Me envían al correo electrónico (
¡gracias!) un apunte en el que se explica que en una cadena de supermercados de Alemania es posible ahora pagar la compra identificándote con tus huellas dactilares (
Yahoo! News).
Se trata de la cadena de supermercados Edeka y el sistema requiere lo típico en estos casos y que tan poco nos gusta en este blog:
que te registres en el super y les dejes una copia de tus huellas digitales digitalizadas (valga la redundancia), tu dirección física y tu información bancaria, ¡casi nada!.
El sistema promete pagar en muy poco tiempo (vamos, la falacia lógica de siempre; eso mismo se nos promete con la
RFID y ya vimos que se ahorrarían unos 30 segundos por compra) y evitar problemas. ¿El precio? Tu privacidad y eliminar de la competencia a los pequeños vendedores (que no implementarán este sistema porque será caro y de los que seguramente no te fiarás con facilidad).
Por una parte todo lo que compres en el supermercado y pagues con este sistema (o con la tarjeta de comprador frecuente habitual) se almacena en tu perfil, les da información sobre cómo reaccionas a las ofertas y les ayuda a dirigirte publicidad dirigida cuyo único fin es conseguir que te gastes más de lo que necesitas. En la otra parte, a menos que te registres en todas las tiendas y supermercados (y no sé si le quieres dar toda tu información bancaria y tus huellas dactilares a todo el mundo) acabarás comprando siempre en el mismo supermercado, aunque sus precios sean más elevados. Ya se sabe que se acostumbra uno a ir sin dinero y luego paga allí donde no hace falta sacar la billetera. Les pasaba a nuestros padres con la tarjeta de El Corte Inglés, y les pasará a los que adopten este sistema.
Este sistema me gusta tan poco como me gustó el
pago sin contacto de Sony y precisamente por el mismo motivo: Nos dirigen
hacia un mundo sin dinero en efectivo y eso equivale a un mundo sin intimidad en el que cualquiera puede hacer una traza de tus compras y saber demasiado sobre tí (qué libros lees, qué shampú usas, si comes carne o nunca compras fruta), en el que se puede saber en qué gastas absolutamente todo tu dinero y estimar tu sueldo, lo cual influirá en el trato que recibirás cuando te atiendan, lógicamente. Eso, además de ser molesto por la publicidad dirigida o que puedas ser tratado de forma injusta por tus ideas políticas.
Como bola extra tenemos el problema del rediseño del contrato social de las democracias occidentales. Idea lanzada por
Blair en Inglaterra hace unos años y que
Sarkozy amenaza con introducir en Francia. ¿Qué significa este rediseño? Imaginen que le hagan pagar más impuestos porque usted acostumbra comprar carne de cerdo y se estima que como no cuida su salud suficiente usted provocará mayor gasto médico.
Suena descabellado, pero es una idea de 2003 añadir
impuestos a los alimentos con grasas y en Suecia ya se propuso que los obesos paguen más impuestos. Así que antes de llamarme paranoico
piénselo dos veces.
Comentarios
Me ha recordado algo que me
Me ha recordado algo que me ha pasado hace un par de días: se trata de la tarjeta de transporte "Oyster" de Londres. Sin banda magnética (al menos exterior), la pasas por delante del lector y ves todo lo que has hecho con ella: tus recargas, tus pagos en tal metro tal día y en tal autobús tal otro... acoj**ante. Espero (aunque no me extrañaría si no) que se pueda borrar libremente.
Oyster card = RFID
La oyster la conozco, pero no la he usado ;)
La Oyster card lleva un chip RFID con información personal, igual que Navigo en París.
Me niego a usar esas tarjetas, pero vamos... que están muy extendidas. En Alemania están por todas partes y en España al menos Madrid y Barcelona tenían plan de usarlas (no sé cómo está la cosa actualmente) y en Málaga se usa hace como 6 o 7 años...
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