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Las encuestas las carga el diablo, es cosa sabida. Ahora lo vamos a ver.
El último barómetro del CIS habla bastante de privacidad, aunque esa palabra se usa sólo en un par de ocasiones. He llegado hasta él desde El Mundo, donde se señala que un 73% de las personas dicen estar a favor de la videovigilancia. El dato me ha parecido tan terrible que he corrido a comprobarlo con mis propios ojos; evidentemente, la respuesta no era tan sencilla como el no-redactor del El Mundo ha dejado entrever.
¿Está usted a favor o en contra de la videovigilancia? 73% a favor, 15% NS/NC, 9.5% en contra. El resultado no es tan malo como parece: pese a la propaganda continua hay un 25% de las personas que no están a favor de la videovigilancia. Sin duda, a poco que comience a verse que esto no sirve de nada es de esperar que este porcentaje subirá.
Sin embargo, el resultado curioso lo encontramos cuando se matiza la pregunta anterior y se añade un dónde. Se preguntan diferentes posibles ubicaciones para que se diga si se está a favor o en contra de la colocación de videocámaras en esa ubicación.
Las ubicaciones preguntadas son bancos, comercios, comunidades de vecinos, lugar de trabajo, guarderías y colegios, transporte público, calles y hospitales. ¿Se les ocurre una ubicación que no se incluya en todo lo anterior? Pues resulta que en todas esas ubicaciones hay más gente en contra que a favor de la instalación de videocámaras.
La conclusión parece clara: la videocámara está bien para vigilar cosas críticas pero no para el día a día. Y es eso lo que la gente dice si combinamos esas dos respuestas: no se pregunta por comisarías, cuarteles o bases militares, pero supongo que la gente estaría a favor de eso. Preguntados por si quieren una cámara en su mesa del trabajo, en el colegio de sus hijos, en sus barrios, en el autobús o en su carnicería, la gente está mayoritariamente en contra.
¿Queda claro que las encuestas las carga el diablo? Eso sí, algunos periódicos ya tienen el titular (y subtitular) que querían. No hay nada como no analizar lo que uno se lee.
Otras respuestas que me han llamado la atención son:
Está todo en el CIS de febrero de 2008.
Imagina que instalas un montón de cámaras de velocidad para aumentar la recaudación de impuestos (digo... las multas) y descubres que la gente corre menos de lo que esperabas y que las multas descienden. ¿Qué haces con las cámaras? Apagarlas.
Así que la pregunta que queda es: ¿las instalan por nuestra seguridad o para cobrar más impuestos? Respóndanse ustedes mismos después de leer el artículo en MSNBC (via Schneier).
Acojonante, pero así son las cosas. Supongo que subirán las multas a los pobres diablos que se pasen de la línea, para compensar las pérdidas.
En Chicago han estado utilizando RFID para monitorizar el comportamiento de estudiantes, los resultados de la experiencia se han hecho públicos y, al menos a mí, no me sorprenden ni lo más mínimo.
Resulta que lo que hicieron fue lo más típico: incluir un chip RFID para entrar y salir del instituto; algo que millones de personas hacen cada día para entrar y salir de su trabajo. De esta forma se optimizaba la acción de castigo sobre los alumnos que estaban obligados a asistir a tutorías y clases especiales, de forma que si no iban se les castigaba sin salir del centro para el almuerzo (un control que también dicen que se ha mejorado con esto, aunque yo pienso que para eso no hacía falta en absoluto). Los alumnos fueron obligados a portar la «galleta» de identificación durante la estancia en el colegio. La historia está en RFIDJournal.
El resultado es que la utilización de este sistema y las mejoras en la actividad de castigo sobre los alumnos modificó la forma de actuar de los mismos, que se muestran «mucho más dóciles y obedientes». Esto no es una sorpresa, si la RFID modificó el comportamiento de un montón de hackers en la CCC, ¿qué no va a hacer con un grupo de niños?
Y esta idea nos lleva directamente a la idea de imponer controles a edades más tempranas para que los jóvenes desarrollen tolerancia al control.
Un ejemplo de libro de cómo (empezando por los niños) se introducen estas cosas y porqué (se acostumbran y dejan de oponerse).
PD. el colegio no da el nombre para no «llamar la atención». Con lo dados que son a colgarse medallas de pioneros y modernos, ¿nadie se sorprende de que no busquen publicidad precisamente para este asunto?
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La sociedad de control

Azureus es uno de los clientes de BitTorrent más utilizados y desde hace mucho tiene en su wiki una lista de «Bad ISP» no recomendados donde incluye a todos esos ISP que no respetan la neutralidad de la red y actúan en contra del P2P. Es una de las listas más respetadas de este ámbito, si no la que más.
Lo ví hace muchos días en alguno de los feeds que leo; no recuerdo cuál pero ahora está en muchos sitios: Azureus ha incluído a ONO en su lista de ISPs no recomendados (Bandaancha) debido al filtro del tráfico P2P que ejecuta de forma permanente desde hace ya mucho tiempo.
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Se acaba marzo y lo hace al ritmo de lo nuevo de Mark Lanegan que ha regresado con The Gutter Twins, donde se ha aliado con Greg Dulli (ex-Afghan Whigs); todo un señor disco, qué pena me va a dar no verlos en Madrid el 25 de abril. Eso sí, antes de que el mes desaparezca tras la bomba de humo, aquí va la quincuagésimo quinta ronda de los Bocados.
Menos que de costumbre; pues claro: es que esta vez he conseguido no hacerlo a los 15 días. Me voy a la calle a tomar algo al solecito.
