cosas).

Voy a comentar mi postura respecto a lo que él cuenta, porque este es mi blog y no puedo (ni quiero) evitarlo :)

La agenda pendiente para la renovación de los partidos políticos es amplia y múltiple. Afecta a las propuestas, a los objetivos y a las formas. Pero la pista de la «política de las emociones» puede ser una senda que genere más debate y más transformaciones que las que aparenta con su aspecto superficial. Primero, encontrar las palabras que emocionen y que acierten en el diagnóstico y en la propuesta, creando los marcos conceptuales que nos permitan seguir avanzando en la comunicación política. Segundo, vivir la experiencia política con pasión, ilusión y entusiasmo contagioso, abriéndola para acercarnos a las vivencias de nuestros conciudadanos y construyendo, desde esa proximidad, un liderazgo proactivo. Tercero, explorar el caudal cognitivo de las emociones para establecer un nuevo relato y un renovado compromiso político y cívico. Y, finalmente, comprender los mecanismos neurológicos y sensoriales que articulan nuestra percepción y nuestro conocimiento.

Bien, está claro que los partidos políticos necesitan desconstruirse (como la tortilla de Ferrán Adriá) y reconstruirse. Me da la sensación de que en este movimiento podrían salir con ventaja partidos que no tengan que descontruirse y, sobre todo, aquellos que no tengan miedo a hacerlo. ¿Qué papel deben y pueden representar? No lo sé, pero seguro importante. A corto y medio plazo no cabe esperar otra cosa, ni seguramente sería práctico ni deseable. Pero ser meros depositarios lejanos, indeseados y no amados de la voluntad popular (ser «un mal menor» derivado de «votar al menos malo») no es deseable desde el punto de vista democrático y es el primer paso a una tiranía. Que los partidos políticos sigan ejercitando un papel importante en las democracias no significa que éste tenga que ser el mismo rancio, áspero y sordo papel de siempre, en el cual el poder se ejercita desde lejos.

Ahora mismo, la posición es aguantar el chapetón con resignación o marcharnos, porque en lo que es la sociedad digital, los partidos del parlamento han demostrado que van a lo suyo. Una reestructuración desde la base, no el cambio de líderes sino una nueva organización que deje atrás la estructura clásica del partido político que conocemos hoy en día, es la única posibilidad para que esto siga funcionando. Tal y como está ahora, lo repito, no sirve.

¿Pueden nuevos partidos instalarse en ese ecosistema rancio? Lo deseable es que se instalen, pero portando ese nuevo mensaje emotivo al que hace referencia Antoni. O que los partidos tradicionales se lancen ya hacia adelante, se va haciendo tarde y ya hace falta que defiendan y rindan cuentas a los ciudadanos. Desde luego, la opción es apoyar o construir alternativas a las apoltronadas actualmente en el congreso, que mayoritariamente están anclados en el pasado y no recurren para nada a la formación de este nuevo relato sino al miedo.

Segunda cita:

Y en este contexto surge también la soledad, que es el temor al futuro más duro al que una nueva política de lo colectivo debe hacer frente. Una sociedad, y una comunidad, con más incertidumbres que certezas necesita hablar, conversar, para no sentirse sola, sin horizonte. (Deberíamos leer más a Ulrick Beck.) Necesitamos emocionarnos para creer que hay esperanza y nuevas oportunidades. La política debe ser esa emoción. No hay datos de la realidad que nos aseguren nuevas metas confortables, ni siquiera tenemos la seguridad de mantener nuestros niveles de bienestar, amenazados por el cambio climático, el terrorismo, las fracturas sociales o tecnológicas y una globalización no democrática. Frente a una tozuda realidad, sólo un discurso capaz de generar una ilusión colectiva o, al menos, un compromiso colectivo, puede ofrecer confianza a la ciudadanía. De ahí buena parte del desprestigio de la política. Ésta ha dejado de ser un relato épico, transformador, movilizador.

De acuerdo en todo: el desprestigio de la política reside en la mutilación continuada de incontables promesas electorales formuladas desde la frivolidad del que sabe que no las piensa cumplir. Un mundo mejor, con menos paro, mejor sanidad, más esperanza de vida, sueldos más altos, menos problemas, más fútbol en abierto y más algodón de azúcar. Y al final las mismas políticas destructivas y continuistas. Pero eso mismo hace que la solución sea sencilla: cumplir lo prometido. Qué rápido he acabado.

Pero en algo disiento: el relato político sigue siendo épico, aunque no sea transformador (todo lo contrario, persigue «conservar» los privilegios de las estructuras actuales, incluso aquellas que se dicen «transformadoras y progresistas»). Todos tenemos un ejemplo claro y muy reciente: la épica manipulación que desde todas las instancias políticas (Gobierno de Madrid y Gobierno Central) se está haciendo de la guerra que Inglaterra y Francia mantuvieron en la península ibérica durante el mandato de Napoleón, convertida en «hito nacional» épico y movilizador en pro del conservadurismo más descarado. ¿A que así descrita la «guerra de independencia» suena mucho menos importante? Claro, ¡es la épica la que le da nivel a esa guerra estúpida! Del mismo modo, la épica de la «estabilidad nacional» se usa para exagerar sobremanera todo lo relacionado con el terrorismo que menciona el mismo Antoni. Un ejercicio númerico para cuantificar la épica que hice en este blog hace algún tiempo.

