Lawrence y la confianza

Aparte de hacer una revisión sobre Lawrence de Arabia, uno uno de esos personajes que la mayoría de nosotros conocimos a través del cine que vimos en nuestra televisión (cuando aún teníamos), y descubrirnos hasta qué punto el afán sistematizador de la era industrial daña a las personas («la búsqueda no de un promedio sino de un absoluto, de un ciento por ciento estándar en el que los 99 hombres más fuertes son rebajados al nivel del peor. El fin es hacer de la unidad una unidad y del hombre un tipo, para que así su esfuerzo sea calculable»), el post de David sobre la doctrina Lawrence y su relación con ese particular modo de ver la vida en las Indias llega a una conclusión ineludible: para ganar la batalla sin bajas lo importante no es ir más armado al campo de batalla, sino saber que el entorno está ahí, apoyando la decisión de desarrollar la acción de otro modo, en otro lugar. Para que los movimientos más sorprendentes puedan tener éxito debemos, en primer paso, saber con quién contamos y recordarlo cada mañana. Para no empezar a ver gigantes donde sólo hay molinos, para no dejar, a nuestro paso, anillos concéntricos de pena que lloren nuestro nombre. Y es que, en la vida aún más que en el mercado, es todo una cuestión de confianza.