Videovigilancia

Grabar un videoclip usando las cámaras de CCTV

Esta nota me ha resultado cuando menos llamativa. Un grupo musical británico (The Get Out Clause, Manchester) ha grabado un videoclip utilizando para ello las grabaciones de las innumerables cámaras de circuito cerrado (CCTV) de su ciudad.

Se desplazaron por toda la ciudad «actuando» delante de hasta 80 cámaras. A continuación demandaron el contenido de las grabaciones a los propietarios de las cámaras (unas eran públicas, otras privadas) en virtud de la «Ley para la libertad de información» británica (The Inquirer).

Un sorprendente «hackeo» del sistema legal de grabaciones que deja al descubierto un par de aspectos: hay numerosas videocámaras en las calles y, al menos en en UK, cualquiera puede acceder a las grabaciones en virtud de la libertad de prensa.

Por cierto, el vídeo puede verse en el perfil de Myspace del grupo (enlace arriba) y no tiene mala pinta del todo.

Una cámara vigilará a cada pasajero de avión

Instalar una cámara de vigilancia sobre cada una de nuestras cabezas. Eso es lo que pretende un nuevo proyecto de control de la Unión Europea, para lo cual han comenzado el periodo de pruebas (The Register). La idea es monitorizar en todo momento la cara y los gestos de cada pasajero terrorista.

Para evitar que los peligrosos terroristas que solemos coger el avión nos levantemos del asiento para trastear con las raquetas o el foie de destrucción masiva, 6 cámaras adicionales vigilaran los pasillos. Este sistema funciona bien ya que el reconocimiento facial hará posible seguir al trayectoria del pasajero a lo largo del avión analizando la señal recibida desde distintas cámaras.

No tengo mucho que añadir que no haya dicho (1)en (2)otras (3)ocasiones por aquí mismo.

En un estado donde las leyes permanecen secretas y los ciudadanos deben ser cada vez más transparentes la posibilidad de que el control que estamos permitiendo sea objeto de abusos es más que razonable.

*** ¿Conocen No sin zapatos? Es una campaña contra los injustos y molestos controles en los aeropuertos que conocí gracias a Daniel, que nos pasó el enlace.

El origen de la videovigilancia según Banksy

Hoy no tenemos aquí una pintada, sino una ilustración con buen criterio. Al fin y al cabo, ¿quién paga los impuestos que utiliza el estado para vigilarnos? Nosotros mismos. ¿Y quién no se opone enérgicamente a esa vigilancia? Nosotros mismos (otra vez).

Como quiera que tengo el disco duro lleno de grafitis de Banksy no pude evitar comprar Wall and Piece, un libro que recoge un montón de fotografías de grafitis, y también algunas ilustraciones, de Banksy, acompañadas en alguna ocasión por textos o frases de él mismo (y es de agradecer que no sean demasiadas; para leer ya tengo otros libros).

Por cierto que nunca salió Banksy en la sección de pintadas, aunque sí comentamos sus 15 minutos de anonimato. Banksy pinta Stencils y a menudo los usa como medio de crítica. Uno de ellos salió en todos los medios recientemente y lo pudimos ver en el blog de Acalpixca.

Y perdonad que la ilustración no se vea muy bien, no es un escaneo sino una foto rápida. De todas formas si les gusta mucho este hombre, la red está llena de sus grafiti: busquen y encontrarán.

El ayuntamiento de Málaga instala 3 cámaras web

Málaga desde Gibralfaro

Me pasa Chuso un enlace al Diario del viajero donde se comenta que el ayuntamiento ha instalado 3 cámaras web que permitirán saber lo que pasa en algunos lugares de la ciudad en todo momento a aquellos tan curiosos como para mirar esas cámaras a través de internet. Supongo que la idea es que las miren visitantes «potenciales».

Partiendo de la base de que la idea está enfocada únicamente desde el punto de vista turístico (no quiero que parezca que esto hace que me sienta más vigilado ni más seguro) no puedo negar que ni acabo de entender el fin ni acabo de verle las ventajas ni acaba de convencerme por las implicaciones que tiene (sobre todo en lo relacionado con la interiorización de las cámaras como mobiliario urbano y el desarrollo de tolerancia a las tecnologías de control).

Pero claro, las cámaras se suponen útiles de cara al turismo (no lo veo claro) y eso hace que todas las implicaciones negativas ya no sean un bug, sino una feature; pagada con dinero público, además.

