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Saber qué hacemos en verdadero tiempo real

captura de pantalla, Intel

¿Se imaginan saber lo que hacen sus amigos en tiempo real? No me refiero a que ellos twitteen o pongan en facebook cada 15 minutos qué están haciendo, sino a saber en verdadero tiempo real qué están haciendo nuestros contactos.

La propuesta la hace Intel, con un software que, instalado en su teléfono móvil, es capaz de transmitir, de forma automática y sin necesidad de intervención del usuario, dónde se encuentra una persona y qué está haciendo ¿Qué hace tu amigo? ¿Anda, corre, se sienta, habla por teléfono, baila, escribe un mail?

Estoy seguro que un montón de publicistas pagarán para que esta aplicación venga activada por defecto (o para que no pueda desactivarse). Nos dirán que sirve como medida de seguridad antirrobo, no seáis mal pensados.

Una última duda que me nace es si podrá hacerse correr ese software sin conocimiento del usuario. O que, aún teniendo conocimiento, el usuario no pueda desactivarlo porque no tenga control sobre el software. Si fuera así, estoy seguro que hay un montón de personas deseando echarle el guante por el bien ajeno. Es que hay personas muy desprendidas.

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Like a Nightmare

Sonó el despertador. «No puede ser, necesito dormir un poco más», pensó. Todavía somnoliento abrió su portátil y éste recuperó su actividad de forma automática. Había sido una noche intensa en la red, el conflicto de oriente demostraba ser el primero de un nuevo tipo y en la web no se hablaba de otra cosa. La web, a la vez tu mejor arma y tu mayor problema. No tenía tiempo que perder, quedaban muchos enlaces que seguir y entonces se dio cuenta de que algo iba mal.

El café se había enfriado mientras él corría por los márgenes informacionales de la web, pero algo raro había: en todas las webs, incluso en ésas que parecían ir por libre, un curioso vigilante le observaba. Un botón azul que te preguntaba, constantemente, «¿te gusta?» ¿Sería verdad el rumor de que de repente todos ahí afuera eran agentes dobles? Parecía que hubieran infiltrado incluso a algunos de bandas cuya caída no habría esperado nadie.

Y ése era el mayor problema aquella mañana. Ya todos habían asumido que Guugle Corp. los vigilaba, pero ¿cómo podría seguir navegando sin dejar sus huellas a Fatebook? Su libertad de movimientos dependía de ello y, en aquel momento, no parecía una misión sencilla.

[Esto lo he parido sin basarme en ningún hecho real, todo parecido con la realidad es mera coincidencia. Para todo lo demás, consulten a su farmaceútico.]

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Porqué creo que Diáspora va a fracasar

Es el tema de la semana, también de parte de la semana pasada aunque yo no haya hablado aún de ello. Ya tenemos al primer proyecto que ha sabido canalizar el descontento de parte de los usuarios de Facebook (usuarios avanzados y techies) en beneficio propio: Diáspora.

Diáspora se postula como un proyecto de servicio distribuido de redes sociales que ayudaría (condicional indicativo) a solventar parte de la aversión y los miedos que Facebook genera para una parte de nosotros.

El plan que ellos anunciaron consistía en recoger donaciones suficientes para que el equipo de Diáspora (en las bonitas fotos que cuelgan en su web a día de hoy a aparecen cuatro) pueda pasar todo el verano programando el proyecto que estaría listo en septiembre bajo licencia AGPL. Para ello se marcaron el objetivo de recoger 10.000 USD, cifra que han superado con facilidad hasta llegar a más de 172.000 USD.

Sería bonito si el diagnóstico del problema y la solución propuestas fueran las correctas, pero no estoy convencido de que sea así. ¿Por qué no estoy convencido y creo que Diáspora va a fracasar?

Una última aclaración y allá vamos
Bien, antes que nada hay que definir fracaso: Diáspora pretende ser un software instalable que cualquiera pueda usar para crear su propio nodo de una red distribuida en la que multitud de gente posee su propio software de comunicación social y rehúye el uso de servicios de software centralizado de este tipo, como Facebook o Tuenti. Si obtener ese software es un éxito, Diáspora puede conseguirlo; si el éxito es conseguir que la gente abandone los caralibros centralizados para correr su propio nodo, Diáspora no va a tener éxito.

Y ahora, los motivos.

