Archivo de categoría: Política

¿Impulsa la tecnología un mundo más conservador?

¿El acelerado avance tecnológico desembocará en una sociedad más conservadora? Envejecimiento poblacional, y nuevas élites meritocráticas incapaces de empatizar con los que no son capaces de prosperar en una sociedad cada vez más tecnificada son los principales argumetnos a favor. El tema, sin embargo, es complejo. Continúa leyendo

No es ciberguerra, es la sociedad de control

El artículo que publica Schneier sobre nacionalismo e Internet es una lectura imprescindible: describe cómo Internet prometía desterritorializar y acercar a las personas y, sin embargo, esa promesa está lejos de cumplirse cuando vemos el rampante nacionalismo en todos los … Continúa leyendo

Cambios discontinuos

Dominó

Estamos acostumbrados a pensar que ningún cambio social es realmente cambio. Que ninguna amenaza se materializa, que nada nos va a afectar a nosotros. Que el mundo siempre se ha estado desmoronando y nunca acabó por derrumbarse. Creo que hay mucho de la cocción de la rana en todo eso, pero podría ser sólo mi percepción.

Con esto en mente, leí ayer un post en Pseudópodo en el que reflexiona sobre los sistemas que, contraviniendo lo que solemos esperar, no muestran una respuesta proporcional y progresiva ante estímulos externos, sino que se mantienen apenas inmutados pese a la presión creciente que van recibiendo y, de repente, se hunden. El post termina con una cuestión que no es menor:

Es una idea inquietante: hay sistemas con discontinuidades catastróficas, y eso no se nota desde dentro. Si viviéramos en la torre, un segundo antes de que todo se hundiera estaríamos haciendo nuestra vida rutinaria. Justo como la hacemos ahora.

La pregunta que me surgió justo en al leer el post fue: ¿es posible no vivir en la torre? ¿los sistemas sociales y políticos son como esas funciones derivables que existen, son continúos y tienen un límite que vale lo que parece que va a valer en un momento dado o, por el contrario, son como ese Jenga en el que vas quitando piezas, se van descomponiendo sin que exista un cambio demasiado evidente para, un poco más adelante, derrumbarse de golpe?

Dicho de otra forma: ¿es posible que el fenómeno que hace posible que en Europa y EEUU se instaure una sociedad de control (y en otras partes del mundo, otros fenómenos igual de desagradables) se vuelva incontrolable alcanzado un cierto punto y el sistema se desmorone?

La verdad es que me da por pensar que sí: los sistemas sociales y políticos son catastróficos, se van rompiendo pero siguen renqueando y no acaban de morir. Digamos que son como esos motores de gasolina que siguen funcionando a trancas y barrancas aunque se les estropee una bujía, con tal de que un conductor avispado los lleve algo acelerados de ralentí. Pero si una nueva bujía comienza a fallar todo el motor se detendrá sin solución ni remedio.

Por eso nos encontramos que, a lo largo de los últimos siglos, procesos en el que muchos cambios se iban sucediendo sin apenas repercusión desembocaron sin que el poder lo previera en revoluciones que, en un periodo muy corto de tiempo y de forma a menudo traumática, cambiaron el panorama y el mapa social y cotidiano del entorno en que tenían lugar.

Parece factible pensar que un sistema en el que el Estado ha dejado de lado su papel cohesionador y se ha visto obligado a permitir la entrada de nuevos actores sea percibido como un sistema sano, pues grosso modo sigue respondiendo a ciertos estímulos (aunque de muy mala manera), se encuentre alarmantemente cerca del desastre, aún no siendo demasiado perceptible si uno no se detiene a observar. (Si bien no conozco a nadie de mi edad que me responda que sí, por ejemplo, cuando les pregunto si creen que el Estado les dará una pensión cuando se jubilen; y eso me parece suficiente percibir.)

Digamos pues que la evolución de un sistema social parece no ser derivable, ni siquiera continua. Nos faltaría saber si se trata de una discontinuidad evitable, y que todo cambie para que todo siga igual, de salto finito, con la que el aterrizaje sea doloroso pero el mundo como lo conocemos aún viva para contarlo, o de salto infinito, en la que el mundo como lo conocemos sufra una transformación de arriba a bajo.

