Neutralidad de la red
Google Instant, infraestructura y paradoja del control

Google ha presentado su nueva función: Instant. Ahora las búsquedas se realizan en tiempo real, conforme se teclea.
Dicen desde Google que con ello se ahorran entre 2 y 5 segundos por búsqueda. Parece una cantidad pequeña pero no es insignificante y dos cuestiones surjen de forma inmediata:
- En la búsqueda por el tiempo récord en el que conectar dos nodos cualquiera de una red que no para de crecer, ¿dónde está el límite en el cuál la paradoja del control de Internet se vuelve desproporcionadamente grande?
- Al depurar su sistema al máximo, optimizando el tiempo necesario para realizar una búsqueda, arañando cada segundo necesario a base de infraestructura, ¿cómo de importante es el golpe que Google asesta? ¿Cuánto se eleva la barrera de entrada a un sector en el que para competir con el gigante hace falta cada vez más máquinas y más infraestructura? ¿cuántos potenciales competidores se quedan fuera de juego con cada segundo que Google consigue arañar a esa búsqueda promedio?
Hay ámbitos en los que Google no ha alcanzado el nivel de sus rivales, pero hay otros en los que, de momento, parece intratable y demuestra ser capaz de seguir innovando para que no le alcance nadie.
La ofensiva contra la neutralidad

El lunes Telefónica, cuyo papel central le obligaba a ello, daba el pistoletazo de salida: El modelo actual de Internet no es sostenible.
Hoy son los presidentes de Vodafone y Yoigo los que se lanzan a la palestra.
No creo en las casualidades: no veía unas declaraciones tan simétricas y tan simultáneas desde que dejé de prestar atención al precio de unos SMS cuyos elevado precio siempre fue comparable únicamente a lo inevitablemente idéntico del mismo fuera cual fuera tu operador.
Las operadoras parecen haber puesto en marcha la matraca de las operadoras para que el Estado, tras un cortejo que está durando años, rompa la neutralidad de la red a favor de ellos. La pésima idea sobre la que hablábamos recientemente: destrozar la neutralidad y la competencia que permite, para favorecer a los de siempre.
Pero ya sabemos la tradición de los gobiernos de España tomando decisiones que resultan ser pésimas, así que habrá que tener cuidado. La maquinaria propagandística de las operadoras ya se ha puesto en marcha.
En La octava planta de la Cadena Ser
El especial coordinado por Rosa Jiménez que publica el El país sobre neutralidad de la red, y en el que hemos aportado el artículo de análisis (Una pésima idea), está sirviendo para que se hable más de este asunto tan importante, que merecidamente vuelve a estar en boca de todos.
Esta noche a las diez estaremos en La octava planta de la Cadena ser hablando sobre neutralidad de la red.
En los medios
Hoy se puede leer en el El País un especial sobre neutralidad de la red. En él David y yo, en nombre de Las Indias, firmamos una pieza. Se titula Una pésima idea, se puede leer aquí en la versión online, pero también aparece en la edición en papel de hoy :)
Quiso la casualidad que escribiéramos el artículo sin conocimiento del escandaloso movimiento entre Google/Verizon, que se anunciaría unas horas después, y sobre el que todo desmentido parecen excusas baratas. Hablar sobre Neutralidad de la red no podría ser más pertinente.
Además de eso, en el programa Siglo 21 de Radio 3 estaré hoy lunes de 12 a 1 hablando de RFID, de su uso y sus implicaciones. Otro tema de actualidad estos días, sin duda.
Y por ahora esto es todo. Próximamente más :D
Hadopi, el p2p y el impuesto revolucionario
Muy sorprendido me he quedado al ver el nuevo servicio que Orange ofrece a sus clientes en Francia. Como sabemos, en ese Estado entró en vigor hace ya meses la ley Hadopi, que permite desconectar a los usuarios de Internet si son cazados reiteradamente (3 avisos) utilizando programas p2p. Es la ley que inicialmente conocimos como Ley Sarkozy.
Pues bien, la mencionada ley prevé que el cliente que tiene contratado acceso a Internet sea responsable de lo que se haga con ese acceso: ya sean acciones llevadas a cabo por él, por sus hijos, o por desconocidos que por alguna causa (¿robo? ¿pérdida?) tengan acceso a su ordenador. Esto, unido a las enormes multas por usar p2p que de forma miserable se han impuesto en otros países cuyo modelo está siendo importado a marchas forzadas mediante el ACTA, ofrecen un panorama aterrorizante. Miedo a que la acción de otro conlleve que te caiga a ti una de esas multas absolutamente desproporcionadas.
Es aquí donde el nuevo servicio propuesto por Orange entra en juego. Orange propone cobrarte 2 euros por bloquear sistemáticamente el acceso a redes p2p de tu conexión a internet (Rue 89).