Principalmente hay tres perfiles en cuanto a la relación con los libros de caras:

  • Usuario entregado a estos servicios que los usa para casi todo, que no tiene conocimientos o ganas (o ninguna de las dos) para correr su propio nodo de Diáspora. Despreocupado (o levemente preocupado) por su privacidad pero que no pondera bien el verdadero alcance de la información que estos servicios reúnen sobre sus usuarios. Éste grupo de usuarios es, con diferencia, el mayor dentro de los tres perfiles y no es público fácil para Diáspora porque el problema que Diáspora quiere solucionar no va con ellos.
  • (no) Usuario que se opone frontalmente a estos servicios y no los usan para casi nada. Quizá tengan una cuenta abandonada que en su día abrieron para probar, quizá ni siquiera eso. No tienen interés en los libros de caras por diversos motivos: pueden ser un perfil de usuario bajo de la web (usan la web tan sólo para consumir noticias) o puede bien encajar con usuarios activos que prefieren tener sus servicios propios de software online y alojar su propio blog, su propia mensajería instantánea, ... Este otro perfil tampoco es público objetivo de Diáspora porque no es público de los caralibros en general (ya sean porque jamás se lo plantearon, ya sea porque no se plantean este sistema de comunicación como uno que les aporte algo).
  • Usuario avanzado con presencia en caralibros y similares. Por fin un último perfil que sin rechazar frontalmente estos servicios de redes sociales, es consciente de los problemas que acarrea el último enfoque de Facebook respecto de la web.

Con esto, tenemos descritas las tres grandes posiciones que un usuario puede mantener frente a los libros de caras. Y resulta que el único grupo potencialmente interesado en Diáspora resulta ser el tercero (según yo los he enumerado), que no es --ni con muchos-- el más numeroso de los tres. (Bien podría ser, de hecho, que sea el más pequeño de todos.)

En este sentido, me parecen más que relevantes los posts en la Bitácora de las Indias y en Error500 a este respecto. Todos ellos apuntan en la dirección que yo estimo acertada: diáspora es una solución para alguien, pero no para el público masivo y, como consecuencia, no para la tremenda centralización que aparejan los servicios centralizados tipo Facebook.

Y eso sin entrar a juzgar la componente vaporware de Diaspora. Sucede que los chicos de Diaspora han demostrado ser muy hábiles con el marketing: han llegado al NYTimes y recogido casi 200.000 dólares en donaciones sin tener una sóla línea de código. Y ése es el problema. ¿Sabes programar? Aún suponiendo que hubiera en Diaspora una expectación más allá de la frustración de un pequeño grupo de usuarios avanzados de Facebook, aún les queda la prueba básica que todo programa (también los programas para la web) deben superar: ¿está bien resuelto? ¿es seguro? ¿escala bien? Show me the code.

Que nadie me juzgue mal: les deseo éxito (y lo pongo por escrito) porque libertad es, sobre todo, libertad para poder hacer lo que no voy a hacer, porque igual todo sería menos horrible si hubiera una nube difusa de fichas de las que, ahora sí, tú tengas el control y entre las que se pueda intercambiar información usando protocolos libres (libres de verdad, no una mera API controlada por Google o el mismo Facebook). Pero sucede que no sé cuántas personas están realmente interesado en esto. Y sucede que me temo que no sobrevivirán el tremendo hype que han generado. Las expectativas serán enormes, han levantado demasiada pasta (paradójico, ¿no creen?), tanta que les van a mirar con lupa todos los que les han apoyado. Y obtener un producto seguro, estable, rápido, que no abuse con la carga del servidor donde corra, y con todas las features que ellos anuncian no será nada sencillo.

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Jodidos imbéciles

En Business Insider (vía Global Guerrillas) han tenido acceso a una conversación por mensajería instantánea entre Mark Zuckerberg (fundador y director general de Facebook) y un compañero suyo. La conversación tiene un tiempo, de aquella Facebook no era el mastodonte que es ahora, pero muestra el desdén y cómo el hombre que encabeza Facebook percibe (y respeta, si es que hay una gota de respeto en estas frases) la privacidad de sus usuarios.

Zuck: Yeah so if you ever need info about anyone at Harvard

Zuck: Just ask.

Zuck: I have over 4,000 emails, pictures, addresses, SNS

[Redacted Friend's Name]: What? How'd you manage that one?

Zuck: People just submitted it.

Zuck: I don't know why.

Zuck: They "trust me"

Zuck: Dumb fucks.

En cristiano queda algo así como...

Zuck: Eso, si alguna vez necesitas información sobre quien sea de Harvard.

Zuck: Tan sólo pídela.

Zuck: Tengo más de 4000 mails, fotos, direcciones, [SNS]...

[Redacted Friend's Name]: ¿Qué? ¿Cómo lo has conseguido?

Zuck: Ellos, tan sólo, lo enviaron..

Zuck: No tengo ni idea porqué.

Zuck: Ellos confían en mí.

Zuck: Jodidos imbéciles.

Tal cual. Dando credibilidad a Business Insider, y no veo porqué no habría de hacerlo, no creo que a esos que recelan cada vez más de Facebook leer estas líneas les devuelva la confianza... y a los que ven en Zuckerberg a un tipo sin escrúpulos no hará más que reafirmarlos.

