Videovigilancia

Mossos d'Escuadra y sociedad de control

La tecnología hace posibles ciertos sueños represivos. Los Mossos d'escuadra piden colaboración (lleva nofollow) para identificar a una serie de participantes en una manifestación de la CGT, y lo descubro gracias a Kozzak que me pasó el enlace.

Ciudades inteligentes y seguridad, en el Diari de Girona

Cuando en medios no especializados se habla de Internet y se menciona la seguridad, las noticias suelen tomar un aire a medio camino entre la alarma indocumentada y el amarillismo más falaz. Y es una pena porque ello hace que palabras como «hacker» que deberían ir unidas a una nueva forma de concebir la vida y el trabajo como algo mucho más vivible y humano, acaben siendo vinculadas inevitablemente a delincuencia, para desazón de los hackers auténticos, como nos contaba Rudy Rucker en Bilbao.

Experimentando con la letra escarlata para quienes no reciclen

Eso es precisamente lo que están haciendo un grupo de estudiantes de Newcastle. Leemos en TreeHugger:

If all your friends and peers could see what you were chucking into the trash, would you recycle more? Early reports from a dormitory experiment at England's Newcastle University suggest online "shaming" can be successful in increasing recycling rates, at least temporarily, but critics say the idea is too "Big Brother"-style for their tastes.

Four student households in the Newcastle residence halls have agreed to have sensor-triggered camera phones, or "BinCams," attached to the lids of their trash cans. The cameras take a picture each time the bin is closed and upload a photograph of its contents to Facebook, where fellow students can play trash monitor -- and take note of each others' junk-food-eating habits.

Aumentan las quejas ante la AEPD

La Agencia española de protección de datos gestionó durante 2009 un 75% más de denuncias (El País). Quizá no llegó a ser un tema central en la agenda pública, pero desde luego es una tendencia importante. La denuncias a causa de sistemas de videovigilancia que no cumplen la LOPD crecieron en torno al 100%, aún más que el crecimiento promedio (que ya fue bastante grande). Supongo que, digan lo que digan, la gente sigue queriendo algo de privacidad.

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La Junta subvencionando la videovigilancia en Málaga

Una noticia que leí ayer en la edición en papel del Diario Sur y que no había comentado, pero que me ha recordado hoy Artesano en su blog: la Junta de Andalucía subvencionará hasta el 50% de los costes (máximo 6.000 euros) de la instalación de videovigilancia en los locales. Pueden leerlo también en la web del Diario Sur.

La AGPD sanciona a la Junta por la videovigilancia en el centro de Málaga

Palacio de la aduana, por JCSC
[Foto JCSC]

Me avisa Daniel de una noticia aparecida en la revista El Observador en la cual se avisa de que la AGPD ha sancionado a la Junta de Andalucía porque la videovigilancia en la zona del palacio de la aduana capta imágenes de la calle y, por tanto, de los transeúntes y demás personas que simplemente pasan por la calle.

Argumenta la AGPD que dichas cámaras obtienen datos personales y que, para ser incorporadas al fichero correspondiente, deben constar con el consentimiento de las personas que pasan por allí, algo que no se puede acreditar en ningún momento.

Pues bien, dado que la Junta puede aún recurrir ante el tribunal más chanante del Estado (que no es otro que la Audiencia Nacional), ya les adelanto que soy poco optimista. La ley que regula la videovigilancia está llena de trampillas para garantizar que las administraciones públicas instalen videovigilancia donde les pite (hablando así en breve), con lo cual, y pese a que me gustaría, no creo que verdaderamente esto acabe con la Junta eliminando esas cámaras. Creo eso porque la ley no se hizo para nosotros, se hizo pensando en el Estado.

En todo caso, estaré atento a este caso que me cae tan cerca.

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¿Cuánta seguridad necesitamos?

¿Cuánta seguridad necesitamos?
¿Cuánta seguridad necesitamos?
Vota en las elecciones europeas del 7 de junio.

Esta foto fue tomada en Estocolmo el pasado finde y nos la ha enviado Sergio (que fue quien la tomó, ¡muchísimas gracias!). El cartel que podemos ver forma parte de la campaña institucional a favor del voto en las próximas elecciones europeas del 7 de junio.

Da envidia. Da mucha (mucha) envidia que allí la seguridad y las libertades sean parte coherente (y no como mero condimento de la política del miedo) del discurso político. Y los partidos políticos sólo se mueven por el interés. Lo que verdaderamente da envidia es que la seguridad y las libertades sea un tema capaz de movilizar al electorado (y de decidir su voto) en aquel país; algo tan evidente que hasta el poder parece haberse enterado.

En una Europa cada vez más totalitaria donde el estado del bienestar se tambalea, donde la institución más poderosa (sobre la que recae la iniciativa legislativa) no es elegida democráticamente, donde el p2p se utiliza como ariete para tumbar la libertad en la red, donde las comunicaciones son registradas y espiadas por cada vez más estados (entre ellos el sueco), que la campaña institucional se pregunte «¿cuánta seguridad necesitamos?» a la vez que enseña tres señales de peligro con la videocámara, la huella dactilar y un agente de policía me parece un ejercicio de reflexión sano y necesario.

En efecto, la seguridad no es algo que se pueda medir como una magnitud absoluta. La seguridad perfecta no existe (o quizá sí, pero entonces nos volvemos a la cueva y no salimos de ella en lo que nos reste de vida, si es que eso es vida). La seguridad es algo que alcanzamos tras sopesar el precio a pagar (en dinero y en libertades) por las medidas de seguridad a utilizar. Hace ya muchos años que los Estados han olvidado resolver esa ecuación, olvidándose de los costes en derechos civiles (difícilmente ponderables) y aprobando normas cada vez más restrictivas en nombre de una hipotética seguridad.

Olvidaron preguntarnos si estamos dispuestos a pagar ese precio. O quizá no lo olvidaron y lo que hicieron fue evitar la pregunta y obviar (de forma errónea) la respuesta.

Y el cartel me sigue dando envidia. Porque es un ejercicio de reflexión tan sano y a la vez tan profundamente irrealizable en mi contexto diario que da, como ya he dicho, mucha envidia.

Por lo demás, por ir terminando, y pese a que me parezca un ejercicio sanísimo, recomendable y hasta envidiable, estoy muy muy desesperanzado con la UE, sus instituciones, su falta de democracia y con el hecho de que nos estén arrebatando nuestras libertades. No creo que votar en unas elecciones que ni siquiera sirven para elegir la institución de mayor poder sirva para mucho (ni para poco). Es un timo democrático. Dicho esto, al menos me alegró que en alguna parte la seguridad y la privacidad estén en la agenda pública.

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