Esta noche se cambia la hora (durante la noche se adelantan los relojes así que dormiremos una hora menos), comienzan los bailes de cifras en el telediario para los que leer Malaprensa es un bálsamo infalible. Sin embargo, este año he visto una novedad en estas informaciones: avisan de que el ahorro energético es prácticamente nulo.
Algo que a muchos ya no nos sorprende, aunque los ecologistas dicen que no se ahorra porque no estamos concienciados. A pesar de que la idea de cambiar la hora surge durante el s. XIX en inglaterra, como respuesta a una sociedad que tras la revolución industrial se apuraba en optimizar su productividad, no fue hasta 1916 que realmente se utilizó. Y los primeros en hacerlo no fueron los ingleses, sino los alemanes que no buscaban detener el cambio climático ni bajar la factura de la luz, sino que perseguían con esto mejorar la eficiencia bélica de sus tropas durante la Primera guerra mundial.
Así pues no es de extrañar que esta medida no sirva para ahorrar demasiado, no fue diseñada para ello sino para hacer de los ejércitos una maquinaria activa durante una hora más (engañando a los soldados con despertadores por la mañana y dejándolos que la luz del sol los mantuviera pegando tiros durante una hora más por la tarde, en el otro sentido del cambio horario). Claro, en tiempos de paz sirve para que trabajemos desde más temprano y nos quede tiempo para pasear por nuestra ciudad supermercado antes de que las tiendas cierren.
Fin de la historia.
Existe una tendencia creciente a enlazar a la wikipedia para todo, aporte valor el enlace o no aporte valor. Simplemente se enlaza a la wikipedia. Evidentemente, como todas los vicios de moda, enlazar a la wikipedia parece una virtud. Es moderno y por eso se hace en exceso. Sin embargo enlazar en la dirección equivocada o rellenar un texto con enlaces tontos que no aportan valor no es una virtud.
Voy a jugar a ser un blogger atrevido y da un pequeño consejo de diseño. ¿Cuándo un enlace a la wikipedia es claramente mejorable? Hay dos situaciones tipo: una en la cual estamos añadiendo demasiados enlaces y podemos prescindir de algunos y otra en la cual estamos enlazando a la wikipedia cuando podemos enlazar a una página con información más relevante (sí, hay páginas más relevantes que la wikipedia). Veamos un par de ejemplos.
Ejemplos
Estas dos frases son ejemplo de lo que no se debe hacer. Ambas están tan cargadas de enlaces que es difícil seguir el texto. El problema no es poner muchos enlaces: sé que hay que poner enlaces, la red son los enlaces, pero hay que saber cuándo ponerlos y cuántos poner.
1. Un blog, o en español también una bitácora, es un sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos.
En esta frase apostaría a que casi ningún enlace es realmente interesante, y seguro que todos recuerdan haber encontrado páginas así en algún momento (quizá recientemente). Quizá estaría justificado enlazar para Blog, por si alguien no tuviera claro el concepto. Pero la profusión de enlaces siguiente carga el texto y la vista. Aún así, es posible que en ese caso concreto unas negritas para resaltar un par de conceptos fuera suficiente. Es común enlazar para todo, nos puede pasar a todos y siendo preocupante me llama menos la atención.
2. Coca-cola es una multinacional estadounidense que vende refrescos.
Esta frase es más importante. Contiene el típico enlace que me ha llevado a escribir esta anotación. Está igual de recargada que la anterior con enlaces que son absolutamente prescindibles, pero además tiene otro tipo de enlace que podría ser prescindible o no, lo que es seguro es que apunta a una fuente equivocada: se trata del enlace al que dirige Coca-cola. Hemos enlazado a la wikipedia y no es que el enlace sea prescindible, es que Coca-cola tiene su propia página. De esta forma, si alguien quiere realmente visitar la página de coca cola no sólo no le hemos dirigido al destino, sino que le hemos puesto a dos click de distancia algo que podía estar a uno.
Y aún Coca-cola dispone de una sección extensa en la Wikipedia, pero en asuntos o temas minoritarios o que «no sean de interés enciclopédico» (sí, después de incluir la pelusilla del ombligo aún se borran artículos por falta de interés enciclopédico, pero eso es otra historia que se escribe mejor en una contextopedia) seguramente la descripción será más escasa y aún será más irrelevante enlazar a la wikipedia en lugar de a alguna otra fuente mejor informada.
Por supuesto se puede seguir enlazando a la Wikipedia cuando el enlace aporte valor, pero sin olvidar que lo bueno de internet (y más ahora que todos podemos contar nuestra verdad) es que la verdad está en cualquier parte. Si todo el saber universal no cabe en la wikipedia, tampoco caben todos los enlaces entrantes.
Y antes de que algún listillo me diga que he puesto un montón de enlaces estúpidos como esos que critico, que revise el html de esta anotación: todos los enlaces con carácter didáctico y totalmente innecesarios llevan su correspondiente nofollow. No suelo usarlo, pero era un asunto de coherencia personal. Y siéntense tranquilos, que no creo que vuelva a darles una clase de estilo en años. No es mi campo y además me ha quedao un pelín largo.
Desde hace un rato estoy probando la nueva beta de Ubuntu, o lo que es lo mismo: Ubuntu 8.04 LTS - The Hardy Heron (versión beta).
Tenía ganas de hincarle el diente a esta nueva versión de Ubuntu por varios motivos pero entre los que destacaré el principal: soy un enganchao de estas cosas. ¿Sorpresa?
De las novedades técnicas y de software de Hardy no voy a hablar mucho, lo podéis leer en muchos sitios, por ejemplo en Referenta. Voy a hablar de lo que me parece destacable de esta nueva Ubuntu.
