Pocas cosas escenifican de forma tan espeluznante la erosión de nuestra privacidad como este presente (ya ni futuro) en el que el «yo cuantificado» usando software como servicio parece ser la nueva gran moda.
Si la erosión de la privacidad es un peligro de cara a la sociedad de control, en el momento en que voluntariamente almacenamos y compartimos sin dar mayor importancia todos nuestros datos de salud (cuánto deporte hacemos, cómo late el corazón, o cuántas calorías hemos sudado). Parafraseando a los polis de película: Tienes el derecho a no entregar tus datos, pero cualquier dato que entregues podrá ser utilizado en tu contra.
Es algo que analizan en el último post de Pando Daily dedicado al yo cuantificado: