La vida privada como un producto más, recolectado en serie, enlatado y vendido de forma conjunta a otras muchas vidas de gente a la que no conocemos. Este post se llama La vida privada como producto, pero podía haberse llamado El negocio de las bases de datos.
En la sociedad digital han surgido varios retos para quienes luchamos por evitar que se emplee la tecnología para recortar las libertades en lugar de para garantizarlas y hacer nuestras vidas más fáciles.
La primera de las luchas tiene que ver con el software libre, y va por buen camino; queda mucho por hacer, pero el software libre se va imponiendo cada vez en más ámbitos (aunque haya algunos movimientos, como el software «libre» pensado para "la nube" que amenace esta tendencia).
La segunda es la lucha por la apertura del sistema de propiedad intelectual para hacerlo más permisivo y libre. Esta lucha está en su momento álgido: si bien es probable que acabe en triunfo, los grupos de presión partidarios de endurecer estas leyes y fortalecer este modelo excluyente son cada vez más poderosos y están consiguiendo reformas legales contrarias al interés general que hacen que el resultado de esta lucha sea incierto.
La tercera lucha es la lucha por la propiedad de las bases de datos y aún no ha trascendido; este tema aún no ha llegado a la agenda pública, pero lo hará. Y no lo ha hecho porque aún no hemos llegado a entender el verdadero alcance del asunto.