Videovigilancia


Jueves, 7 May 2009 @ 07:42

¿Cuánta seguridad necesitamos?

¿Cuánta seguridad necesitamos?
¿Cuánta seguridad necesitamos?
Vota en las elecciones europeas del 7 de junio.

Esta foto fue tomada en Estocolmo el pasado finde y nos la ha enviado Sergio (que fue quien la tomó, ¡muchísimas gracias!). El cartel que podemos ver forma parte de la campaña institucional a favor del voto en las próximas elecciones europeas del 7 de junio.

Da envidia. Da mucha (mucha) envidia que allí la seguridad y las libertades sean parte coherente (y no como mero condimento de la política del miedo) del discurso político. Y los partidos políticos sólo se mueven por el interés. Lo que verdaderamente da envidia es que la seguridad y las libertades sea un tema capaz de movilizar al electorado (y de decidir su voto) en aquel país; algo tan evidente que hasta el poder parece haberse enterado.

En una Europa cada vez más totalitaria donde el estado del bienestar se tambalea, donde la institución más poderosa (sobre la que recae la iniciativa legislativa) no es elegida democráticamente, donde el p2p se utiliza como ariete para tumbar la libertad en la red, donde las comunicaciones son registradas y espiadas por cada vez más estados (entre ellos el sueco), que la campaña institucional se pregunte «¿cuánta seguridad necesitamos?» a la vez que enseña tres señales de peligro con la videocámara, la huella dactilar y un agente de policía me parece un ejercicio de reflexión sano y necesario.

En efecto, la seguridad no es algo que se pueda medir como una magnitud absoluta. La seguridad perfecta no existe (o quizá sí, pero entonces nos volvemos a la cueva y no salimos de ella en lo que nos reste de vida, si es que eso es vida). La seguridad es algo que alcanzamos tras sopesar el precio a pagar (en dinero y en libertades) por las medidas de seguridad a utilizar. Hace ya muchos años que los Estados han olvidado resolver esa ecuación, olvidándose de los costes en derechos civiles (difícilmente ponderables) y aprobando normas cada vez más restrictivas en nombre de una hipotética seguridad.

Olvidaron preguntarnos si estamos dispuestos a pagar ese precio. O quizá no lo olvidaron y lo que hicieron fue evitar la pregunta y obviar (de forma errónea) la respuesta.

Y el cartel me sigue dando envidia. Porque es un ejercicio de reflexión tan sano y a la vez tan profundamente irrealizable en mi contexto diario que da, como ya he dicho, mucha envidia.

Por lo demás, por ir terminando, y pese a que me parezca un ejercicio sanísimo, recomendable y hasta envidiable, estoy muy muy desesperanzado con la UE, sus instituciones, su falta de democracia y con el hecho de que nos estén arrebatando nuestras libertades. No creo que votar en unas elecciones que ni siquiera sirven para elegir la institución de mayor poder sirva para mucho (ni para poco). Es un timo democrático. Dicho esto, al menos me alegró que en alguna parte la seguridad y la privacidad estén en la agenda pública.

Miércoles, 22 April 2009 @ 00:12

Málaga y la videovigilancia sin sentido

videocámaraHoy un post glocal. Dos años después de que fueran instaladas las videocámaras del centro de Málaga, la policía llega a la conclusión de que no disminuyen los robos sino que los expulsan a las calles adyacentes. Lo cuenta 20 minutos y lo descubro gracias a Fernando Tricas.

Bien, ¿alguien se sorprende? Hace ya mucho que comentamos que en otras ciudades como Londres ya se ha llegado a conclusiones similares. También en Reino Unido, el aumento de vigilancia en los pubs «para evitar peleas» desembocó, así mismo, en un aumento de violencia doméstica, con lo cual se probó que tampoco este método estaba reduciendo la criminalidad en los pubs, sino trasladándola al hogar.

Curiosamente, y al hilo de esta noticia en Málaga, ayer leíamos en Rue89 que en algunas ciudades de Francia, como Amiens, se plantean ahora eliminar las videocámaras ya que mantenerlas cuesta un montón de dinero al erario(*) y tampoco han observado mejoras en la seguridad. Málaga incluso se plantea instalar más cámaras (se anunció hace algo más de un mes).

Y no me sorprende que en Málaga quieran instalar más cámaras, ya que a pesar de estos antecedentes que prueban ampliamente la ineficacia del sistema (y lo nocivo que es por el desperdicio de recursos que supone y la falsa sensación de seguridad que generan; el teatro de seguridad del que hemos hablado otras veces) se estima que la vigilancia ha crecido un 50% en estos dos últimos años.