El hardware. Diré antes que nada que la he instalado en un portátil clónico que tiene un Intel Core2Duo a 2GHz, con 2GB de RAM tarjeta gráfica Intel X3100 y Tarjeta wireless también Intel 3945. El portátil lo compré hace ya casi un añito y ha llevado mucha guerra, a pesar de lo cual se comporta de lujo, y me costó mucho menos de lo que algunos equipos de marca con hardware muy similar costaban tan sólo hace un par de meses. Esto no aporta nada a mi impresión sobre Hardy (como mis avezados señores ya habrán comprendido), pero lo digo para que la gente le deje de tener miedo a los portátiles clónicos; en mi experiencia está totalmente injustificado y es contraproducente si quieres usar Linux.
Vamos a lo que vamos. Primeras impresiones.
En resumen, la nueva versión de Ubuntu pinta muy bien a un mes escaso de su versión final. Si usas Ubuntu no tendrás excusa para actualizar el equipo, aún si eres de esos que prefieren quedarse con una distro algo más vieja pero más estable. Si aún vives en Dapper (sé de algunos...), Ubuntu 8.04 es lo que estabas esperando para actualizar tu sistema.
*** Enlaces: Página oficial de Ubuntu | Plan de publicación de Hardy | Categoría de Software Libre y página de Ubuntu en este blog.
Muy rápido. Todo el mundo habla de Photoshop Express, Antonio Ortiz dice que mola bastante y no hay porqué dudarlo. Pero parece que no es oro todo lo que reluce, algo que era de esperar viniendo de quien viene este producto: y el problema viene como casi siempre de la mano de los derechos de autor de los contenidos almacenados en el sistema.
Adobe te da 2GB para que almacenes, cuelgues, compartas, ... fotos. Lo que te meten en la letra pequeña es que estás entregando a Adobe el control sobre todas tus fotos (via TheInq). No que Adobe quiera atribuirse la autoría (eso no podrían hacerlo en muchos países, entre ellos España, porque la ley así lo indica), es que cedes a Adobe una licencia global, libre de royalties, no exclusiva, perpetua, irrevocable y totalmente sublicenciable para distribuir, derivar beneficios o cualquier otra remuneración de la reproducción, modificación, adaptación, publicación, traducción, representación pública y reproducción pública de tus contenidos.
Estoy seguro que rectificarán esto. Ya lo han intentado otros (YouTube con los vídeos y MSN con ¡los archivos compartidos con tus contactos! -no sé si esto último es cierto o sólo lo he soñado-) que cuando se ha levantado la polémica han dado el paso atrás. Pero es el concepto: la sola idea de diseñar la licencia de esa forma es toda una declaración de intenciones.
Mucha miga tiene esto. Más aún cuando el principal valor de esto es que tiene «un gigante» detrás, cuando Flickr/Picnik (servició que dejé de usar) también tiene otro gigante detrás: Yahoo!
A mí, personalmente, me pueden ir esperando sentados. Pero espero que los que se decidan a usarlo tenga muy claro qué tipo de modelos está apoyando.
*** Relacionado:
Todos quieren ser digg
Nielsen y las marcas de agua
Pasar de un modelo de venta a un modelo de suscripción es la mayor de las ambiciones de la industria del copyright; su sueño dorado. Vende suscripciones siempre que puedas, dicen. Este modelo de subscripción es también conocido como el modelo de la jukebox o la jukebox global, en alusión a la clásica máquina de música en la cual se introduce una moneda y suena una canción a elección del pagante. En internet y en la actualidad el modelo de jukebox está encarnado en los sistemas de streaming, el mismo streaming que no nos gusta en absoluto (precisamente por este motivo).
El modelo de la Jukebox pretende, por otra parte, sustituir al DRM que poco a poco ha ido perdiendo apoyos y constituye una huida hacia adelante por parte de la industria. Pero un modelo tan terriblemente injusto por la desigualdad que crea tiene, necesariamente, que ser vendido adecuadamente: la simplicidad que ofrece el desentenderte de organizar los archivos es ese señuelo; ahora «simplemenente» los descargas de nuevo. Nadie te comenta que entonces dependes totalmente del proveedor, nadie comenta porqué precisamente ahora que para nosotros es más fácil almacenarlo todo (los discos duros son enormes y no hay que estar volcando todo en cd's ni dvd's todo el tiempo), por qué precisamente ahora, se impulsa estos sistemas de streaming con tanta fuerza mediática. Evidentemente alguien (la industria) guarda sus cartas y presiona nuestra jugada.
En el modelo convencional la opción por defecto sería siempre guardar los datos, sean datos de audio (como una canción, un programa de radio, o un podcast) o de vídeo (como una película, un pequeño vídeo de youtube o una noticia informativa). Una vez decidamos que no queremos volver a verlos tendríamos libertad para eliminarlos, pero si decidimos volver a verlos podremos hacerlo sin depender del nodo que nos sirve los datos.
En el modelo de la jukebox, cada vez que queremos oir algo tenemos acceso a ello de forma remota, por tanto hay un servidor que controla absolutamente la transacción. Además, el DRM que suelen incluir estos ficheros hace técnicamente inviable para muchas personas su disfrute, los subyuga a las condiciones del emisor y el precio deja de ser justo para ser impuesto.
