DRM


Jueves, 12 February 2009 @ 16:01

El derecho a leer

Stallman, como otras muchas cosas, lo vio 20 años antes. Él le dedicó un ensayo de una pésima calidad literaria pero de un elevado interés cultural. El ensayo recibió el título de El derecho a leer.

Hoy hablo de él porque gracias a Daniel he visto que existe una polémica debido al DRM que Amazon incluye en su nuevo lector digital de libros (Público) y que están destinadas a impedir la lectura en voz alta de los libros. ¿Es legal leer en voz alta?

Por supuesto, todo esto se refiere al mercado estadounidense y sus leyes de restricción de copia, aunque los periodistas (fieles a la mala praxis habitual) mezclan y obvian todo eso. A pesar de eso lo comento porque, como dice Daniel, que la sola pregunta pueda ponerse por escrito sin que todo el mundo piense que el que la escribe sufre demencia senil es una medida de lo mal que estamos.

Miércoles, 14 January 2009 @ 13:50

¿por qué no nos gusta el streaming? el caso de Hulu

Sobre streaming he hablado a veces en el blog. No me gusta el streaming, no nos gusta el streaming.

Puede ser cómodo, pero no como modelo forzado representa una situación indeseable. No me importa que se me ofrezca ver el vídeo en streaming o almacenarlo en mi ordenador. No me importa si soy yo el que decide. ¿Qué sucede cuando no es una opción sino una imposición? Que se rompe el equilibrio, se genera una situación de dependencia de los usuarios respecto de los proveedores. Esa dependencia es tan abusiva (en realidad, absoluta: si el servidor borra el fichero o te impide el acceso, no hay nada que hacer) que nos deja indefensos. Los que siguen sin entender que en la red la escasez no es el modelo a seguir se empeñan en que todos los sistemas sean de streaming, y (claro) en ser ellos los que deciden qué se puede ver y qué no. Al modelo ideal que quieren implantar lo llamamos La Jukebox global.

La jukebox global ejemplifica porqué no queremos streaming y si queremos dejar de teorizar, podemos ir al mundo real y ver cómo Hulu ha comenzado a quitar disponibilidad de contenidos en streaming de su oferta (Ars).

Hulu funciona únicamente en EE.UU., lo tomo porque el caso es ejemplificador de cómo acaban estas cosas. Hulu es una especie de YouTube premium en el que se pueden ver gratis, con publicidad y streaming (sin posibilidad, en principio, de almacenar los ficheros) muchas series y contenido premium. (Antonio lo comentó hace tiempo algo más a fondo).

¿Qué sucede? Que Hulu decide borrar series, dejan de estar disponibles. La gente se enfurece. Temporalmente la empresa ha dado un paso atrás. Pero volverán a caminar al frente y las volverán a quitar, porque si son series con poco volumen de tráfico y no tienen suficientes anunciantes, las van a quitar como las quitan de la TV (al fin y al cabo, este ecosistema de propiedad intelectual hacen que la televisión 2.0 sea un asco). Nada que no hayamos explicado ya en ¿Quién dice que queremos streaming?, en La jukebox global y con mucha más profundidad en el libro (La sociedad de control).

Martes, 13 January 2009 @ 13:12

DRM a cambio de privacidad

Soy de los que están absolutamente en contra del DRM. De esos que opinan que mis derechos digitales no necesitan tu gestión.

Mis derechos digitales no necesitan tu gestión

Por eso siempre pensé que Steve Jobs es un encantador de serpientes, un vendedor habilidoso y taimado. Un hipócrita que ahora quiere convencernos de que la culpa de que en su tienda las canciones llevasen DRM no era de él. Cuando su empresa mete DRM a todo su software.

Por eso cuando vi la enésima noticia acerca del fin del DRM en iTunes me sonreí para mis adentros con malicia. La malicia que demuestra el que sabe que el que anuncia eso está simplemente jugando al gato y al ratón. El único comentario al respecto que firmaría al 100% es el de Sergio en Barraquito.