¿Se puede estar gestionando peor todo este asunto de la videovigilancia?

Relacionado:
Y aún hay otra cuestión pendiente: aún podemos ver las videocámaras, ¿y el día en que no podamos verlas? (bien porque sean diminutas o bien porque desarrollemos tolerancia a las tecnologías de control).

Nota al pie:
(*). Erario. Porque se dice erario, y no erario público, como estoy harto de leer por ahí. El erario siempre es público. ¿Ha quedado claro? Ahora llámenme talibán lingüístico, pero tenía que aclarar eso porque me comen los demonios cada vez que leo erario público por ahí, como si hubiera erarios privados en alguna parte.

*** Editado para añadir (unos minutos después): Antonio Ortiz comenta el caso concreto de Málaga, también de forma glocal, y opina más o menos en el mismo sentido que yo.

Miércoles, 18 March 2009 @ 20:02

El día en que no podamos ver las videocámaras

Vivimos una época curiosa. La vigilancia a la que estamos sometidos crece incesantemente de la mano del estado que pretende defenderse a sí mismo de unos ciudadanos que ya no necesitan sus relatos épicos ni sus medios de comunicación centralizados y de las grandes corporaciones que se empeñan en convertir la vida privada de las personas en un producto comercial del que obtener mucho, muchísimo, dinero. Y todo ello sucede a pesar de que somos conscientes de ello.

Una de las amenazas más visibles para nuestra privacidad, desde luego no la única, que encuentra un mayor eco entre las personas que deciden oponerse a este control son las cámaras de vigilancia. Y eso es así precisamente porque somos conscientes de la instalación de nuevas cámaras. Simple y llanamente: las vemos. Las vemos en las paredes de nuestro edificio, en nuestras farolas, en nuestras carreteras. Las cámaras son visibles de una forma en que no lo son los chips RFID de nuestro pasaporte o toda esa información que almacenamos en servidores de grandes proveedores de servicio web. Tampoco las cookies malditas levantan los brazos para gritar que están ahí espiando y analizando cada click que hacemos.

Todas esas amenazas, excepto la videovigilancia, pasan muy inadvertidas en la agenda pública. Y ello se debe únicamente a que aún podemos ver las cámaras. Es posible que muchos no crean necesaria la protesta (el modo en que se nos venden estos sistemas de vigilancia está diseñado para ello), pero aún ésos son conscientes de que los sistemas de vigilancia están extendidos.

No es otra cosa sino la mera consciencia de su existencia el hecho que hace empuja a Facebook a las conversaciones sobre privacidad. Facebook puede representar un problema de privacidad, pero no es el peor al que nos enfrentamos. Es, y éste es el quid, uno de los que tenemos más presentes. Simplemente porque los vemos. Buscamos nuestro nombre y nos encontramos por ahí.

Volviendo al hilo. ¿Qué sucederá el día que no podamos ver los nuevos dispositivos de vigilancia instalados? Sencillamente, habremos perdido la ocasión de generar esa necesidad de defendernos contra esta reducción de nuestros derechos. Una vez estos sistemas (incluidas las aún visibles cámaras) pasen inadvertidas a una gran porción de población, la posibilidad de involucrar a estas personas en una defensa de sus derechos frente a este control serán pequeñísimas. Así fue en la ineficaz protesta contra la desmedida extensión de dispositivos y documentos oficiales con RFID.

Por eso me ha llamado la atención, de forma positiva, que en París los vecinos estén poniendo el grito en el cielo por la sustitución de los paneles publicitarios convencionales por otros que tienen cámara incorporada y están dotados de la posibilidad de ver quién los mira.

Los paneles pasan por ser simples herramientas optimizadas para la medición publicitaria y diseñadas para separarte mejor de tu dinero, pero son también herramientas de control que mal usadas, ponen a toda la población bajo una excesiva presión vigilante. Por cierto, este tipo de anuncios no son nuevos. Estoy seguro que hace mínimo dos o tres años que en ¿Quién vigila al vigilante? nos hablaron de ellos, pero no encontré el enlace. (Actualización, nos comentó Acalpixca y nos dejó los dos enlaces (primero y segundo) a este asunto. ¡mil gracias!)

¿Qué pasará el día en que nos instalen paneles con cámaras que sean aún más pequeñas y no podamos verlas? No protestaremos. No se puede protestar por aquello que no se conoce. Pero las cámaras nos verán pasar igual. Vigilantes, ojos mecánicos para un futuro mejor.