Párrafo aparte porque la idea anterior no es fácil de asimilar. Pagar para que te bloqueen parte de la conexión. Es una perversión. Mucho peor que el fin de la neutralidad de la red como siempre lo temimos (que consiste en pagar para que te desbloqueen partes de la conexión). Es una perversión, claramente, del tipo de las que tienen lugar sólo porque hay leyes diseñadas de forma perversa, que consideran al usuario culpable a priori y que amparadas en condenas injustas y en la manipulación mediática de las mismas (manipulación porque en la mayoría de estados de la UE una condena similar simplemente no es posible acorde a las leyes vigentes) crean el entorno apropiado para que el miedo se apodere de las personas.
Y así nos va, haciendo posible que Orange ofrezca productos maquiavélicos como éste, aunténticos impuestos revolucionarios para «garantizar tu seguridad» con los que Orange siempre gana: si el cliente paga, porque paga, y si no paga, porque el responsable según Hadopi es el cliente. Productos ofrecidos al amparo de leyes hechas para inspirar temor antes que respeto. Y ése es el problema: cuando el Estado está convencido de que es mejor ser temido que ser respetado, toda respuesta comedida no tiene lugar. Sólo hay hueco para la prohibición.
[Escribí este artículo el día 13, por error le dí a guardar sin publicar y si no llego a leer ahora mismo en el blog de Barraquito sobre este mismo tema, lo habría dejado así creo que de por vida... Cada día estoy más despistado.]
1 GB al mes debería ser suficiente, ¿para siempre?
Cuando leo los términos en que se está debatiendo la entrada del internet en el móvil y, principalmente, el tipo de tarifas ofertada por los ISP, no puedo sino pensar que el fin de las tarifas planas está ahí al lado: en la llegada de Internet al móvil se está haciendo una cogida a la inversa. No es que Internet llegue al móvil, es que el móvil alcanza a Internet, trayendo consigo la misma la cultura de pago habitual en lo móvil.
Pongamos por caso el ejemplo de los planes de datos ofertados en EE.UU. Estas tarifas, como las que se ofertan en estas latitudes, no son planas sino que tienen límite de descarga a partir del cual te bloquean la conexión ralentizándola al máximo o te aumentan el coste.
AT&T ha anunciado sus nuevos planes de datos, eliminando las últimas tarifas planas de datos, incluso las que eran realmente caras. No más tarifas planas, es el mensaje transmitido por el antiguo monopolio público estadounidense y uno de los mayores ISP del mundo. En GigaOM comentan los cambios.
En ese post se argumenta que el límite de 2GB mensuales parece correcto porque «el 95% de los clientes no alcanza ese límite». Cada vez que alguien me justifica los límites de descarga me acuerdo de los tiempos pre-tarifa plana y me acuerdo de la famosísima frase erróneamente atribuida a Bill Gates según la cuál «640 kb de memoria deberían ser suficientes para siempre».
Con una sutil diferencia. Una vez los operadores logren implantar topes en las tarifas y segmentar el mercado, será mucho más difícil volver a conseguir que implanten tarifas verdaderamente planas. No es como un pacto en el cual, cuando la tecnología les permita ahorrar costes, el ISP te regalará la tarifa plana. No: el ISP estrujará el limón mientras tenga jugo. El fin de las tarifas planas hace que el limón, de repente, tenga mucho jugo.
Por eso estoy tan en contra de estas cosas. Porque cuando uno comienza a tener que mirar el consumo de datos, acaba por una parte usando menos la red (freno a la innovación) y por otra mirando con buenos ojos planes como Facebook 0 (info y comentario al respecto), que permitirá que el usuario acceda de forma gratuita sólo a la página de Facebook, ya que será éste el que sufrague los costes al ISP. Y la neutralidad de la red, perdida en el tiempo como lágrimas en la lluvia.
*** Nota: La atribución no es errónea, lo que sucede es que Bill Gates nunca hizo referencia al «siempre» que ridiculiza la frase, sino que se refería al estado de las cosas en aquel momento (corría el año 1981).
El final de la web abierta
JA Millán comenta en su blog un artículo de Virginia Heffernan en el New York Times. El final de la web abierta, como el final de la neutralidad de la red (Facebook 0) y el fin de las tarifas planas parecen más cerca que nunca estuvieron. Pensándolo bien, no se ve tan descabellada aquella predicción mía de hace ahora dos años. La cultura de pago del móvil ya pasó a las App Stores (todos quieren tener una) y de ahí a las nuevas tablets, aunque éstas aún no sean ordenadores independientes están cada vez más cerca de un pc completo. Parece que esta vez el envite es alto, ¿estaremos a la altura para resistirlo?






