Aeropuertos

Policías armados en los aviones europeos

El parlamento europeo ha aprobado una nueva reforma de las «normas de seguridad» aeroportuarias. En esta ocasión han aprobado la posibilidad de que en los aviones embarquen agentes especiales completamente armados. Lo he visto en EuroNews pero una búsqueda rápida me lleva a la BBC.

El estado secreto y los ciudadanos transparentes

A estas alturas resulta trivial explicar que la fiabilidad de todo sistema político se mide en el grado de transparencia que poseen sus instituciones y sus cargos públicos. Igualmente, después de los escándalos de la KGB y de la STASI, parece trivial recordar que la seguridad de las personas se mide, entre otros parámetros, por el grado de desconocimiento que los estados tienen de sus actividades cotidianas. Y no hablo de los delitos más oscuros, hablar por el móvil puede resultar letal, si la personas equivocada tiene acceso a tus datos y te puede localizar.

Por eso me han llamado la atención diversos movimientos que he visto en los últimos días y que tratan de mantener ocultas las decisiones de los estados y adoctrinar a las personas para que piensen que esto debe ser así. Resulta paradójico que el mismo estado que nos trata de convencer de que nuestra privacidad no vale nada, quiera ahora transmitir el mensaje de que su privacidad (¿puede un estado tener tal cosa?) sí vale la pena cuidarla. Peor aún, lo hacen por nuestra seguridad. nos quiera convencer de que la seguridad está en la transpariencia ciudadana y en la ofuscación de las instituciones, cuando resulta que históricamente lo que más seguridad ha otorgado a los ciudadanos ha sido precisamente la lógica inversa.

El primero de estos movimientos tiene algún tiempo, aunque yo lo ví hace tan sólo una semana gracias a Pere: en el Reglamento (CE) n o 1546/2006 de la Comisión, de 4 de octubre de 2006 que modificó las medidas sobre seguridad aérea que entraron en vigor el 6 de noviembre de 2006 y de cuya ineficacia ya hemos hablado. Resulta que en el texto de ese Reglamento hay un Anexo que «en virtud del artículo 1 permanecerá secreto». Ese anexo podría decir «los niños gordos que lleven una PSP blanca no pueden embarcar y el policía podrá obligarlos a bajarse los pantalones», la verdad es que no lo sabemos porque no nos dejan leerlo. Pasen y vean.

El segundo lo vi ayer gracias a un post de Jorge Cortell. Hay una nueva campaña del Ministerio de Industria Comercio y Turismo que trata de educar a los niños (internetseguraenred.es). Lo hacen mediante un videojuego en flash en el que, por realizar acciones, te aparecen mensajes: «abriste un correo spam, mal hecho porque te hará perder tiempo y no sirve de nada» (esta mola), o otras más sorprendente como «tomaste una foto a unos policías: mal hecho, nadie debe conocer su identidad». ¿No da pánico ver tanta manipulación estatal en nombre de la educación? No es que tomar una foto no muestre la identidad de nadie (supongamos que ese hombre, fuera de servicio no quiere ser fotografiado y ese es su derecho), el problema es el mensaje: la pretensión, inculcada a los niños como si fuera la verdad, de que las fuerzas del orden deben ser anónimas y están por encima de las personas que les dan el poder es aberrante. Yo pensaba que la STASI había muerto con la RDA, pero parece que tan sólo le cambiaron el nombre.

Así que parece que nos dirigimos hacia un estado ofuscado con una ciudadanía transparente, un estado que oculta sus normas y a sus agentes pero que controla absolutamente todo lo que hacen sus ciudadanos. El caldo de cultivo perfecto para cocinar una sociedad bajo control.