Las cámaras son sólo tres y están ubicadas en Gibralfaro, en calle Larios y en el Club Naútico junto al puerto. Ahora analicemos, ¿qué hacen esas cámaras que no se pueda tener con una fotografía normal? La típica vista desde gibralfaro no aporta nada por el hecho de ser una cámara, salvo los costes de la misma y de su mantenimiento. No es una amenaza para la privacidad en sí misma, es una toma lejana; lo mismo sucede con la cámara del club naútico. La de calle Larios es más problemática, sigue sin aportar nada que no se vea en una foto pero ahí sí que pueden verse personas pasar. Una vez más el problema no es esta cámara, sino el hecho de que nos habituamos a estar siendo grabados en todas partes y luego toleramos mejor la injustificada instalación de cámaras y demás medidas de control.

Por eso mi pregunta: ¿realmente hacía falta que el ayuntamiento malgaste mis impuestos en instalar cámaras que no sirven para nada en lugar de limpiar nuestros barrios? De verdad a mí me gustaría que limpiasen mi calle con algo más de frecuencia, que hacerlo cada 4 años una semana antes de las elecciones me parece insuficiente; y de muy mal gusto. Así que no me gusta que se instalen cámaras de mierda que para nada sirven.

La falacia de la videovigilancia y el barometro del CIS

Las encuestas las carga el diablo, es cosa sabida. Ahora lo vamos a ver.

El último barómetro del CIS habla bastante de privacidad, aunque esa palabra se usa sólo en un par de ocasiones. He llegado hasta él desde El Mundo, donde se señala que un 73% de las personas dicen estar a favor de la videovigilancia. El dato me ha parecido tan terrible que he corrido a comprobarlo con mis propios ojos; evidentemente, la respuesta no era tan sencilla como el no-redactor del El Mundo ha dejado entrever.

¿Está usted a favor o en contra de la videovigilancia? 73% a favor, 15% NS/NC, 9.5% en contra. El resultado no es tan malo como parece: pese a la propaganda continua hay un 25% de las personas que no están a favor de la videovigilancia. Sin duda, a poco que comience a verse que esto no sirve de nada es de esperar que este porcentaje subirá.

Sin embargo, el resultado curioso lo encontramos cuando se matiza la pregunta anterior y se añade un dónde. Se preguntan diferentes posibles ubicaciones para que se diga si se está a favor o en contra de la colocación de videocámaras en esa ubicación.

Las ubicaciones preguntadas son bancos, comercios, comunidades de vecinos, lugar de trabajo, guarderías y colegios, transporte público, calles y hospitales. ¿Se les ocurre una ubicación que no se incluya en todo lo anterior? Pues resulta que en todas esas ubicaciones hay más gente en contra que a favor de la instalación de videocámaras.

La conclusión parece clara: la videocámara está bien para vigilar cosas críticas pero no para el día a día. Y es eso lo que la gente dice si combinamos esas dos respuestas: no se pregunta por comisarías, cuarteles o bases militares, pero supongo que la gente estaría a favor de eso. Preguntados por si quieren una cámara en su mesa del trabajo, en el colegio de sus hijos, en sus barrios, en el autobús o en su carnicería, la gente está mayoritariamente en contra.

¿Queda claro que las encuestas las carga el diablo? Eso sí, algunos periódicos ya tienen el titular (y subtitular) que querían. No hay nada como no analizar lo que uno se lee.

Otras respuestas que me han llamado la atención son:

  • Más de la mitad de la gente afirma denegar el permiso para usar los datos personales que se recogen en formularios. Sólo una de cada cuatro afirma dar ese permiso.
  • Más del 50% de las personas no tienen mucha confianza en el uso que las empresas hacen de nuestros datos.
  • El 20% de las personas no saben lo que es el SPAM, ya que hay un 20% que dice que jamás lo ha recibido y entiendan que crea que eso es imposible (lamentablemente).
  • El 76% de las personas ha solicitado alguna vez que sus datos sean borrados de algún fichero de datos personales.
  • Más del 70% afirman preocuparse poco o nada por el intercambio de ficheros en p2p. Ojo, esto es chungo: hay casi un 20 al que sí le preocupa (aunque quizá lo que les preocupa es que los llamen ladrones, no se especifica).
  • Sólo el 6% cree que el terrorismo es un problema que realmente le afecte.
  • Casi el 60% afirma leerse las políticas de privacidad de todas las webs que visitan; ja, ja, ja (no se lo creen ni ellos, no les quedaría tiempo pa salir ni del buscador si lo hicieran).
  • Hay más gente que no usa internet porque no sabe que porque no le interesa. ¿Queda clara cuál es la verdadera brecha digital? Hay que educar.
  • Más del 50% desconoce la existencia de la Agencia Española de Protección de Datos, aunque más del 50% sabe que hay una ley que protege los abusos sobre nuestros datos (la LOPD, aunque si preguntan el nombre seguro que ese porcentaje bajaría...).

Está todo en el CIS de febrero de 2008.