Con el aumento de las capacidades de transmisión de datos a través de internet se ha potenciado en los últimos años la emisión de datos en streaming, amparándose en la idea de que no necesitas almacenar esa canción o vídeo ya que apenas tardarás nada en volver a acceder a la red y acceder a los contenidos de nuevo. Se oye una canción o se ve una película pero ésta no se almacena permanentemente en nuestro sistema. Si se alcanzara un punto en que nadie tuviera un almacén de datos local, para acceder a una determinada información habría que ceder a las condiciones impuestas por la industria. Por lejano que pueda parecer, el sistema de «la jukebox global» va ganando terreno poco a poco, aunque de forma inadvertida. Un ejemplo fue el anuncio, aplaudido desde muchos sectores, de Last.fm de permitir oir la canción que se quiera un número limitado de veces; estos archivos tienen DRM pero seguramente habrá quien acepte este sistema y deje de tener almacenada su propia copia no restringida del fichero. Otro paso podría tener lugar en los próximos días de confirmarse los rumores que apuntan hacia Apple ofreciendo un sistema de suscripciones a través de su servicio iTunes junto con la compra del iPod (ArsTechnica). iTunes actualmente permite descargas de pago de música con DRM sobre la que el que paga no tiene casi ningún derecho ni libertad de uso. Además constituye un nuevo intento de vender a una persona algo que no está intentando comprar: si quiero un iPod quiero un iPod, no pagar una suscripción para escuchar música cargada de DRM.
Este modelo, que puede parecer lejano a muchas personas, está más asentado de lo que parece y se consolida con cada reforma legal que tiene lugar en este ámbito. El problema es que una vez se cancela la suscripción se pierde todo acceso a los ficheros, incluso a los que tuvieras almacenados localmente, como sucedió con la Google Video Store. En aquel caso la presión popular y el daño a la imagen de la marca que conllevaron las protestas guiaron a Google hacia una rectificación, la próxima vez podríamos no tener tanta suerte.
Los modelos de suscripciones en general, y la jukebox en streaming en particular, son un modelo a evitar en todo lo posible. Un buen día podríamos no tener otra alternativa que la dependencia de muy pocos agentes que además demuestran no tener respeto por nada que no sea el dinero contante y sonante.
Me envían al buzón (¡gracias!) un enlace al diario La Mañana: «Los autobuses del Segrí tendrán billete integrado a partir del lunes».
Me quedo con este párrafo:
La integración tarifaria del Segrí, la segunda que se realiza en Catalunya tras la del área de Barcelona, es pionera en el país, por el sistema de títulos de transporte sin contacto que se utiliza. Se trata de un método que ya se usa en los autobuses de la ciudad de Lleida. Este sistema permite utilizar el transporte público con un título recargable que se valida mediante un chip y unos aparatos de lectura incorporados en la mismos vehículos y estaciones de los FGC. Está previsto que se extienda al resto de Catalunya en los próximos años.
Bueno, al resto... excepto a Barcelona, claro [Nota: parece que en Barcelona aún no funciona los abonos con RFID y yo pensaba que sí, de ahí mi ironía (ahora probada errónea), gracias por el aviso, David]. Aparte de eso, toda la mercadotecnia habitual:
Muy poco que añadir. Otra área de transportes que se «moderniza», quizá con alguien de suerte habrá gente capaz de viajar gratis (siempre a costa de otros, claro). Benvinguts als temps moderns (perdón por las faltas de ortografía).
CAMAREROS historiadores, filólogos teleoperadores, arquitectos que ejercen de arquitectos para un arquitecto que les paga como a delineantes a tiempo parcial (a cambio de una formación que paga el dilettante a precio oculto de máster del IESE año tras año), economistas dependientes en una franquicia de relojes, pilotos convertidos en profes de autoescuela, ingenieros dando clases particulares de ESO, licenciados en Derecho de comerciales de alto maqueo, Audi, blackberry y bajos e inciertos ingresos. Este poliedro del mileurismo español no es una elucubración: algunos de los ejemplos me quedan cerca.
Mileurismo es un término creado por una chica española al volver de un Berlín en el que se encontró con jóvenes que podían independizarse y vivir con dignidad, llegando a fin de mes y hasta ahorrando. Le alucinó que en un país mucho más rico que el nuestro los precios fueran iguales o inferiores a los de esta España tan cara para los españoles.
- José Ignacio Rufino, en el Diario de Sevilla
Joven y sobradamente tieso se llama el artículo, retrato amargo del panorama que tenemos. En España, hemos asumido leyes y prácticas sociales de un mundo rico, pero nuestra realidad no está a la altura, reza el subtítulo. Bueno, supongo que entonces habrá que cambiar esta realidad de mierda que nos ofrecen.
Lo vi gracias a RaveN y qué quieren que les diga. Los que hemos estado en Alemania el tiempo suficiente para notar el coste de la vida seguro que estamos de acuerdo en que la sensación que te queda es precisamente ésta.
Cuando alguien habla abiertamente de lo inocuo que resultan la mayoría de registros personales (que no paran de aumentar en número) que existen y en los que nuestra actividad queda registrada para siempre no puedo por menos enarcar una ceja y negar silenciosamente. A veces, cuando sé que mi interlocutor está dispuesto a conversar sin discutir o enrocarse estúpidamente en su banda, argumento a la contra. Vigilancia social y seguridad no van de la mano, son hechos probados.
Cuando alguien esgrime que los estados deben ser los garantes de nuestra seguridad última tampoco me quedo muy satisfecho, visto que en el s. XX los democidios (asesinatos de personas a manos de su propio gobierno) se llevaron muchísimas más victímas que todas las guerras, atentados y brutalidades «enemigas». Cuando alguien insiste en que los registros personales de acceso a edificios o transportes (en su mayoría gestionados gracias a las nuevas posibilidades de la RFID) sólo serán objeto de abuso en un caso extremo tengo el síndrome del paranoico por una décima de segundo. Luego despierto y me reafirmo en mi postura: que seas un paranoico no significa que no vayan a por tí.