Ahora resulta que Apple iTunes va a continuar haciendo lo que ya hizo cuando ya evaluó la posibilidad de subir los precios a cambio de quitar el DRM: introducir datos personales en esos ficheros. La propuesta es, sin duda, elegir entre diferentes opciones con las que nosotros nunca podemos ganar: o te quedas con el DRM (mal) o sacrificas tu privacidad (mal) o sacrificas tus derechos (compartir, mal).

No es la primera vez que Apple iTunes actúa así. Objetivamente, podemos pensar que en el pasado Apple tanteó la posibilidad de subir el precio de las canciones e hizo pruebas a ver si eliminar la protección anticopia era anzuelo suficiente para que la subida fuera aceptada y si la violación de la privacidad que se introducía en el proceso no era motivo suficiente para que este encarecimiento fuera rechazado. Visto en perspectiva parece claro: el experimento fue un éxito. Por eso quitan el DRM, por eso suben el precio. Por eso tu privacidad (en el caso de que seas un cliente masoquista dispuesto a pagar por un servicio que te trata, de partida, como un criminal) se va al carajo.

Y dirán que hay software para eliminar eso y mil excusas más. Yo les diré que la contratecnología (y ese tipo de hacks lo son) no es una solución sostenible. Es un parche útil pero que hay que empezar por no necesitar: consiguiendo que nuestras libertades estén defendidas o, de manera mucho más efectiva cuando conseguir que el Estado defienda nuestras libertades no es viable -y en la UE no lo es-, no apoyando con tu dinero modelos de negocio que no te respetan. Cada euro que gastas apoya algo, ¿has pensado alguna vez qué tipo de negocios estás apoyando?

Esta amenaza latente (vigilar si compartes y castigarte si lo haces) encaja perfectamente, por cierto, en la nueva doctrina de los 3 avisos por la que al parecer van a apostar los Estados Unidos.

Y todo ello cuando existen métodos gratuitos para descargar música, métodos eficientes en los que el ecosistema digital muestra toda su potencia y que podrían ser una ventaja para todos si los Estados dejaran de torpedarnos.

*** Relacionado:

Sábado, 23 August 2008 @ 14:41

Mis derechos digitales no os necesitan

No al DRM

He gastado unos minutos con Inkscape para hacer la imagen que adorna este post. Es un eslogan en inglés que me encontré hace algún tiempo por algún rincón perdido de la web de Open Rights Group.

La próxima vez que compren algo (hardware, música, películas, software) con DRM y descubran que no les obedece a ustedes sino a su verdadero dueño, que no son ustedes (for your safety, dice el encantador de serpientes, y yo me lo creo, ¿sabes?), en lugar de patalear por lo mala que es la empresa (bueno, si es Apple eso no sucederá ni aunque se congele el infierno) acuérdense de que ya sabían que lo que compraban no era un reproductor de mp3, sino una puta mierda. La próxima vez que alguien les cobren 20 euros por darles algo que ya habían pagado, dénse cabezazos contra la pared porque se lo tendrán merecido. Eso en lo referente a cacharros.

Por otra parte, en un mundo justo, en el que «la ley» actuase de verdad, hace tiempo que el gobierno habría multado a todos los que se empeñan en vender DVDs, Blu-rays y CDs de audio (también en formato digital) que me impiden hacer uso de mi derecho de copia privada con la excusa de defender la propiedad intelectual y «facilitarnos» cumplir la ley que la regula. Se da la casualidad de que la LPI me permite copiar todas esas cosas para mi propio uso, así que hasta el momento los únicos que incumplen la ley son ellos, que no me dejan.

La cosa es que ya sabemos todos quién de los sentados a esta mesa no tiene a nadie que lo defienda; ellos se buscan y se apoyan entre ellos. Nadie está de nuestra parte.

¿Qué quieren que les diga? Mis derechos digitales no necesitan que ellos los gestionen restrinjan. Yo me pillé un Meizu y estoy retocao de contento escuchando la música en el formato que me da la gana. Y el que me espere ver pagando por un Blu-ray que ni siquiera podré reproducir en mi portátil ni usando mi sistema operativo, es que no me conoce.

