Google permitirá a los desarrolladores acceder al código del nuevo Android 4 (codenamed Ice Cream Sandwich), y lo hará antes de que salga al mercado el primer dispositivo que usará dicho software.
Dado que aún nos acordamos de la negativa de Google a publicar el código de Android 3, que se retrasó varios meses desde la salida al mercado de los primeros dispositivos que lo usaban, es todo un avance.
Sin embargo, está claro que Android es mucho menos libre de lo que parece: el desarrollo a puerta cerrada y la férrea garra que Google ejerce sobre el mismo apuntan más a una nueva representación de lo que en los años de la estandarización de formatos denominamos «estandarización por corporativización», creación de estándares libres pero tan sometidos a una empresa y tan inaccesibles al resto (recuerden las miles de páginas de OOXML de Microsoft) que a todos los efectos es como si no lo fueran.
Android es un proyecto libre que, a todos los efectos, es como si no lo fuera, está en la frontera. Por eso el software libre tiene los retos que tiene.