El MI5 ha solicitado acceso legal a los registros de viajes de pasajeros al transporte urbano de Londres, gestionado mediante una tarjeta RFID (Oyster Card). (the guardian vía slashdot). El MI5 es el grupo de inteligencia del gobierno británico. ¿Para qué quiere acceder al registro masivo de millones de personas entrando y saliendo del metro y de los autobuses de Londres? ¿Acaso son todos terroristas?
Y aún cabe una posibilidad más: que el MI5 lo que quiera sea un cheque en blanco. Es probable que el MI5 ya haya consultado esos registros anteriormente (la NSA estadounidense espía sistemáticamente a sus ciudadanos, ¿por qué no iban a hacerlo los británicos que sufren una vigilancia estatal mucho más agresiva?). En el caso de que el MI5 ya tenga acceso a esos ficheros, blindarles las espaldas legalizando esa intromisión es la peor resolución posible y agravaría la herida.
En un momento en que hasta el Wall Street Journal se atreve a denunciar el auge del totalitarismo en occidente, la petición de esta carta blanca debe ser mirada con recelo y, por descontado, su concesión debe ser rechazada de plano, la sociedad de control no es deseable y lo único que nos ayuda a evitarla es salvaguardar legalmente nuestras libertades de movimiento y comunicación.
La noticia tiene ya unos días, apareció el día 16, pero yo la he visto hoy porque he pasado unos días fuera de casa; precisamente en Londres. Tengo pendiente contar algunas impresiones que tengo de la ciudad, a la que no había ido en un tiempo.
No, no hablo de los años que pasé obligado a hacer gimnasia en el colegio y el instituto, sino de los quince largos años de sufrimiento que ha llevado el desarrollo de la primera versión estable de Wine, el programa para sistemas GNU/Linux que nos permite emular y ejecutar aplicaciones para Windows con «total» normalidad.
Sucede que tras quince años de travesía por el desierto, horas de trabajo, cafés, ojeras, insomnio, milestones, betas, más café, más ojeras, reescrituras de código, más betas, más insomnio... en fin. Tras quince años de trabajo Wine publicará su versión 1.0 el próximo 6 de junio.
Todo el mundo hace cálculos, saca la bola de cristal y piensa a ver qué es mejor y a quién conviene este movimiento. Habrá quien piense que esto servirá para inundar sistemas Linux con software privativo y que eso es una traición al espíritu del software libre y también quien opine que en un entorno de compatibilidad el que tiene algo que perder es el que usa el candado para aumentar su presencia en mercados colindantes gracias a su fuerte presencia en uno de ellos: vamos, que hay quien cree (también con motivos) que en este caso el que tiene que perder es Windows. Lo que sucede es que la derrota de windows no es la victoria del software libre; esta victoria requiere más cosas y esta simple ecuación no parece resolver el problema.
Yo creo que ambas afirmaciones son ciertas a corto plazo, pero me resulta difícil saber qué sucedera en el medio plazo. ¿Photoshop en Linux hará que la tasa de acepción de TheGimp en este sistema sea menor? Suponiendo que el efecto red de windows baje, es posible que también baje el porcentaje de usuarios de The Gimp (al menos en un primer momento). Desde luego los que ya usamos TheGimp porque no queremos pagar lo que Adobe quiere que paguemos (y porque, dejen de engañarse, ese programa resuelve las necesidades del 98% de los mortales -ojos rojos, luces, niveles, redimensionado, virados y demás trucos habituales-) no instalaremos software privativo y de pago que habría que craquear si no queremos pagar; eso me parece obvio. En números absolutos The Gimp tendrá los mismos usuarios, el lock-in de Windows bajará un par de puntos y el usuario promedio seguirá sin migrar, en el corto plazo; aunque quizá se atreva a probar la utilización de un Linux que no haría feliz a mucha gente (plagado de aplicaciones como Photoshop, Nero, ...). Pero también estoy de acuerdo en que ese perfil de uso de Linux (plagado de software privativo) no es lo que la revolución del software soñaba lograr, desde luego. No soy adivino, y no voy a hablar de lo que sucederá dentro de 17 años.
En vez de eso quiero resaltar un aspecto que todos mencionan porque les parece anecdótico y a mí me parece trágico: Wine ha tardado 15 años en alcanzar un nivel de compatibilidad con Windows tal que les permita lanzar una versión 1.0. Código, computadores, café, ojeras, sueño, insomnio, lluvia, nieve, veranos de sequía, días a la sombra del techo de la oficina, noches a la luz del flexo... y todo ello para, 15 años después, estar ¿hombro con hombro con Windows? Mentira: si Microsoft decide cambiar su sistema e irlo modificando Wine volverá a perder el vagón, las aplicaciones dejarán de correr «idealmente» y la carrera volverá a comenzar.
Lo siento, pero a mí, aun compartiendo los dos puntos de vista antes expuestos («esto no se parece al mundo de software libre que soñamos» y «esto hará que el efecto red de windows caiga») esta noticia lo que me parece es pura tragicomedia. Verdaderamente no sé si sonreir o fruncir el entrecejo. 15 años de batalla por culpa de la abdicación de un modelo científico que ha funcionado bien, en numerosas áreas del conocimiento y las ciencias exactas, durante 300 años: el modelo del libre acceso al conocimiento y la mejora de los resultados y los logros por terceras personas. Cualquiera que haya estudiado ciencias ha oído esta frase mil veces: la ciencia se construye ladrillo a ladrillo, y nunca ponemos un ladrillo sobre nuestro propio ladrillo, sino sobre los ladrillos que los demás dejaron puestos. ¿Hasta cuando habrá que seguir persiguiendo nubes que cambian de forma bajo un sol que no queremos?