[SNS, no sé a qué se refiere... habría entendido rápido si fuera SSN, pero me perdí con ese acrónimo]

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Calacanis contra Facebook

Jason Calacanis escribe un post incendiario sobre Mark Zuckerberg y Facebook en el que opina que Zuckerberg ha «sobre estimado» el valor de sus cartas. No deja títere con cabeza: «apuñaló a sus socios, jodió a sus usuarios y ahora pretende engañar a todos esos» que durante años fueron construyendo una web abierta (y distribuida, añadiría yo). Está claro que los últimos movimientos de Facebook cada vez tienen a más gente descontenta (lean Wired si no).

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Mapfre Ycar y el mercado para limones

Hace ahora algo más de dos años, en abril de 2008, hablábamos sobre los planes de Mapfre de utilizar un GPS para vigilar en todo momento el uso que sus asegurados hacen del coche, ofreciendo para ello incentivos en forma de una tarifa presuntamente reducida.

Leo en el blog de Antonio Ortiz que esos planes ya se han materializado en un producto completo por parte de Mapfre: Mapfre Ycar.

Antonio en su post explica porqué la propuesta de Mapfre le parece tolerable: es una decisión aceptarla, no está generalizada y si uno quiere vender su privacidad a cambio de un hipotético descuento, pues es cosa de cada uno.

No parece la suya una posición descabellada, pero creo que admite matices.

Facebook a por el papel de nodo central en la red

Facebook

Esta semana Facebook ha celebrado una serie de ruedas de prensa destinadas a enseñar sus próximos planes (y a acaparar la agenda mediática techie).

La conclusión que podemos extraer de todo lo mostrado es que Facebook se ve grande, se siente tan confiado como se sentía Google hace unos años y se lanza a abrir y ampliar una serie de servicios cuyo fin último es seguir acaparando información personal que enriquezca los perfiles que posee de nosotros y que, de esta forma, adquieren un mayor valor en el mercado.

Entre las novedades de esta semana de Facebook están:

  • Open Graph Instant Personalization, extender lo que Facebook Connect hace ahora en webs de terceras partes para añadir la función de «me gusta» y a cambio llevarse toda la información de navegación de tus usuarios, trazando perfiles aún mejores de los navegantes. Instant Personalization, permitirá a otras webs acceder a la información de tu perfil en Facebook y personalizar la experiencia de esa página aunque nunca te hayas registrado en la misma. Esto significa que cualquier web que visites estando logueado en Facebook tendrá acceso a tu perfil si ha instalado este software de Facebook, aunque tú no se lo pensaras dar. Ciertamente una molestia. ¿Recuerdas Beacon? Pues es el contrarrecíproco, pero también se cumple. en ocasiones se hará sin loguearte en la propia web, tan sólo usnado la cookie de sesión de Facebook accediendo desde un iframe de Facebook instalado en esa web. Guau, no puedo decir menos. Con este movimiento Facebook tira a ganar con todo, las implicaciones para nuestra privacidad son tan grandes que en tan sólo unas horas ya han salido guías para bloquear estos cambios.
  • Docs.com, una apuesta por la ofimática personal lanzada mediante una alianza con Microsoft. Un ataque directo contra Google Docs. Otro guau en toda regla, esta vez por lo inesperado.
  • Credits, su propio Paypal. ¿Sorpresa? Totalmente, aunque visto desde su estrategia sea lógico (mucha gente pagando dinero por chorraditas como tartas virtuales, tener todo ese flujo de dinero en su sistema les interesa claramente).

Una visión global a estas novedades nos muestran a un Facebook con la moral alta, que se siente fuerte lo suficiente para intentar entrar en mercados que hasta ahora no eran su terreno (Credits vs Paypal, Ofimática vs Google) y que tira a matar con la ampliación de su capacidad de monitorizar nuestra actividad en la web, con el coste que ello conlleva para nuestra privacidad pero también para la estructura de la internet que conocemos.

Por terrible que parezca, la previsible respuesta de otros grandes actores en internet no se hará esperar y vendrá en forma, seguramente, de una mayor intromisión en nuestra actividad. Es una carrera por la centralización de internet y por ser el nodo central resultante de esa centralización de la red. Dos lobos decidiendo quién se come a la oveja. Si la oveja eres tú, ¿de verdad quieres quedarte quieto esperando que se pongan de acuerdo? Yo no lo recomiendo: pasa a la acción. Usa tu propio blog, tu propio mail, tu propio rincón en internet al margen de estos servicios que te quitan muchísimo más de lo que te dan a cambio.

Aparte de mencionar las novedades presentadas por Facebook, no puedo añadir gran cosa más que recomendar la relectura de tres posts que hace un tiempo escribí y que describen algunas de las implicaciones de estos movimientos de Facebook y otras grandes corporaciones.

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