Hagan sus apuestas, pero no olviden ninguno de los cambios que en los últimos tiempos se vienen observando. Continúa leyendo

Descomposición y la globalización real como alternativa

Ayer se publicaba un artículo más que interesante en la bitácora de las Indias. El título del artículo es De la globalización a la descomposición y justo al cierre podemos leer:

«Evidentemente las consecuencias son distintas en cada parte del mundo en función de su lugar en el mapa económico y político mundial. Lo que en EEUU genera el Tea Party en Venezuela genera el chavismo y en Palestina Hamas. Lo que en Somalia abre paso a una alQaeda local, en Michoacán da lugar a una filé negra. Lo que en Rusia produce el fenómeno Putin en EEUU y la UE se manifiesta como leyes tendentes a la sociedad de control. Pero en realidad se trata de la misma obra representada en distintos escenarios con distintos contextos

Me parece una perspectiva interesante para comprender diversos fenómenos que cada día capturan nuestra atención y que, quizá, sólo siendo contemplados en conjunto permitan comprender efectivamente el mundo en que estamos viviendo.

Se trata de la globalización mal entendida, a la forma en que la entienden los Estados, que no quieren ni hablar de libertad de movimientos para las personas y están siempre prestos a deportarte. La globalización real podría deshacerse de muchas de las rémoras que el desigual movimiento de dinero, mercancías y personas genera.

No es menos interesante el comentario de Natalia al mismo, que nos ayuda a entender porqué el Estado sigue intentando detener la sangría de traslados y deslocalizaciones a base de subvención (con todo lo malo que una subvención conlleva):

«Antes la administración podía esperar “recuperar” el territorio trayendo una fábrica que creaba cientos de puestos de trabajo, tirando un penalti. Ahora no quedan ya muchos penaltis que lanzar que recuperen el tejido económico y la cohesión social de un territorio.

Sin embargo, sí es posible crear las condiciones para la generación de un tejido empresarial globalizado, promover la globalización de los pequeños.»

En efecto y como nos recordó Goiri en su blog: todo lo que se debe pedir es la creación de un entorno que permita desarrollar la actividad de forma óptima, en libre competencia y sin favoritismos, en un mundo globalizado. Y ello sin importar (de hecho, especialmente en el caso de) que seas una empresa pequeña. Continúa leyendo

Más de doce mil millones al año

Leemos en Portaltic:

Actualmente el gasto de los gobiernos europeos en software asciende a 12.153 millones de euros anuales, lo que supone el 19% de todo el software adquirido en el continente, según datos de IDC.

Nos comentan cada día la necesidad de hacer recortes de gasto público, aunque personas con tanto criterio como Krugman pongan la voz de alarma cada vez que hablan de austeridad y recortes.

¿De verdad quieren hacer recortes a pesar de todo? Más de doce mil millones de euros al año es muchísimo dinero. El gasto de la administración en software cada año es una buena partida de la que recortar gastos sin mayores daños, si decidieran usar software libre.

Representa, además, una buena oportunidad para implantar, aunque sea con años de retraso, los estándares abiertos y el software libre en la administración. Es éste un debate que en Iberoamérica está en todo lo alto, ¿Europa cerrará los ojos una vez más? Continúa leyendo

¿La Europa de las libertades?

Europa, jardín vallado

Esta tarde tiene lugar en la Casa de América de Madrid uno de los actos que se celebran para conmemorar la clausura de la presidencia española de la Unión Europea. El acto se celebra bajo el título de una Europa para los ciudadanos Balance de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ante la sociedad civil.

El meme oficial es que la presidencia europea ha servido para salvaguardar las libertades de los ciudadanos de la UE. Hay gente que no lo tiene tan claro.

La realidad es que durante la presidencia española de la Unión Europea se ha aprobado el «Programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de “radicalización”». Documento 8570/10 de 26 de abril [pdf], aprobado en Luxemburgo.

El problema es que por radicalización se va a entender cualquier movimiento que no esté amparado y directamente bajo el paraguas de la política oficial de los Estados. Y el problema es que esa sospecha de experimentar un proceso de radicalización es algo tan vago y tan borroso que se lo pueden aplicar a cualquiera, someterlo a vigilancia intensiva y que todo sea perfectamente legal.

La misma presidencia que tenía planes desoladores para la red, ya en el mes de enero. La misma presidencia que está apretando para que haya penas de cárcel para las violaciones de restricción de copia sin ánimo comercial, en el marco del ACTA, y que impulsa una tasa Alierta de ámbito europeo. La misma presidencia europea que, pervirtiendo absolutamente los principios que rigen nuestro sistema jurídico –que no persiguen la venganza sino la reinserción–, pretende continuar vigilando a según qué criminales, incluso después de que hayan cumplido sus condenas.

Pues sí. La presidencia europea es la presidencia de las libertades: la presidencia de las libertades perseguidas y las políticas de control social, visto el legado de estos seis meses que justo hoy tocan a su fin. Continúa leyendo