Apagando las cámaras

Imagina que instalas un montón de cámaras de velocidad para aumentar la recaudación de impuestos (digo... las multas) y descubres que la gente corre menos de lo que esperabas y que las multas descienden. ¿Qué haces con las cámaras? Apagarlas.

Así que la pregunta que queda es: ¿las instalan por nuestra seguridad o para cobrar más impuestos? Respóndanse ustedes mismos después de leer el artículo en MSNBC (via Schneier).

Acojonante, pero así son las cosas. Supongo que subirán las multas a los pobres diablos que se pasen de la línea, para compensar las pérdidas.

Panel de Control

Panel de Control es muchas cosas. Es el epígrafe bajo el que ZEMOS desarrollaron y tejieron su trabajo durante muchos meses. El tema subyacente en todo ese trabajoera el control social. Panel de Control es también un blog, y panel de control es también un libro.

Esta anotación va dedicada al libro, que apareció en noviembre y recibí no mucho después (muchas gracias), pero al que aún no había hincado el ojo. Este libro ha sido una de mis últimas lecturas y voy a intentar expresar brevemente lo que pienso de él.

El libro trata básicamente de control social a través de videovigilancia, haciendo especial hincapié en el desarrollo de tolerancia a la misma [1]. Las cámaras son parte del mobiliario, están ahí, las interiorizamos y dejamos de pensar en ellas. Pero las cámaras nunca olvidan: son ojos mecánicos que nunca dejan de prestar atención al fin único para el que fueron hechas.

La aproximación a la videovigilancia y al control desde un punto de vista de la creación y el arte, distante al que yo puedo tener, ya me parece suficientemente atractiva (de hecho, eso no es algo único del libro, sino de todos el trabajo que han hecho) y justificó la lectura. Después de leerlo no puedo poner la misma por debajo del interesante. La visión de Santiago López Petit (que por cierto estuvo en Málaga en octubre y yo no le hablé del tema porque no sabía que participaba en esto) o las entrevistas a Bill Brown de SCP y Alex Galloway aportan visiones diferentes del fenómeno.

Por darle caña a algo (sí, así soy yo, ji ji) hablaré de una de las cosas que tengo calientes y con la que no estoy de acuerdo: criticar lo transgénico porque lleva al control y poner el enfásis en lo moral o inmoral o en la redifinición del concepto de vida me ha resultado sorprendente. Lo transgénico no es bueno ni malo (aunque no sea neutro) y, al menos desde mi punto de vista, lo malo es principalmente que con los transgénicos se está patentando la vida. La industria de los transgénicos está empujando a tope el cercamiengo digital y eso es lo malo de ese asunto. Lo malo no es que Monsanto juegue con la ética (habría que dirimir sobre ética y encontrar un baremo que nos sirva a todos), lo malo es que Monsanto patenta un producto, te lo ofrece y si te niegas contamina tus campos y te exige el pago de royalties por violación de propiedad intelectual; lo malo es que aunque te hubieras negado anteriormente a comprar su producto, la justicia les da la razón [2]. El problema no es ético por lo que toca a lo transgénico: es ético por lo que compete al acceso al conocimiento. No es mediante la modificación de alimentos que nos regulan el control, sino usando las patentes; aunque aún haya que evaluar el problema final que supondría «vivir en Gattaca».

Dicho esto, el libro merece la pena y se lee rapidito (¿tienes un fin de semana? pues te lo puedes leer con tranquilidad). El libro lleva Creative Commons y se puede descargar en formato PDF o también puedes pagar algo y pillarlo en papel. En estos tiempos en que tanto hablamos de «la experiencia del usuario» aplicada a la web y a todo lo que cogemos, ya sabemos cuál es el mejor cacharro[3] jamás diseñado. Pero claro... no puede uno comprarse los 17 libros que le recomiendan cada día; así que eso ya es cosa vuestra.

Notas al pie:
[1] El tema de la tolerancia a las medidas de control es clave y aquí lo mencionamos a menudo. Es lo que determina que te opongas o no a algo. Dentro de 20 años, toda una generación crecerá habituada a las videocámaras y a utilizar una llave RFID para ir al baño en cualquier parte (intimidad powah!). También podrías crecer creyendo que las calles se construyeron para consumir o que no tienes derecho a beber en la calle porque a nosotros nos lo han prohíbido pero la próxima generación ni siquiera se enterará de ello (es El derecho a beber, como lo definió Andrés Lomeña).
[2] Naomi Klein, Vallas y ventanas, p108 (Ed Paidos, 2002). Información electrónica extendida en Percy Schmeiser vs Monsanto.
[3] No se dice Gadget, se dice cacharro.

*** Porque el final de un post nunca es el final, puedes seguir leyendo:

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