Y si aún no usas software libre, ¿a qué esperas? The Gimp, Amarok, o Firefox están disponibles para Windows, software libre y gratuito. Y Ubuntu funciona cada vez mejor en hardware más nuevo, también libre y gratuito; con todos esos programas y muchos más, todos libres. Si no conoces todo esto y estás aún con tu Windows porque venía instalado, tienes un universo por descubrir. ¿Te lo vas a seguir perdiendo?
Bienvenidos al mundo de las inseguras tarjetas de crédito RFID. Por supuesto no son nada nuevo, ya hemos hablado antes de crackeo de tarjetas de crédito RFID, la novedad ahora, que muestran en BoingBoing, es que el lector con el que se hace cuesta tan sólo 8 euros. Y esto nos llega unos días después de que la ruptura del cifrado de numerosas tarjetas RFID (incluida la Oyster Card londinense) recibiera la atención de los medios. Unas semanas después de que otro de los frentes de esta tecnología en la opinión pública, el seguimiento de personas, fuera noticia al anunciarse el seguimiento de estudiantes universitarios mediante RFID en EE.UU.
La RFID no es segura, ni siquiera el uso de chips cifrados la convierte en segura. La tecnología es cada vez más barata (antes era un lector casero de 20 dólares, ahora ya cuesta 8).
El abaratamiento de la tecnología ayuda a su extensión, la negligencia de las autoridades al legislar las excepciones a su uso que nos defiendan de abusos abre muchas vías de inseguridad. Cuando la RFID se esgrime como la alternativa al dinero en efectivo (con todas sus consecuencias negativas), las tecnologías inseguras deben ser sustituidas por otras que sean seguras. Cuando la ciudad es un supermercado, ocultar nuestros chips rfid de ojos indeseados es imprescindible.
Cuando la RFID se usa para todo, poder mantenernos fuera de control debe ser un derecho. En estos momentos, una ley sobre RFID que defienda nuestra privacidad hace falta. Mucha falta. Ahora cualquier aprendiz de lammer que tenga 8 euros y un poco de habilidad puede hacerte un roto. ¿Hasta cuando habrá que esperar?
Algo que próximamente verá la luz y que me llegó a mi buzón gracias a un chivatazo (¡muchas gracias!) de alguien que seguirá en la sombra hasta nueva orden :)
Es una ficha que describe las condiciones que deben cumplir las interfaces RFID. En concreto, una resolución de la Secretaria de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información por la que se publican los requisitos técnicos de la interfaz radioeléctrica reglamentada IR-96 para los dispositivos de identificación por radiofrecuencia (RFID) en la banda de 865-868 MHz. En virtud de esta resolución (aún no aprobada) estos chips podrán tener una potencia de hasta 2W; aunque a primera vista pueda parecer muy poco (comparada con algunas cosas), puede considerarse una potencia considerable si tenemos en cuenta que es emisión de radio frecuencias (baja energía) y que para este rango de frecuencias hay detectores muy buenos (sensibles) y baratos.
Está pendiente de aprobación la resolución sobre los interfaces RFID, que se aprobarán en España dentro de poco. Y aunque no habla de privacidad, la ficha es muy interesante porque habla sobre el origen, las frecuencias, potencias y demás parámetros de estos chips, que determinarán algunos aspectos de su peligrosidad. El registro del sistema en todo momento, tal y como sucede en los transportes regulados mediante RFID (Oyster, Navigo, TarjetaBus de Málaga), no puede evitarse y constituye en sí mismo un problema de privacidad.
Claro, los problemas de privacidad no son puramente técnicos, sino legales. Y es mediante leyes que se deben solucionar.
*** Puedes leer la resolución [pdf, 90kb]
Sé que criticar al hosting de nuestros blogs es un tema recurrente y que a menudo lo hacemos. Hoy me toca a mí (no les dedicaba un post desde agosto, aunque esto es mucho más grave). Espero les sirva de algo si tienen pensado pasarse a un hosting no gratuito.
La situación es la siguiente: durante la semana pasada estuve de descanso, como casi todo el mundo; tuve el privilegio de apagar el ordenador. Sucede que Dreamhost pensó que mi blog estaba sobrecargando el servidor y así me lo notificó. Yo revisé el tráfico del blog y parecía normal, las visitas habituales y no había ni «efecto meneame» ni «efecto barrapunto» de por medio. La solución al «enigma» resultó ser GoogleBot rastreando a fondo esta web para indizarla en sus buscadores.
El problema es que este enigma resultó solucionarse demasiado tarde para mí y yo ya estaba fuera de casa. Dreamhost escribió para decirme que habían baneado el la ip de GoogleBot y todo un rango de ip's (presumiblemente también de Google u otros buscadores) vía «.htaccess». Yo no he tenido acceso a mi hosting hasta hoy y ahora resulta que tras 6 días desde que Dreamhost decidiera banear a GoogleBot no tengo ni una visita de Google.
Así de claro. Las visitas durante la semana pasada cayeron un 90%, caída presumiblemente aguda debido también a las fiestas, pero hoy lunes el tráfico es un 75% menor que lo habitual. Y esta web ha sido penalizada y no aparece en ninguna de las búsquedas en que solía aparecer muy bien colocada (de milagro seguimos saliendo primeros para buscar versvs. Aún cabe mencionar que este blog no tiene vocación comercial (y que para lo que ingresamos por publicidad, no vale la pena preocuparse muchísimo por ello) pero que es mediante la publicidad que pago los gastos de mantenimiento y alojamiento.
Estoy cabreado porque esta caída de visitas no se corresponde con «mi realidad», quiero decir: el blog sigue actualizándose, creo que cada vez me gustan más mis anotaciones (ya ya, egobloguero) y todo ello se comprueba si tenemos en cuenta que los enlaces entrantes aparecen con cierta frecuencia. Pero sucede que una mala actuación de mi proveedor de alojamiento me ha dejado completamente ciego frente a Google.