Es una cuestión de principios, y no los compro porque ese modelo no se corresponde con lo que es mejor para todos.

¿Ha quedao clarito?

Martes, 3 June 2008 @ 08:32

Apple y el futuro de internet

«Piensa que esos dos inventos -iPhone y Apple II- fueron lanzados por el mismo hombre, las revolución que cada uno inauguró es radicalmente diferente. El Apple II era la quintaesencia de la tecnología generativa. Era una plataforma. Invitaba a la gente a jugar con él. Los aficionados escribieron programas para él, los hombres de negocios comenzaron a vender software para él. Jobs (y Apple) no tenían ni idea del modo en que su máquina sería usada. Ellos tenían su visión, pero afortunadamente para ellos, nada limitó a la máquina únicamente a la visión de sus fundadores. Apple ni siquiera sabía que VisiCalc estaba en el mercado cuando se percató de que las ventas de Apple II se disparaban. El Apple II fue diseñado para las sorpresas -algunas muy buenas (VisiCalc), y algunas no tanto (los inevitables y frecuentes bloqueos del sistema).

El iPhone es el opuesto. Es estéril. Más que una plataforma que invita a la innovación, el iPhone viene preprogramado. No tienes permiso para instalar programas al dispositivo todo en uno que Steve Jobs te vende. Su funcionalidad está capada, y Apple lo puede cambiar via actualizaciones remotas. Más aún, a aquellos que se las apañaron para jugar con el código para desbloquear el iPhone, Apple los amenazó (y luego cumplió la amenaza) con transformar el iPhone en un iLadrillo. La máquina no estaba pensada para ser generar innovación más allá de la innovación que Apple (y su socio en exclusividad AT&T [NdT: en los EE.UU.]) quería. Mientras el mundo entero innovaba para el Apple II, sólo Apple innovaría para el iPhone.»

- Jonathan L. Zittrain, The Future of the Internet (and how to stop it)

Por eso no me gustan los productos de Apple y estoy harto del iPhone, ¿en qué momento nos convertimos en la propiedad intelectual de Apple para que nos digan lo que podemos y no podemos hacer? Nunca me convertí en su propiedad intelectual, y no pienso pasar por ahí.

Miércoles, 23 April 2008 @ 12:25

MSN Music, Microsoft y el DRM que nos deja huérfanos

El director de servicios de vídeo y entretenimiento de Microsoft ha anunciado que el 31 de agosto de 2008 los servidores de claves que validan los archivos con DRM descargados (previo pago) del servicio de microsoft dejarán de funcionar (Ars). Quien quiera seguir reproduciéndolos después de esa fecha tendrá que transferirlos a su destino final (digamos, una nueva computadora) antes de esa fecha y bajar la licencia que lo activa.

Si pasada esa fecha decides cambiar de computadora, o reinstalar windows. Díle adiós a tu música.

¿Recuerdan el cierre de la Google Video Store? Éste caso es idéntico, esta vez a manos de Microsoft. Aquel al final se solucionó «más o meno» debido a la presión blogosférica, pero había una solución más sencilla: que los archivos no trajeran restricciones.

Por supuesto, lo que consumes es lo que realmente estás apoyando. Creo que en España la tienda no funcionaba (no se sorprenderá nadie de que no haya comprado nunca), pero si te han cogido con música de este tipo en el pc, que sepas que no me da ni chispa de pena lo que pueda pasarle a tu música. Son los clientes, que acceden y pasan por el aro, los que sustentan estas imposiciones y este modelo tan restringido.

Jueves, 27 March 2008 @ 09:45

La jukebox global

Pasar de un modelo de venta a un modelo de suscripción es la mayor de las ambiciones de la industria del copyright; su sueño dorado. Vende suscripciones siempre que puedas, dicen. Este modelo de subscripción es también conocido como el modelo de la jukebox o la jukebox global, en alusión a la clásica máquina de música en la cual se introduce una moneda y suena una canción a elección del pagante. En internet y en la actualidad el modelo de jukebox está encarnado en los sistemas de streaming, el mismo streaming que no nos gusta en absoluto (precisamente por este motivo).