El discurso es más épico que nunca, o digamos tan épico como antes, y yo creo que ese es el problema: el discurso debería en realidad ser infinitamente más lírico; yo no quiero que los políticos me hablen de grandes gestas nacionales ni rollos macabeos. Yo quiero un trabajo que me permita crecer como persona, una cierta tranquilidad, el tiempo libre que me permita hacer cosas que quiera hacer y mi trabajo no me permita, y hacerlo en compañía de las personas que son importantes para mí. Es todo lo que le pido a mis políticos. Yo, yo, yo. Llamadme egoísta, pero sólo aceptaré críticas de aquellos que antes se hayan mirado al espejo; descalificaciones per se serán ignoradas. Lírica. Y el que no esté de acuerdo conmigo que por favor me lo indique en los comentarios.

¿Por qué hablo hoy de «Políticas», cuando es un libro que leí hace ya unas semanas?
Hoy se presenta en el Centre Cultural Blanquerna (c/Alcalá, 44 Madrid) el libro Políticas: mujeres protagonistas de un poder diferenciado, escrito por Antoni Gutiérrez-Rubí y publicado bajo dominio público en la colección Planta 29. El libro ya se puede comprar en papel, pero también tenemos una versión gratuita y libre en PDF que podemos encontrar en la propia página del autor.



Los portátiles en la frontera de Estados Unidos

Las democracias occidentales se están transformando y lo están haciendo rápidamente. No es nada sorprendente, si hablamos de transformaciones: lo habitual es que éstas tengan lugar rápidamente. Todo cambio lento puede ser asimilado por el sistema, que según la segunda ley de Newton reaccionará en contra de la perturbación para minimizarla y volver al equilibrio.

Frente a las voces que claman que en Estados Unidos el totalitarismo está en auge, la burocratizada administración estadounidense sigue dando pasos en firme: no es ya el espionaje de las telecomunicaciones de 200 millones de ciudadanos, ni las trabas a la investigación de ese asunto.

Mientras yo disfrutaba de unos días de descanso, la EFF ha dado la voz de alarma (una vez más) sobre la nueva normativa que permitirá inspeccionar y copiar todo el contenido de los portátiles de las personas que entren o salgan del imperio de los Estados Unidos. Ríete de la licencia de windows a cambio de los datos de tu disco duro (esa licencia, al menos, era opcional).

La única solución contra esto es rechazar la medida. La contratecnología no sirve. Cifrar todo el contenido de tu máquina puede parecer una buena idea, pero lo será tan sólo mientras no se equipare el cifrado con las malévolas intenciones de delincuentes habituales y no se use la-palabra-que-empieza-por-T. Como en el caso de la RFID en pasaportes, protegerlos con una cartera anti-rfid es solución temporal. Porque si el agente interpreta que alguien que protege su pasaporte/computadora es alguien que tiene algo que esconder, estás jodido. Si cifras tu disco duro, ¿te dejarán pasar sin más o te someterán a una ronda de preguntas «rutinarias»?

Repetimos: la contratecnología no sirve. No hay grises, mi portátil es mío, mis datos son míos y cualquier intento de legalizar estas prácticas debe ser rechazado. Lo legal y lo justo no tienen porqué coincidir. En este país tenemos muchas leyes injustas, en EE.UU. tienen también muchas, y ésta nueva norma pasa a engrosar esa lista de dudoso honor. Si estás pensando que no te importa lo que suceda allí porque no irás nunca, es que no te has parado a pensar cómo se «normalizan» estas leyes en el ámbito internacional. Pronto los EE.UU. podrían exigir reciprocidad a todos los países, como ya hicieron con los pasaportes RFID para permitir el ingreso de ciudadanos en su país.

En este contexto, el abuso sistemático de la semántica de combate y la innegable defensa (sic) de la seguridad nacional (sic) que se hace entregando la privacidad actúan dividiendo la respuesta a estas violaciones de derechos fundamentales.

*** Me dicen que diario del viajero también ha hablado del tema.



WYSIWYG vs LaTeX

«El diseño tipográfico es un arte. Autores poco hábiles cometen a menudo serios errores de formateo al asumir que el diseño de un libro es mayoritariamente una cuestión de estética -«si un documento se ve bien estéticamente, está bien diseñado». Pero, en tanto un documento tiene que ser leído y no colgado en una galería de arte, la fácil lectura y la comprensión del texto son de mucha mayor importancia que lo hermoso que pueda parecer.»

- Tobias Oetiker, en la «Not-so-short introduction to \LaTeX{}»

Dudas existenciales que tengo después de escribir un manuscrito pero antes de escribir otro me llevaron a bajarme «la no tan corta introducción al LaTeX», y ahí me encontré con esa cita. He vuelto del puente.