Por supuesto que lo más importante son personas que te siguen habitualmente, pero es que tener la posibilidad de llegar a través de Google a alguien que busca información sobre los temas que tratamos (como el pasaporte electrónico o la RFID por poner sólo un ejemplo) es una de las cosas a las que aspiramos. No es que ayuden a extender el mensaje, es que en una red cada vez más extensa, los buscadores ejemplifican la paradoja de control: la necesidad de una estructura enorme capaz de poner en contacto dos puntos cualesquiera de internet en un tiempo récord. Claro, quedan los enlaces entrantes, pero ciertamente (y eso lo sabe cualquiera que tenga una web) el 80% del tráfico llega a través de buscadores; y puede que sean el 80% inútil de pareto, pero aún en ese caso perderlo por culpa de alguien que no eres tú es una jodienda.
¿Alguien sabe si existe alguna manera de solucionar esto y avisar a los buscadores -mainly Google- de que seguimos vivos y somos «amigables»? Ya dejé el archivo .htaccess como estaba, pero no sé si hay algo más que hacer en mi mano.
Apenas descomprimiéndome del viaje en avión que un día les contaré os dejo enseguida con la quincuagésimo cuarta entrega de los Bocados, una colección de buenos posts que vale reseñar y que se me antoja muy interesante para después de las vacaciones, justo cuando tenemos muchos blogs sin leer pero no tenemos el tiempo necesario para ojearlos todos. Ahora, los bocados.
Estos son los bocados de hoy. Yo me quedo con Into the wild de Eddie Vedder y mi pila de trabajo.
Esta semana estoy pasando poco por el blog. Ni siquiera estoy pasando mucho por mi lector de feeds. Estoy ocupado y el rato que paso en el pc lo estoy empleando en ir cerrando algunas cosillas que tengo pendientes.
Pero si estos días he pasado menos por el blog, de aquí al domingo es probable que no pase en absoluto. Yo, como muchas otras personas, me marcho de descanso unos días. Lo único que se me ocurre decirles lo dijo JR Mora hace ya algunos años en esta viñeta que, aún vieja, es actual. Ya saben que mueren miles de personas más en las carreteras que a causa del paté que embarcamos embarcábamos en el avión.

Ale, a pasarlo bien. Tengan cuidado que lo del domingo de resurrección aún no está demostrado. Y lléguenme todos :) La semana que viene, hablaremos más y con más ganas.
La policía del Reino Unido quiere incluir en su base de datos de ADN a niños de hasta 5 años que muestren un comportamiento indicativo de que se convetirán en delincuentes cuando alcancen la edad adulta. (The guardian via Slashdot).
Así que piensan utilizar perfilado de carácter a niños de 5 años para saber quién se convertira en terrorista. Eso es mentira. El profiling se equivoca incluso entre adultos (ese es uno de los grandes problemas con este asunto, no es sólo que te quiten la privacidad, es que el sistema falla y te podrían culpar por lo que no te corresponde). Intentarlo con niños de 5 años es una locura y no se lo cree nadie. Pero, introducir el sistema a las generaciones más pequeñas tiene todo el sentido si lo que persigues es introducir una medida de control a la sociedad en su conjunto: «tú me detestas pero tu hijo me pertenece porque no habrá conocido otro mundo». No con esas palabras, pero una idea parecida expresó un famoso dictador del siglo pasado cuyo nombre no pondré. El concepto al fondo de este asunto es el desarrollo de tolerancia ante el control.
En España, esta base de datos funciona desde noviembre para apresar «malos» (aunque de momento ese grupo no incluye a pequeños inocentes de 5 años de edad), en Francia la justifican con el asunto de la inmigración (lo cual llevó al nacimiento de campañas de repulsa como Touché pas a mon adn).
Todo es mentira, el control que se busca es el de los propios ciudadanos. Hace meses que aquí mismo comentábamos al respecto de Reino Unido que pretendían usar el ADN como medio para imponer una tarjeta de identidad de facto que no consiguen introducir de ninguna otra forma.
En estos momentos conviene recordar a Alex Kahn: «hay que detener los usos de la biometría que se usan para oprimir».
El concepto de brecha digital es uno de los pocos conceptos relacionados con internet que a menudo llegan hasta el mundo real para ir a llenar titulares en los medios de comunicación. Aún reconociendo esto, el concepto de brecha digital que suelen manejar estos medios difiere bastante de lo que en realidad viene a ser la brecha digital, entendida como algo que provoca desigualdad entre los individuos.
La brecha digital, tal y como se la refiere habitualmente, tiene que ver con el acceso a la red. La verdad es que brecha digital y acceso a la red no son la misma cosa, de modo que asociar ambos conceptos es erróneo. Quizá en la actualidad podemos separar a las personas según tengan acceso o no a la red, pero pronto, aún antes en los países ricos, todo el mundo tendrá acceso móvil a la red. Cuando todo el mundo tenga acceso a la red, ¿desaparecería la brecha digital? ¿cómo debemos definir la brecha digital para que se ajuste a la realidad social?
No parece probable que la brecha digital desaparezca el día en que toda la población tenga acceso a la red. En un mundo siempre conectados donde todo el mundo tenga acceso a la red, la verdadera brecha digital no es el acceso a la red, sino tener la educación suficiente para saber usarla. El reto en la red es saber emplear las herramientas que te pone en la mano para no perder el rumbo. La exclusión, que define la cultura y el grado de ilustración que podrá adquirir una persona, juega en esta nueva brecha digital un papel importante. La brecha digital no es algo nuevo, sino que es la traslación a la sociedad digital de la más antigua de las desigualdades sociales: la del acceso a la educación.