El modelo de la Jukebox pretende, por otra parte, sustituir al DRM que poco a poco ha ido perdiendo apoyos y constituye una huida hacia adelante por parte de la industria. Pero un modelo tan terriblemente injusto por la desigualdad que crea tiene, necesariamente, que ser vendido adecuadamente: la simplicidad que ofrece el desentenderte de organizar los archivos es ese señuelo; ahora «simplemenente» los descargas de nuevo. Nadie te comenta que entonces dependes totalmente del proveedor, nadie comenta porqué precisamente ahora que para nosotros es más fácil almacenarlo todo (los discos duros son enormes y no hay que estar volcando todo en cd's ni dvd's todo el tiempo), por qué precisamente ahora, se impulsa estos sistemas de streaming con tanta fuerza mediática. Evidentemente alguien (la industria) guarda sus cartas y presiona nuestra jugada.

En el modelo convencional la opción por defecto sería siempre guardar los datos, sean datos de audio (como una canción, un programa de radio, o un podcast) o de vídeo (como una película, un pequeño vídeo de youtube o una noticia informativa). Una vez decidamos que no queremos volver a verlos tendríamos libertad para eliminarlos, pero si decidimos volver a verlos podremos hacerlo sin depender del nodo que nos sirve los datos.

En el modelo de la jukebox, cada vez que queremos oir algo tenemos acceso a ello de forma remota, por tanto hay un servidor que controla absolutamente la transacción. Además, el DRM que suelen incluir estos ficheros hace técnicamente inviable para muchas personas su disfrute, los subyuga a las condiciones del emisor y el precio deja de ser justo para ser impuesto.

Con el aumento de las capacidades de transmisión de datos a través de internet se ha potenciado en los últimos años la emisión de datos en streaming, amparándose en la idea de que no necesitas almacenar esa canción o vídeo ya que apenas tardarás nada en volver a acceder a la red y acceder a los contenidos de nuevo. Se oye una canción o se ve una película pero ésta no se almacena permanentemente en nuestro sistema. Si se alcanzara un punto en que nadie tuviera un almacén de datos local, para acceder a una determinada información habría que ceder a las condiciones impuestas por la industria. Por lejano que pueda parecer, el sistema de «la jukebox global» va ganando terreno poco a poco, aunque de forma inadvertida. Un ejemplo fue el anuncio, aplaudido desde muchos sectores, de Last.fm de permitir oir la canción que se quiera un número limitado de veces; estos archivos tienen DRM pero seguramente habrá quien acepte este sistema y deje de tener almacenada su propia copia no restringida del fichero. Otro paso podría tener lugar en los próximos días de confirmarse los rumores que apuntan hacia Apple ofreciendo un sistema de suscripciones a través de su servicio iTunes junto con la compra del iPod (ArsTechnica). iTunes actualmente permite descargas de pago de música con DRM sobre la que el que paga no tiene casi ningún derecho ni libertad de uso. Además constituye un nuevo intento de vender a una persona algo que no está intentando comprar: si quiero un iPod quiero un iPod, no pagar una suscripción para escuchar música cargada de DRM.

Este modelo, que puede parecer lejano a muchas personas, está más asentado de lo que parece y se consolida con cada reforma legal que tiene lugar en este ámbito. El problema es que una vez se cancela la suscripción se pierde todo acceso a los ficheros, incluso a los que tuvieras almacenados localmente, como sucedió con la Google Video Store. En aquel caso la presión popular y el daño a la imagen de la marca que conllevaron las protestas guiaron a Google hacia una rectificación, la próxima vez podríamos no tener tanta suerte.

Los modelos de suscripciones en general, y la jukebox en streaming en particular, son un modelo a evitar en todo lo posible. Un buen día podríamos no tener otra alternativa que la dependencia de muy pocos agentes que además demuestran no tener respeto por nada que no sea el dinero contante y sonante.


El libro:
La sociedad de control, Jose F. Alcántara
La sociedad de control
es el título de mi primer libro. Puedes ver algo de información sobre el mismo y descargar la edición digital en la página que le he dedicado.

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