Viernes, 23 January 2009 @ 08:39

Videocámara recortable

En Trends now [fr] (gracias, angeld) encontramos un recortable con el que hacer una videocámara de esas que en cantidades ingentes (aunque sin mucho éxito) tapizan nuestras ciudades.

Tiene el siguiente aspecto:

Videocámara de cartón

Recortable para hacer videocámara

Desde Antlor.com te puedes bajar el PDF para imprimir y recortar.

En general, no acaban de gustarme estas cosas. Contribuyen al desarrollo de tolerancia a las tecnologías de control al convertir en cotidiano un objeto que no debería serlo en absoluto (sobre este asunto se han hecho hasta chistes). Al fin y al cabo, las cosas con las que juegas no pueden hacerte daño. ¿o sí?

Viernes, 16 January 2009 @ 12:15

La AEPD podría multar a Alcampo por espiar a sus trabajadores

El aviso lo da FACUA en su página web: Protección de Datos multará con 60.000 euros a Alcampo por colocar cámaras a sus trabajadores. La denuncia ha sido hecha contra Alcampo Ferrol y lo he descubierto gracias a un aviso recibido en el correo electrónico.

Supuestamente, Alcampo violó el artículo 5 (5.1, 5.2, 5.3) de la LO de 15/1999 al instalar cámaras de vigilancia para espiar a sus trabajadores sin avisarlos ni a ellos ni a sus representantes legales. De momento, no sabemos nada más aunque ya sabemos que Alcampo ha admitido previamente haber instalado al menos 3 cámaras en estancias privadas de los trabajadores.

Esto no hace más que demostrar que ciertos usos de las tecnología conllevan pagar un precio demasiado elevado. En este caso, la instalación de las videocámaras sirvió únicamente para quitar a los trabajadores la posibilidad (hasta entonces no recriminado, según cuentan) de comer algo breve apartados del público durante el horario laboral. Quizá el responsable sintiera que exprimiendo a sus trabajadores éstos rendirán más, ¡qué percepción más equivocada! Alguien debería decirle que en lugar de culparlos a todos y quitarles su intimidad debería, simple y llanamente, no contratar más a los que no cumplan su parte del contrato (que dudo mucho que sean ni tan siquiera una mayoría de ellos).

Estaremos atentos a ver cómo se soluciona este asunto, que recuerda terriblemente al caso de LIDL destapado por Stern en Alemania hace unos meses. En aquel caso, LIDL fue condenado y multado con 1.5 millones de euros. No creo que a Alcampo le vaya mucho mejor, pero ya veremos cómo acaba.

Viernes, 16 January 2009 @ 11:28

Radares en todos los rincones del país

- "¿Por qué los radares siempre se sitúan en grandes rectas y rápidas carreteras?"
- "No se preocupen, si las cosas se hacen bien, Tráfico tendrá radares en todos los rincones del país", sentenció Pere Navarro.

Podemos cambiar la palabra radares por cualquier otra que nos guste (controles policiales, videocámaras, detectores de RFID, puertas biométricas, ...) para descubrir el verdadero calado de la respuesta chulesca del señor Navarro a la pregunta que se le formulaba.

Yo discrepo: a mí no me parece que podamos decir, si tráfico instala radares en todos los rincones del país, que las cosas han salido bien.

Por cierto, ¿recuerdan que a los pocos días de ser nombrado director de la DGT a este hombre lo trincaron incumpliendo sistemáticamente los límites de velocidad? No lo multaron, de algo sirve ser jefe.

(Gracias, Rubén)

Jueves, 31 July 2008 @ 18:22

Globo contravigilante

He aquí un nuevo sistema de evitar que nos graben.

Englobando a las cámaras

La imagen en sí es una intervención creativa de William Lamson que he visto en Recogedor, un blog fantástico con muchas ilustraciones interesantes.

Evidentemente, no sirve más que como expresión artística: las cámaras nos grabarán igual, tan sólo con poner un ventilador junto a la cámara. Pero estoy de buen humor, tengo fin de semana largo y me apetecía compartir una imagen simpática. No es la sección más importante del blog, pero aún hay algunos posts distendidos si (por una vez) no quieren leer malas noticias :)


El libro:
La sociedad de control, Jose F. Alcántara
La sociedad de control
es el título de mi primer libro. Puedes ver algo de información sobre el mismo y descargar la edición digital en la página que le he dedicado.

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