La generación deliberada de exclusión (apoyada en la restricción de copia por vía legal o técnica) mediante la creación de leyes que van endureciendo el acceso a la cultura (eliminación de bibliotecas públicas y el préstamo de pago en las mismas, restricción de copia) se convierte entonces en un mecanismo para mantener a la población bajo control limitando su propio criterio y su capacidad de uso de la red. El cercamiento digital es parte de esa brecha digital, quizá en forma de valla limítrofe.
La brecha digital separará a los que sepan usar la red de los que no sepan usarla. El acceso a la cultura y a la educación será capital para superarla. Los «autoexcluídos» son los que escogen levantar una brecha digital que los aísle del mundo aunque dispongan de medios para evitarla y eliminarla. Contra todo pronóstico, habrá quien escoja esa opción (ya hay quien la ha escogido, no hay que viajar en el tiempo para verlo).
«Yo digo que ambos somos ateos. Yo sólo creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas por qué tú desechas todos los otros posibles dioses, entonces entenderás por qué yo desecho el tuyo.»
- Stephen F. Roberts
Dedicado a los sufridores habitantes de un país laico. Si vieran el pollo que han montado delante de casa, menos mal que con algo de suerte me quitaré de en medio...
Por cierto, ¿sabían que el ateísmo es la única «religión» genuinamente europea? Todas las demás son importadas de asia: desde los ritos brahmánicos/druídicos de la europa y la irlanda precristiana hasta el cristianismo y el islam. Con todo lo que se encuentren entre medias.
Ya no es que las clonen sin llegar a saber qué se está clonando realmente (como se ha conseguido con los pasaportes RFID, recomiendo leer ¿por qué no sirve de nada que un pasaporte rfid esté cifrado?), es que las han conseguido leer. La cosa es que el fabricante cuyas tarjetas se han reventado (ahora entenderéis porqué uso esa palabra) es proveedor de numerosas empresas, entre las que se incluyen (si no he entendido mal) la Oyster card para el transporte público de Londres.
El procedimiento de crackeo, sin embargo, no es tan trivial como la clonación, pues incluye destrozar el transponder, aislar el chip y hacerle micrografías a distintos niveles para posteriormente realizar la deconvolución y superposición de las mismas, lo cual permitirá conocer la estructura tridimensional del microchip y leer su contenido (yo también me he sorprendido de que eso sirviera para algo, ¡pero sirve!), Lo cuentan en TheReg. De hecho, usando ese método han conseguido averiguar qué algoritmo privativo (por cierto) es el utilizado para el cifrado (la empresa lo llama Crypto 1).
El resultado es que, pese a no ser trivial, se pueden crackear. Recordemos que el peligro no viene del 99% de la población que no sabrá cómo hacerlo, puesto que el 99% tampoco tendrá interés por algo así (y aunque no es necesario, es probable que estos dos conjuntos estén muy solapados): el problema es que alguien quiera hacerlo, ya que no se dentendrá hasta conseguirlo. Y ahora ya sabemos que se pueden leer, no sólo clonarlos a ciegas, aunque sea mucho más peligroso lo otro, que no requiere violencia y que pasa mucho más desapercibido pese a que potencialmente sus usos negligentes son mucho más comunes.
El parlamento europeo ha aprobado una nueva reforma de las «normas de seguridad» aeroportuarias. En esta ocasión han aprobado la posibilidad de que en los aviones embarquen agentes especiales completamente armados. Lo he visto en EuroNews pero una búsqueda rápida me lleva a la BBC.
Por supuesto, a nosotros no se nos deja llevar ni Foie gras, ni agua ni nada que se pueda comprar en las «baratísimas» tiendas del duty free, pero claro... algo deben tene el foie gras que lo convierte en un arma de destrucción masiva, y algo deben tener los agentes policiales que los convierte en incorruptibles. Yo pensaba que la proporción de hombres corruptos es una constante universal para todas las profesiones, pero resulta que debo estar equivocado porque si los dejan llevar una pistola a bordo es que deben ser necesaria e inevitablemente justos y ponderados.
Tres reflexiones rápidas antes de acabar:
¡Bola extra!: Mientras redactaba este post, con EuroNews de fondo, he escuchado que la UE y EE.UU. han firmado un nuevo acuerdo de «intercambio» de datos personales (la última vez todos los datos salían de Europa hacia Estados Unidos). Por nuestra seguridad, claro, se enviarán ahora nuestras huellas dactilares y nuestro ADN. [sarcasmo]¡Guay![/sarcasmo]
*** Relacionado:
Ya me gustaría estar equivocado, pero parece que La sociedad de control no es algo que sólo estemos percibiendo unos pocos.
Ahora es el Wall Street Journal (gracias, Acalpixca) el que denuncia el aumento del espionaje interno y el auge del totalitarismo. El WSJ está lejos de ser considerado un diario desbocado ni loco, más aún es uno de los rotativos más respetados del mundo.
En este artículo comentan el incesante aumento de las medidas de control, vigilancia y espionaje social que día a día utilizan las agencias gubernamentales estadounidenses para vigilar no sólo a ciudadanos de aquel país, sino a visitantes y (de camino) a todos los que escriban/reciban comunicaciones desde aquel país. Casi nada.
Mi libro, La sociedad de control, estará pronto disponible para todos (será libre) y en el podrán leer en profundidad acerca de este asunto. Ya me gustaría equivocarme, pero parece que lo que ahí podrán leer no estará nada lejos de lo que ya parece evidente incluso a grandes medios.
*** También lo comenta ZDNet: Creeping Totalitarism: The NSA, Personal Data and you (totalitarismo rampante: La NSA, los datos personales y tú)