Aeropuertos en estado de excepción

«Por razones absolutamente incomprensibles, en los aeropuertos europeos, y en los españoles de forma muy particular, ni existe límite alguno a la arbitrariedad ni al pequeño pero insoportable abuso, ni se conoce el marco legal que debería encuadrar y limitar las medidas de seguridad que se nos aplican. Y los ciudadanos, con una especie de cristiana resignación, lo aceptan prácticamente todo con tal de no perder el avión. Como si en cuanto nos acercamos a la zona de control ya no rigiera el estado de derecho, sólo el imperio de las órdenes de unos agentes uniformados sin otro fundamento ni otra base que su propia autoridad

- Ignasi Guardans, eurodiputado por CiU, escribe una columna en Público
(Las negritas las he puesto yo).

Libros de destrucción masiva

Sé que parece inverosímil, pero sin duda alguna esta sensación de inverosimilitud se debe a que aprendí a leer con Micho, en un colegio católico de esos que te obligan a llegar al instituto para saber que dios no existe.

Sucede que en los controles de seguridad de los aeropuertos han implantado un nuevo protocolo de seguridad que sin duda está encaminado a hacer del mundo que conocemos un lugar más agradable donde vivir, a rebajar el precio del algodón de azúcar para hacerlo accesible a las clases populares y a que ningún osado lector del Capitán Alatriste decida aporrear a la sobrecargo con su última lectura. Uno nunca sabe cuando alguien intentará en pleno vuelo convertir su último alfaguara de bolsillo en una poderosa toledana afilada para matar.

No se rían, cosas peores se han argumentado para no dejarnos subir líquidos, así que no sé de qué se sorprenden de que los vigilantes anden vigilando qué lee cada cual.

Claro que quizá más que de seguridad como tal, se trata tan sólo de ir añadiendo información a un nuevo campo que han abierto en la gran tabla de la vida en que se han convertido las enormes bases de datos policiales, empeñadas en conocerlo todo sobre nosotros.

Por si las moscas, si van a EE.UU. tengan mucho cuidado con los libros que deciden llevar (Wired, via P21). Y si van al Reino Unido no se lleven el libro de cocina del anarquista, ya saben que los pueden detener (acusados de terrorismo, hasta 56 días de prisión preventiva siempre que no existan cargos, viva la democracia).

Malos tiempos para la lírica. Para la de verdad, digo.

La comisión dice no a los líquidos en los aviones

Vía Microsiervos me entero que la petición del Europarlamento para permitir líquidos a bordo ha sido desestimada por la comisión.

Por aquí ya lo avisábamos el mismo día que comentábamos la decisión del parlamento, recordando que la comisión se la cisca sobre lo que el parlamento opine sobre las patentes de software, por ejemplo. Ello nos ayudó a moderar nuestro optimismo, algo que ahora hace que esto tampoco nos hunda demasiado. Ya se veía venir. La comisión, esa institución europea carente de todo control democrático, vuelve a oponerse al parlamento, que es «la voz del pueblo». [Lo pongo con comillas porque lo que es voz, la ciudadanía en Europa hace mucho que por no tener no tiene ni eco de voz que la represente].

Aeropuertos: Los líquidos podrían volver a los equipajes de mano

Lo leemos en 20 minutos:

El Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles una resolución en la que reclama al Ejecutivo comunitario que revise urgentemente el reglamento antiterrorista que impide a los pasajeros subir a los aviones líquidos, perfumes y geles, a no ser que éstos vayan en minúsculos frasquitos que quepan en una bolsa de plástico de un litro.

Parece que el europarlamento piensa que las molestias que provoca la medida no se corresponden con la mejora de seguridad. Por todos los dioses, aquí llevamos diciéndolo desde el primer día. Teatro de seguridad y presión comercial: pase por caja.

El teatro de seguridad en los aeropuertos y la falta de democracia

A estas alturas seguro que todos conocen las medidas ineficaces que con la excusa de la seguridad pero cuya finalidad es hundir a las compañías de bajo coste (cada maleta facturada supone un coste, esto les quita margen de maniobra e iguala los precios con las compañias caras convencionales) y apoyar las tiendas de duty free (que desde que no son duty free han perdido mucho), generando no pocos sentimientos de humillación entre los ciudadanos.

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